domingo, 24 de julio de 2011

Dieta para subsistir

¿Cuantos días de vacaciones he tenido en más de un año trabajado? Cinco.
Calculo que es normal que me sienta algo cansada. No imaginé al sacar los pasajes a España lo a punto que me vendría ese viaje. Cuando regrese recuperada tendré que ponerme en campaña para encontrar otro trabajo que me permita abandonar este hostel que ya ha empezado a pertenecer a mi pasado.

En cuanto a lo que me dije acerca de una película futura, ya tengo a la actriz que podría interpretar mi papel en la pantalla. Ella no guarda conmigo la más mínima semejanza física, pero leí que dijo que podría subsistir y contenta a base de un buen pan regado en aceite de oliva. La prensa es engañosa, mas si eso es cierto, me basta como indicador de que la chica pudiera captarme. ¡Justo lo que yo me llevaría a una isla desierta!, si a eso pudiéramos añadirle unos tomates, unas olivas aliñadas, unas finas lonchas de sabroso jamón curado, y puede que algún queso, a ser posible de cabra, pues ya podríamos ir tirando las dos y hasta repasar el guión bajo alguna palmera, a la espera de ser rescatadas, y por supuesto agua, para ir hidratando, aunque por mi parte tampoco es que dejara tan abajo en la lista a una botella de buen tinto que descorchar a la caída de la tarde con todo el equipo de producción.
Siguiendo con el juego de las representaciones podría incluso existir una tercera actriz que interpretase en otro filme a esta segunda, la de la isla en los pasos previos a hacer de mi; de mi que a mi vez estoy prestando cuerpo a esa  niña, a esa joven, o a esa mujer adulta que desde siempre a través del espejo me han ido dictando la actuación.

¡Tómate la sopa y deja de mirarte!, me decía mi padre de pequeña. ¿Estaría él intuyendo algo?. Me parece difícil, pero no le encuentro otra explicación. Sentada a la mesa su enfado me sacaba del embobamiento. ¿Qué quería el hombre, si yo no tenía más que ladear la cabeza?. Él me amenazaba con empapelar el trozo de pared espejada al que mi vista se dirigía de continuo. Es raro que justo eso le molestara tanto, si por lo demás él nunca se enfadaba conmigo, ni se alegraba, ni me reñía, ni me abrazaba, ni nada de nada.

sábado, 23 de julio de 2011

Ami Winehouse

Raquel Meller  por Julio  Romero de  Torres
Acaban de encontrar muerta a la cantante Ami Winehouse en su apartamento del barrio de Camden, en Londres. La vida es así. El pintor Lucian Freud también falleció antes de ayer en la misma ciudad, pero también porque la vida es de esta manera no he podido más que esbozar una sonrisa por él. Una retrospectiva de su obra me dejó bien impactada cuando la vi en directo hace unos años en la Fundación CaixaForum de Barcelona. Le agradezco  lo que me ha dejado, igual que se lo agradezco a ella.


viernes, 22 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer III


Óleo de Edward Hopper
Yo tenía pensado ir a la piscina tras el trabajo y acicalarme allí para la party. Como resultó que la piscina cierra los jueves a las cuatro de la tarde (¡que cosas más raras pasan en este país!), tuve que regresarme al hostel y solicitar por imperativo a la directora que me prestara por un rato el suelo libre de la habitación número once a fin de poder extender mi toalla y realizar sobre ella unos cuantos estiramientos que me libraran del cansancio.
Tuve que hacer malavarismos en esa habitación para poder alargarme sin topar con las paredes. Luego me sumergí en un baño espumoso en la misma bañera que de normal solo veo como un recipiente a abrillantar. A esas horas de la tarde solo estábamos en esa primera planta el agua calentita, la luz natural, el silencio y yo.
Luego regresé al barrullo de mis bolsas, mis cosméticos y mi vestimenta para arreglarme.
Por primera vez en un año salí a la calle con las piernas al aire y encaramada sobre unos altos tacones. Conseguí caminar como si nada los escasos metros que me separaban del lugar.

