lunes, 17 de octubre de 2011

Untado de fábrica


Jamie ejercitaba sus músculos y pensaría que estos le conferían su atracción, pero yo creo que, de tenerla, esta le vendría dada por algún pringue especial que le alcanzaría hasta las neuronas y con el que habría llegado al mundo untado de fábrica. 
Bastantes mujeres se fijaban en él, aunque puede que esto sucediera después de que él hubiese depositado en ellas su amable atención.
Jamie creció delgado en una familia que no lo estaba demasiado y su madre trataba de alinearlo con el resto dándole a engullir tandas de  huevos crudos sumergidos en leche.
Quién sabe si de haber nacido en un medio propicio no hubiese podido llegar a ser varias cosas; entre ellas, se me ocurre, un actor al estilo de Nícolas Cage, pero como ese no fue el caso, nunca se llegará a saber.
Sea lo que fuere, lo cierto es que él nunca dio a entender que quisiese ir más allá de dónde estaba, salvo a España, por un rato, porque dudo que resistiera estar alejado de los suyos por mucho más.

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