domingo, 31 de julio de 2016

La verdad del peluquín

Práctica de caras - S.M.
Mi marido me transmite una calma extraordinaria. Podría pensarse que el es la pólvora comprimida y yo la crema balsámica, podrían pensarlo nuestros hijos, porque otros observadores cercanos de nuestra familiaridad no tenemos, pero se equivocan. Sucede que mi marido, con tener mucho nervio, vuelca en sus textos su gran poder de traca -disminuida, es comprensible, en los artículos del diario restringidos a temática local que tanto ansía poder dejar- reservándose una porción de tensión placentera para nuestra intimidad y otra para repartir entre los que le provocan el cabreo cuando le da el arrebato por el lado menos amatorio. Por lo demás, es un sueño de tranquilidad en el que da gusto sumergirse a su vera para que te envuelva en sus ondas. En la boda de mi hermana Agnès, hará dos años en septiembre, mi prima Julieta lo percibió. Pasado el evento, en la siguiente y última ocasión  en que la vi, me habló de la paz que mi marido le había transmitido, rememorando con un hondo suspiro esas caladas que me explicó, casi silenciosas de los dos, en los butacones al aire libre, tan relajadoras, de simple tabaco ¡eh!, sin necesidad de decirse demasiado, en una calma desconocida, en esa pausa de la celebración y el bullicio; definitivamente sí que lo entiendo -me dijo- es alguien de otro planeta, no me extraña que estés a gusto con él. 

Ahora está este marido mio, escribiendo su obra monumental, un experimento que lo conducirá a donde fuere de contundente o fallido y le desespera cuando, entre la presencia y asuntos de todos sus queridos, no lo dejamos avanzar. Lleva más de un año en ella y anda por el fin de los comienzos. No me deja ver ni un ápice hasta que acabe. Esta vez lo ha querido abordar con pausa y con todo el tiempo necesario sin la mínima presión para correr. Le tardará otros dos o tres años, si dios lo permite y no nos cortan antes la luz.

Por último una confesión personal. 

El retrato de Dorian Gray
Yo sostuve, inclusive para mí misma, y todavía se lo sostengo implícitamente a mi marido, que fue la inmobiliaria el motivo por el cual dejé de pintar; el tener que buscar ese trabajo de jornada completa, más ocuparme de nuestros hijos y de la casa. Sumándose a la falta de tiempo la falta de espacio, porque era un incordio tener que trasladarse de punto a punto con el caballete, los tarros, los tubos, según la actividad de la familia, mucho más complicado, aseguro, que ir rotando con un ordenador. Porque el proceso de preparación y entrada en la pintura era moroso y a la que me metía en el pincel ya tenía que irme. Más el coste costoso del material, a cierto punto imposible. Todo lo anterior es cierto, igual que todo lo anterior es una tremendísima excusa. 

   
Fiesta Mayor - S.M.

Cuando dispuse de algunas horas libres y un taller para mi sola -¡lo tuve!-, me turbó lo poco que rindió en obra creada. Me molestaba la vecina de enfrente, la cual podía salir a tender ropa a su balcón y desde ahí verme por mis grandes ventanales. O sus vecinos de encima, de los cuales nunca llegué a ver sombra pero igual los encontraba un obstáculo para mi libre expresión. O los del otro lado, que con catalejos quizá alcanzarían a evaluar como inmerecido tamaño local para tan poca maravilla pictórica. Llegué a comprar telas enormes, y botes carísimos de acrílico concentrado de los que no brotó el genio. El hombre artista plástico que me ayudaba a cargar, el que claveteaba los marcos en el lugar de Barcelona donde me proveía del material, pensaría que yo era una pintora de grandes exposiciones. De hecho allí compré los bastidores para la conjunta que expusimos en la sala principal del palacio municipal con temática de las fiestas populares; un vacío que llené como pude. Pintaba, dibujaba, pero no me fluía. Soñaba con tener a personas vivas posando para mi; con ser capaz de tenerlas frente al caballete sin el petrificante temor de que ellas esperaran un resultado. Pensaba que cuando pudiera sentarme, como tantos pintores lo hacen en la calle, con lo vivo a pintar fijo enfrente, sin aturullarse por su presencia física o la de los espectadores alrededor pendientes de la semejanza que fuese a brotar del carboncillo, o del óleo en estudio; si pudiera lograr tal cosa, podría comenzar a considerarme. Quería llegar a ser Picasso, Barceló, Miró, Hopper, López, Tamara de Lempicka, Frida, pero ya veía que por ese lado me sería complicado.

viernes, 29 de julio de 2016

El remate


Yo que jamás sentí culpa por nada, ahora noto un ligero cosquilleo de mala conciencia por no estar más presente junto a mi madre, y también junto a mis tías. Me excuso en que es el trabajo el que me ata y el problema del coche que no me funciona como para hacer más a menudo ese trayecto de ida y vuelta; sin poder ir en transporte público por el perro que me tengo que llevar, que igual me tarda cuatro horas por esos ciento y pocos de kilómetros, por la mala comunicación no directa, si quiero evitar que alguien tenga que venir a recogerme en estación a veinticinco kilómetros. Ellas pensarán que es también por mi marido, que me retiene a su lado o al que yo no quiero dejar; frío, frío. En el fondo fondo, lo que me priva de ir con mayor asiduidad es el miedo a que se acostumbren a mi presencia continua y piensen que porque tengo tiempo y disponibilidad, lo he de pasar por lógica cada vez más allá, en mi terruño finalmente, y esa es una perspectiva que choca de frente con mi tarea inexplicable. La labor de comercial existe, el coche puede dejarnos clavados sin remedio, al perro mi marido no lo quiere cuando se le pintan unos días de soledad y concentración sin la mínima interferencia para avanzar en su novela, todo ello es cierto, como es verdad que lo paso muy intenso -en positivo- estando junto a mi madre y me agrada la compañía de mis tías -a las que quiero mucho- y lo disfruto cuando estoy en el jardín con ellas o compartiendo la charla entre  el corro de las reunidas; no digamos el encuentro con mis hermanos, cuñados, sobrinos; sus invitaciones son geniales y espectaculares; pero de ahí a poner medio pie permanente hay una diferencia por la que me debato.

Volviendo al hogar, estamos en estos instantes de caras circunspectas mi marido y yo; nos hablamos pero lo justo. Ha sido por aceptar sin pedirle parecer un trabajo que me ofreció ayer nuestro hijo Lucas, una ocupación que me explicó por teléfono y a la que le dije que sí antes de colgar. Lucas me habló de que uno de sus jefes en Barcelona tenía dos pisos que alquilaba para ocupación vacacional, a ver si me valdría a mí ocuparme del check-in, es decir, esperar y recibir a los huéspedes, entregarles las llaves, darles las instrucciones para la acomodación y -ahí viene lo peliagudo- ir una o dos horas antes a limpiar, ocuparme de la ropa de los anteriores y dejar el apartamento en condiciones para acoger a los nuevos. Serían cuatro o cinco veces al mes por el momento; podría incluso practicar inglés -me animaba Lucas-. Como más adelante piensan ampliar a otros pisos registrados para alojamiento de turistas -seguía jaleándome mi hijo-, ahí podrías tener un empleo fijo que te podría rendir mil o mil doscientos euros al mes "para siempre", con posibilidad de que te conozca mi jefe y te considere en otros proyectos que puedan surgir.

A mi marido lo descolocó la idea de que vuelva a limpiar y el hecho de que ni siquiera le haya consultado. 
-  Dime si no te cabrearía que yo me apuntara como participante en un atraco a banco, o a central del tesoro, y no te hubiera pedido opinión siquiera.....¿qué me dirías?....
- Hombre... ahí correrías un riesgo... te podría pescar la pasma e ir a parar al calabozo.... en la cárcel te podrían rajar..... eso es ilegal.... un delito.... ¿pero lo mio?...
- Tu eres una intelectual... una artista.... ¿cómo admites que puedas volver a la limpieza?..... en Inglaterra era diferente.....¿pero aquí?..... como te entra..... mi mujer.....
- Es solo probar.... para empezar con algo.... igual dice Lucas que luego podría dedicarme solo a gestionar y a llevar la web...
- ¡Me hubieras preguntado!.... ¿acaso yo no cuento nada?.... ya se que no cuento nada..... tu siempre a la tuya..... ¡para ti no cuento naaaada!...
- Estoy buscando una solución... ¿qué quieres que le haga?... 
- Para tu ansia... tranquilízate.... ya saldrá algo... espera... todavía no nos hemos muerto nunca de hambre...
- ... sí.... claro.....supongo que estamos vivitos y coleando...
- Si llega la situación....  veremos entonces qué hacemos... te lo ruego... quédate tranquila.... ¿qué es lo tan grave?....  ¿finalmente qué podría pasar?.... No pasaría nada... nada que realmente importe.... la calle queda....
- Sí claro... como tu amiguo Joe Goult....
- Ya nos arreglaremos.... de momento esperemos.... ¡es que me traes una tensión!... cada vez que me pongo frente al ordenador....¡zaaasss! una de nueva.... así no se puede escribir...
-¿Qué dices?.... si nos pasamos el día separados.... si no te digo mas que... ¡hoolaaaaa!....¡hooolaaaaa!.....a ver si me llega tu eco respondiendo..... ¿quién te molesta?.... si quieres ni te saludo......estoy bien arreglada.... Lucas me dice que me nota falta de entusiasmo y tu que demasiado he corrido....
- No deberías haber dejado la pintura.... tenías que haber persistido.... valías....vendías....
- !Uff!.... otra vez.....por ahí mejor no nos metamos....
- ..mejor
- ¿Tu crees que me gusta verme así?...  Me disgusta.... me desagrada profundamente pero es lo que hay..... lo he intentado, te lo juro.... de haber tenido capacidad para crear algún tipo de negocio en la red ya hace bastante que me hubiera tenido que salir..... algún tipo que me enganchara para hacerlo... con la de horas que he pasado frente al ordenador.... pero si no me ha salido...... te aseguro... con la de tiempo que he tenido.... y la de insistencia....
- Trata de volver a la inmobiliaria... eso estaría bien....es en el pueblo... evitas el viaje... he visto que han abierto nuevas agencias por el centro...
- Sí... estaría bien... han aparecido grúas ¿te has fijado?... aaahh síii, que vimos esa tan bonita de la molinera....pero sería como morirse.... ya estuve... sería como regresar  a lo que me tengo sabido de memoria... nada nuevo.... faltaría que me cogieran.... han pasado años......es así.... hay que reconocer.... a elegir.... con tantas de treinta, o de cuarenta....
- Pero tú te ves muy dinámica, tienes idiomas, has estado antes....seguro que encontrarías... pregúntale a Olga... quizás ella te volviera a tener....
-Lo he pensado... está muy simpática... de decirle es probable que me tomara....pero volver a eso.... a esa misma oficina... a la mezquindad.....prefiero de veras tomar yo el tren...
- Es cierto que no nos conocemos....
- Sí.... nadie conoce a nadie.
- ¿Pero tu no tienes amor propio?.... perderías atractivo incluso para mí... atractivo sexual...
- ¡Amoooor propio!.....hace mucho que se me cayeron los anillos....el primero cuando me mandasteis a vender flores.... ahí si que me dolió en el alma...
- Pero si eso fueron cuatro días...
-... a mi me dolía en el alma... todavía me duele al recordarlo.... te lo juro que lo pasé fatal...
- Eres más rara.... luego te fuiste tan campante de planchadora.... que eso sí me extrañó a mi...
- Sí... ahí empezó mi camino hacia la disolución de la pija... por eso mis hijos me ven como me ven... mis hermanas también ....Antonia también..... cuando eres pobre todos te quieren arreglar la vida.... ¿tu crees que no me duele?.... Agnès me decía la otra vez de porqué no me busco unos niños para cuidar... que con eso redondearía... ¡unos niños para cuidar!, ¡como Leocadia!... Antonia de porqué no me ofrezco en el hospital para cuidar enfermos.... o viejecitos ... ¡mira cómo me ven!...
- ¿porqué la escuchas?...
- ...en realidad... no es cómo me vean... es lo que hay.... sin un título que justifique la sapiencia de lo que fuere....o una carrera hecha.... a estas alturas.....
- Porqué no le preguntas a Antonia si supiera de algo en oficina...
-Ya se lo pregunté, me dijo que me fije en la web del ayuntamiento, donde se  anuncian las vacantes temporales para los puestos del último en el escalafón... que una vez adentro.... igual  te prolongan el contrato y hasta puedes mejorar.... y mira... sabes qué... me fijé.... y eran tantos los trámites para un puesto de lo más elemental...  que pensé que si no me moría leyendo los requisitos y rellenando los formularios ....lo haría de aburrimiento en el remoto caso de ser tomada... ¡no cuadro! ¡qué no ves que no cuadro!...además... en Barcelona no me conoce nadie.... Sí que tengo amor propio... por mal que lo tengo.... ojalá estuviera libre como en Inglaterra y así no me importaría cualquier cosa... 

El trabajo de la controversia no salió porque después de reunirse con Lucas y él de preguntarme por teléfono, sus jefes lo calcularon bien y vieron que no les es iba a salir rentable el mínimo precio que debieran pagarme para que a mi me valiese la pena venirme desde una población de las cercanías cada vez que debiera preparar la entrada de nuevos huéspedes en el piso. Eso lo vi yo de inmediato, que el hándicap era vivir lejos, pues en estos asuntos hay que calcular como habitual el imprevisto, de un vuelo que se retrasa, de un hospedado que extravía las llaves en el bar de copas, de un borracho que se cuelga de las cortinas, y no iba a estar esperando en el apartamento o cogiendo la cadena autobús-tren-metro a las cuatro de la madrugada a cada percance. Por eso no le mostré entusiasmo a mi hijo, porque me veía metida en ese percal y porque en el fondo se trataba de limpieza pura y dura, aderezada con la entrega de llaves, como en la galería Gran Arcade, que me querían maquillar lo de los lavabos, y si lo hiciera a la perfección peor, entonces sí que no saldría de acondicionar apartamentos. Igual le dije que sí a mi hijo, por probar, por su buena voluntad y porque no se me ocurre el qué sino. 

Por último mi marido me sugirió de preguntarle a mis hermanos, si a lo mejor ellos pudieran conseguirme algo. Le contesté con un ¡uff! de desagrado, por su idea y por mi absoluta reticencia a pedirles eso, y le di el argumento de que ellos por Barcelona no tienen influencia. Entonces vino lo más grave, me dijo que pudiera bien pedirles trabajo por su provincia, pues solución pudiera ser que me pasara la semana allá y el fin de semana aquí con él.  ¿Qué de desagradable tiene tu pueblo?, no le entiendo -me dijo-. Con eso lo remató.

jueves, 28 de julio de 2016

Sábanas blancas

Mis tías, Elvira y María, entran en la casa de mi madre, esté ella o no esté,  y se sienten exactamente como en la suya, libres de moverse por la nevera o por donde fuere, por algo tienen llaves; para mi tía Elvira es el lugar donde nació y creció hasta los cincuenta y para mi tía María la casa familiar de su marido, donde fuera a vivir su hermana -mi madre- al casarse con el hermano del que fuera a resultar mi tío Ángel por partida doble, y donde se reunían con su prole en domingos, fiestas y demás ocasiones hasta que llegó la discordia entre los maridos y se anularon las comidas en esa fraternidad que sospecho nunca habrá estado demasiada entre los hombres. Solo hacia al final mi padre volvió la noche de reyes a subir a la vivienda de su hermano, como era tradición reunirnos allá por motivo de la cabalgata de los magos de oriente, y mi tío al morir mi padre lo erigió en un pedestal al que impedía con insospechada vehemencia que nadie arrojara la mínima china en comentario desaprobador. Las mujeres sin embargo ahí están y seguirán sempiternas, en piña arrimadas al jardín de mi madre. Han cosido juntas las hermanas arrullos para los nacimientos nuestros y para la descendencia de media comarca de sus amistades; con sus compañeras ayudantas, o vestidos que nos hacían -hasta esas últimas modosas bermudas tropicales de las primas todas iguales con las que me llamaron cochina  en el desparpajado Brasil- o delantales para el mercadillo benéfico. Ellas son un extremo de diferencia en todo; a mi madre la irrita esa hermana suya tanto como la quiere; lo que dice mi tía la incita a responderle con carga, mientras mi tía se queda tan pancha haciendo o soltando lo que se le antoja; nunca he escuchado que mi madre se la devuelva con fondo airado a nadie más; salvo a mi padre en su momento y a mi tía Elvira en la actualidad, cuando chochea según le conviene.