jueves, 21 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer II


Kitaj
Natacha, Jessy, Wauter, James y Jamie comparten alojamiento en una casa que el hostel tiene habilitada para su personal a escasos minutos caminando de este. En realidad el hostel dispone de dos viviendas, una para los empleados de lujo, directora y subdirectora, y otra para los de semi lujo, cocineros y recepcionistas. A los demás siempre nos cabe la posibilidad de alojarnos bajo el puente de la cercana estación si es que no conseguimos rebuscárnosla por nuestra cuenta.
Bueno, la cuestión es que a Jessy se le ocurrió organizar una barbacoa en el jardín de su casa y juntarnos a todos para que socializásemos alrededor de unas salchichas asadas y unas cuantas bebidas alcohólicas.
Ella usó el verbo socializar cuando copa en mano me decía que esa fiesta ayudaría a relajar el ambiente en el trabajo. Acabo de buscar este término en el diccionario de la Real Academia Española y me he encontrado con la siguiente acepción que hace al caso: Socializar: 2. tr. Promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona.
Lo cierto es que me lo pasé muy bien en esa fiesta. ¡Qué bonito, todos juntitos!. Estuvo Chris, que aunque ya no trabaje en el hostel seguro que tenía ganas de vernos. Él acompañaba a su mujer, Victoria. Se vino la directora, una chica de aspecto y modales agradables con la que Chris socializó sin ningún tipo de resquemor aparente. A Victoria se la veía muy guapa y relajada; su avanzado embarazo le sienta muy bien, al igual que la idea de enlazar sus vacaciones con la baja maternal y con su más que probable abandono definitivo del hostel.
Jessy se movía por el centro animando el asunto. Jamie deambulaba por los bordes y se ocupaba de la música. Wauter hizo de parrillero y se encargó más que ninguno de los preparativos porque de cierta manera esa fiesta  era un preludio de su despedida; él es otro que abandona el barco. Natacha, Katty, James y la simpática Jay, que dejó la recepción por un momento para venir a saludar, cosa que no se permitió Dalila. Nada quedó aguado; el estado atmosférico reinante se contuvo por unas horas para permitirnos disfrutar de una encantadora velada de verano inglés.
Viva la civilización. 

miércoles, 20 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer I

Acrílico de Carlos Gorriarena
Espejito, espejito ¿crees que estaré guapa así, como para acudir a una party? Tenía que saberlo a fin de meter lo decidido en un bolso y no demorarme a la mañana siguiente. Entre las cosas para la fiesta, las del trabajo, las de la piscina, los bocadillos para el día  y las botellas de vino para la noche salí de casa que parecía una vendedora ambulante.
Con tanto trajín se me olvidó la radio. Me quería tirar de los pelos por eso frente a la ingente cantidad de camas deshechas que me estaban esperando. En el lugar de su silencio me aparecían a cada rato los sones  de Wonderful tonight: "We go to a party.... we go to a party", este simple bloque, que no es ni siquiera el estribillo, lo debe de haber colocado Eric Clapton en especial para mi en letra negrita y subrayada. Con todo, ayer se justificaba su presencia, no como en esos otros días en que cualquiera podría tomarme por idiota si me escuchara canturrear sobre el asfalto "vamos a una fiesta.... vamos a una fiesta" en tanto que las ruedas me llevan camino del matadero. 
Hoy me he levantado con un dolor de cabeza fenomenal, pero por lo menos a mi me ha dado al día siguiente y no en la misma noche del guateque, como sucede en la canción, porque es una lástima irse a una party bien acompañado para terminar luego con él o con ella en la cama, con la luz apagada y sin más por culpa de un malestar espiritoso.
Eric Clapton le da la vuelta a ese suceso hiperrealista y consigue sacar una preciosa canción romántica.
Yo por si acaso me fui sola al guateque.

