miércoles, 5 de octubre de 2011

El abejorro tontorrón


Un abejorro gigante estaba empeñado en pasar entre las varillas metálicas de la parrilla de una lámpara de luz actínica en la cocina para ir a achicharrarse en su interior, atraído sin saberlo hacia la muerte. En caso de no lograr su propósito hubiese perecido lo mismo de agotamiento porque su frenesí lo mantenía batiendo alas y patas a un ritmo insostenible. 
Rebotando contra las paredes transparentes de dos envases de nectarinas que a modo de valvas de almeja lograban aprisionarlo lo transporté hasta la calle para liberarlo en el aire del cautiverio que le había salvado la vida.
El tontorrón a los diez minutos ya volvía a estar revoloteando por el comedor.
-Mira que si entras en la cocina, trataba de decirle telepáticamente,  te juro que no te vuelvo a librar si te vas directo hacia esa estúpida luz violeta que justo está puesta ahí  para hacerte desaparecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario