domingo, 7 de julio de 2013

En la fecha de hoy llegué a Inglaterra, hace tres años


Debería acabar con esto y dedicarme cien por cien al aprendizaje y práctica del retoque fotográfico, que sería lo propio, en términos de progreso dentro de una vida entendible para una mujer sensata como yo represento.
Porque esto chupa energía, no se vaya a creer que sale en un periquete,  lo que pasa es que por otro lado me la devuelve en términos de cordura y bienestar, lo mismo que el deporte, ambos con resultados tan naturales que aparecen como invisibles, así que estoy sin coartada para justificar ante el mundo mi inoperancia; a menos que me transformara de repente en una campeona.

Siguiendo con la vida de a pie, diré que fuimos a Madrid,  ida y vuelta con un día de permanencia allá; era muy necesario. Estuvimos con nuestros hijos y nietos. Recogimos a Simón, recién llegado de la República Dominicana, y cargamos en el coche un equipo de iluminación y un ordenador Macintosh de 32 pulgadas de segunda mano que Daniel, el hijo de mi marido, también llegado también del Caribe, consiguió de una amiga suya diseñadora, para tenerlo en casa y poder pasarme algún trabajo si lo hago bien.
De momento ahí lo tengo,  imponente, hermoso, ocupando el espacio de mi reducida mesa en el salón; y a la espera.
Con tantos días tontos como estoy teniendo, el pobre tiene que aguantarse desenchufado.
Ayer, en un mínimo rato productivo, lo conecté al Wifi de la casa, y me quedé palpándolo, con los dedos y hasta con la mirada. Dios mío, que sensualidad. El ratón parecía más bien un burrito* o un corderito, de esos de la memoria, tan suaves y agradables al tacto.  
Aparte de su aspecto externo y del luminoso verde del salvapantallas con que me recibió, todavía es un desconocido para mi. Pero vaya, tengo para muestra el teléfono, y los auriculares que también mi hermano me regaló, que me están proporcionando una calidad de sonido tal, que cuando ladra un perro en mitad de la historia que estoy escuchando, me giro en la calle para saber si es uno que está saludando al mio o es parte de la ambientación que me llega a través del oído. 
Y es que la naturaleza llega a unos puntos pasmosos de desarrollo.

La noche pasada, estando en la cama con mi marido con los ojos cerrado, le comenté acerca de la música que estábamos teniendo de fondo, lo extraordinario de la naturaleza para llegar desde los primordiales sonidos armónicos ... a través del cuero estirado o la madera trabajada ... de las voces o los cuerpos ... de la electrónica o los estudios de grabación ... hasta esa complejidad que nos estaba entrando por los oídos.
El me miró y dijo, entre sorprendido, que el siempre pensó que la naturaleza era todo, desde la brizna de hierba, a la torre de acero, o al robot, y que quizá en esa percepción era que se resolvía el misterio de porqué se fue a parar conmigo, porqué estábamos juntos y no él con alguna de las otras estimables mujeres que había conocido en su vida.
-Si claro, con el plantel de estupendas que tuviste, cómo te fuiste a meter con una jovenzuela granujienta, pacata, coja, inexperta, de diente roto ...
-Ya empiezas a delirar ... mejor apagemos la luz.

*Platero, de "Platero y yo", narrativa lírica de Juan Ramón Jimenez
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas celestes, rosas y gualdas ... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mi con su trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal ...
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel ...
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña ...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra ... Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo ...
- Tien' acero
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

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