viernes, 15 de julio de 2011

Puto Hostel

Oleo de Joaquín Sorolla
¿Se le ocurriría a alguien cuerdo, que a la vista no es nadie especial y al que no le ha sucedido nada fuera de lo común, pasarse desde la niñez hasta su bien avanzada edad adulta sosteniendo la oculta impresión de que su vida está destinada a ser carne de película?
Pues esto es lo que me pasa a mí.
Nunca antes se lo había dicho a nadie, ni se me hubiese ocurrido ponerlo por escrito si no fuese porque hoy llego azuzada a este lugar.
Tengo en mi móvil español un destinatario de número anotado por mis propios hijos cuando eran menores que no he borrado porque me resulta enternecedor. Dice así: Puto Cole. 
En su honor digo que este hostel en el que estoy trabajando es un Puto Hostel en el que me estoy dejando la piel sin recibir nada, nada, nada a cambio; a parte de una miseria de salario. 
Hoy Jessy, la chica nueva de recepción, ha venido a mi encuentro. En este Puto Hostel los recepcionistas tienen que hacer de todo cuando conviene, y para desespero de ella ha convenido a diario desde que empezó. La directora la había mandado hacia las habitaciones sin más y ella se quejaba de que nadie  le daba instrucciones precisas.
Vaya ¿cómo que vienes a preguntarme a mi lo que tienes que hacer, si mi rango en este hostel no supera al de las cucarachas?, esto es lo que por supuesto no le he dicho. En su reemplazo me he largado a soltar la lagrimita y ella ha tenido que acudir amorosa con sus brazos a consolarme. Debe de estar alucinando la muchacha en este hostel de los horrores en el que ha venido a meterse ella solita.
Jessy es española de padres ingleses. Intento hablar con ella en inglés, pero cuando la cosa se nos lía ella cambia rápido al español porque, como dice con salero "así terminamos antes". Al final esta mañana se ha quedado conmigo haciendo camas. El problema es que a la tercera ya estaba agotadísima. Su madre desde Cuenca le dijo ayer que se lo tome como si de una puesta a punto corporal se tratara, pero a ella no le van  los gimnasios. ¿Quién le mandaría cambiarse con lo bien que estaba en el hostel de Oxford? Allí ningún recepcionista hacía camas, ni  baños, que ni soñando haría aquí tampoco ¡faltaría más!, y te daban de desayunar, y tiempos de descanso, etc, etc. 
En el fondo estaba buscando que le dijera lo que le dije.
¿No querías un cambio?, ¿no querías una aventura?, pues ahí la tienes. ¿Tu has visto alguna vez una película de ese género dónde todo transcurra sin dificultades de principio a fin?. Eres una gran chica. No todo el mundo se atreve a soltar una plaza cómoda en pos de lo nuevo por descubrir.
Se ha puesto contenta al escuchar lo que quería oír.
Mis hijos de pequeños se quedaban también muy a gusto tras escuchar de mi boca el nombre de los terribles animales que ellos me iban pidiendo que salieran para sorprenderse de seguido con su aparición en esa selva nuestra de cada noche llena de ruidos y amenazas que ellos mismos me ayudaban a fabricar y de la que siempre salíamos indemnes.

domingo, 10 de julio de 2011

Buena chica


Ilustración de una pin-up

Mi marido está en la habitación de al lado. Una pared de por medio impide que los ruidos de nuestros ordenadores se fundan en una misma musiquilla, o bien que los cables se nos cruzen y muramos electrocutados. Él anda enfrascado en una novela que va a ser la que nos va a sacar de apuros económicos. Llevará como siempre la impronta de su genio, aunque en esta nueva vuelta temo que esté virando hacia el disparate total y nos deje a todos pasmados con una novedad absoluta. No he leído una línea, pero puedo palparlo en el ambiente.
Digo esto aquí con antelación para que quede constancia.
¿Para qué se iba a enrollar él ahora en dar clases de español si tenía todo el impulso  adentro?, que se las monté al terminar si todavía sigue empeñado. Le dije esto porque sabía que  solo lo tomaría en consideración en el caso de que coincidiera como un calco con lo que ya tenía pensado hacer. Por suerte o por desgracia, en nuestra familia somos todos alérgicos a los consejos maestriles.
                                                
                                                         
Volviendo a lo de la buena mujer de ayer, a mi marido ni siquiera se le ocurriría pensar que soy una buena chica. Señal de que algo de mi debe de captar. Ni en broma se me ocurriría pensar que me conoce, o que yo a él. Conocerse es un supuesto inalcanzable para la especie humana en su fase actual.
Ahora bien, si a una mujer le sale un marido capaz de imaginársela a la noche como a una pin-up y despertarla a la mañana siguiente llamándola princesa proletaria, yo creo que ese hombre bien se merece de tanto en tanto una buena chica a su lado, una buena chica complaciente.

viernes, 8 de julio de 2011

Hotel Gran Plaza

Por St. Andrews St. - S.M.
Menos mal que en este chiringuito no se vende nada que pretenda parecerse a algo que sucedió, de lo contrario ya podría ir cerrando la paradita.
A cerca de la noticia no lejana en el tiempo de que el gobierno británico anunció un gran cambio en su sistema de emisión de visas estudiantiles, me dejaría cortar la mano, la menos atacada, si un rastreador no la hallara en la hemeroteca de algún diario; a propósito de si ella está directamente relacionada con el súbito despido de Daniel, me remito al primer párrafo.
Ahora que han pasado los días se me ocurre una versión de la historia que me encaja más.
Es esta:
El hostel se equivoca. Un mes le ingresa a Daniel dos veces la paga. Daniel no dice ni mu. El hostel tampoco respira. Daniel se gasta el dinero. El hostel descubre el fallo; y de paso que Daniel no es un chico cándido. La directora lo manda llamar. No lo despide. A partir de ahora trabajará solo las horas estipuladas en su contrato a tiempo parcial y por supuesto que tiene que devolver lo que se quedó. En la práctica eso supone dos meses sin cobrar. Si no le entra dinero no puede cubrir los gastos imprescindibles. El resultado es que tiene que irse por su propio pie.
¿Eso es lo que no me podía decir Jamie? ¿Eso es lo que no podía decirme Daniel? 
Vaya tontería. Tantos días trabajando juntos y no me conocen nada de nada. Un poco me duele, la verdad. No imaginaba que me vieran cara de idiota, o peor aún, cara de buena mujer.
Daniel ha conseguido rápido un nuevo trabajo. No me extraña. Espero que nos sigamos encontrando; en un pub, en Facebook o en el Hotel Gran Plaza del centro.

martes, 5 de julio de 2011

Diamantes para la eternidad

Una noche de pleno verano, estando mi hijo Lucas de doce años solo en casa, entraron por la puerta abierta de la terraza unos ladrones y le dijeron "¡tu tranquilo muchacho! si te quedas sentadito en el sofá, no te vamos a hacer nada" y se pusieron a revolver toda la casa. Justo nos cruzamos con ellos en la calle cuando se largaban en una moto. Entre otros objetos se llevaron el contenido de mi joyero.
¿Quién dijo que los diamantes eran para siempre? Menos mal que no tenía ninguno.

Que Monika y Seweryn lleven tres años viviendo como un matrimonio no les ha impedido llegar entusiasmados de España contándonos lo de su compromiso. Ellos celebran todo, la Pascua, la Navidad, el santo, el cumpleaños, el día que se conocieron, ¿el día que se acostaron?, con espléndidos regalos y máxima ilusión.
-Son bonitas estas ceremonias que hace la gente, me dice mi marido, fíjate en Seweryn y Monika, da gusto verlos.
-Sí, ......nosotros no nos sabemos ni la fecha de nuestro casamiento.
-Las mujeres en tu familia ¿todas han tenido su brillante?.
-Sí, creo que sí.
-Son bonitas esas ceremonias...... ¿a ti no te hubiese gustado tener un anillito?.
- Mmmmmm.
- Tú no eres una mujer muy de símbolos ¿verdad?.

Vaya de lo que me vengo a enterar, que si no me llevé un disgusto de muerte el día que entraron los ladrones fue por no haber sido una mujer lo suficientemente amante de lo simbólico.

lunes, 4 de julio de 2011

De compromisos


Seweryn compró un anillo en Polonia, lo guardó en  Inglaterra y lo puso en manos de Monika en España (estuvieron de vacaciones en nuestra casa).
Se lo conté a mi madre porque sabía que le iba a gustar.
-¿Sabes dónde se comprometieron?
-¿Dónde?
- En la escalinata de la iglesia.
-¡Oh! que bonito, que lugar más romántico.
-Si, él llevaba el brillante en el bolsillo a la espera de encontrar el momento y el lugar adecuados y mira, se lo fue a dar en el lugar más típico. Parece que estaba anocheciendo, que soplaba una brisa cálida, que el mar estaba calmo, con la luna imagino, todo ideal.

Mi madre me contó de niña que el tío Fernando, a la sazón un reputado cardiólogo de  Barcelona, en la época de querer comprometerse con la que iba a ser su esposa, se encontró con el problema de no poder comprarle a ella el brillante que merecía, pero eso no fue obstáculo y llegaron a la boda , con la promesa de que algún día lo tendría. 
Voy a detallar a continuación los ingredientes que a mi entender llenaban la historia de romanticismo a los ojos de mi madre de entonces:
  • Que el  hombre no era un desharrapado, sino un estudiante de medicina en su largo período de especialización.
  • Que en su carrera como doctor llegó a la cúspide. 
  • Que su novia no tuvo duda acerca de las obvias posibilidades de él.
  • Que no se conformaban con un pedrusco cualquiera.
  • Que ella, al poco, lucía una pieza tan fulgurante como su amor había demostrado serlo.
A continuación reescribiré la historia del tío Fernando sin los ingredientes arriba indicados:
"Mira hija, el tío Fernando era un muerto de hambre que se dedicaba a tocar la trompeta cuando conoció a la que iba a ser su esposa. Por caprichos del amor ella se prendó de él y le soltó eso de "yo contigo, pan y cebolla" adaptado a su manera como "yo contigo, pan con aceite", porque la chica era fina y por una diferencia de calderilla no iba a permitir que un aliento apestoso imperase sobre su relación. Él le prometió el oro, el brillante y todo lo que quisiera, pero como tenía la cabeza más llena de pájaros que de otra cosa, no pudo cumplir con sus objetivos y se vieron abocados a la miseria. Ahora están viviendo su amor bajo el puente, bajo el puente de piedra, allí estarán bebiéndose sus cervecitas y asándose palomas a la vera de otros mendigos. Tampoco es tan mala vida ¿no te parece hija?.