Llevan años sin arrimarse a la máquina de coser; se han esfumado los grandes costureros con sus dedales y huevo de madera; quedan unas cajitas para caso de botón, pues les tira más la cafetería, y a mi madre la calle, con su garbeo de actividad en actividad -yoga, coro, ayuda social, parroquia; no se vaya a creer-. Mi madre tiene ochenta años -siete más que su hermana María- y una pinta y una energía que si estuviera por la labor todavía podría hacerse con affairs en abundancia, o atraer a alguno de su gusto si anduviera con la selección afinada. Cuento una anécdota que me acaba de contar. Ella fue a acompañar a su consuegro, el padre de mi cuñada Maite, hasta el centro social de jubilados donde el hombre se echa a diario la partida de lo que fuere, y hay que acercarlo últimamente del brazo, si es caminando, pues se está quedando ciego el pobre, y triunfó mi madre entre los retirados, que se cuestionaban -se le acercó uno por los demás a preguntar de primera mano- que edad tendría esa regia hembra que se les había aparecido por el local.
  
Así es. Mi madre tiene tanta vitalidad y se muestra tan solícita que nadie la ve con pena o compasión y todo el mundo la busca cuando la necesita; también cuando no, para comer con ella, para verla, para estar; sin abusar, pero es que tuvo bastantes hijos y estos se reprodujeron a su vez; aunque si bien no tanto como antaño, la cosa se multiplica, y si se quieren ver da quehacer, por más que exista colaboración, salvo que se los invite a restaurant o se les pague viaje de encuentro en Honolulu. Así, sin dejar sus actividades particulares, mi madre se pasa el día trajinando para los otros, y mis tías repantingándose en ella y en las sillas de su jardín. Ahora están las tres por una quincena en la casa de la playa y de seguro mi madre las tiene bien atendidas. El resto del buen tiempo las señoras entran a su aire y se instalan en el acogedor oasis de mi madre, atrayendo mi tía María a su "corte celestial", como mi madre llama, con cariño y estoicismo, a las amigas sueltas de su hermana, que se acercan a tomar el fresco y a engrandar el ruedo de las demás que se juntan, en definitiva amigas todas entre todas, por supuesto de mi madre, ahora que es verano y hay que aprovechar. Mi madre les sirve Coca-colas o lo que tenga de fresco en el refrigerador de abajo, en el cuarto de la despensa, o sube al piso, a bajarles vasos, servilletas, tenedores, un piscolabis de patatas, olivas, rodajitas de embutido, queso, pan con tomate, tarta que hizo, según lo que haya, y claro, las trata tan bien, que esté ella o no esté, allá se van, a tomar el aire y el refresco, hasta llegar al punto en que alguna a dado la voz de alarma, sin ánimo de criticar a nadie: "Cómo es posible que Teresita, por más que sea retrasada, se meta en la despensa de ella -mi madre-, en su ausencia, a buscar lo que servir, más allá de repartir los botellines de agua comprada y enfriada que les tiene siempre a disposición; cómo es que su tía no la para, o alguna otra cercana". Así se lo pasan, que les da vida esa terraza al fresco, alargándose la reunión hasta las once o pasadas, según la noche. Según el día, mi madre quisiera verse antes de retirada, dado que le suena  a la mañana el despertador temprano cuando las otras siguen de seguro entre sus sábanas blancas, como no dice la canción que alguien se vaya a mojar entre otras de similares por sus carnes enflaquecidas, que no flacas, ahora que están la mayoría viudas o sin ventanas por donde pudiera un admirador otear su lozanía inspiradora de letras musicales. 

lunes, 25 de julio de 2016

Tippi Hendren, sus animales y la manicura de los vietnamitas

Llamas al acecho - S.M.
Escribe la actriz norteamericana Melanie Griffith en red social:
¡Mamá a salvo!, Shambala a salvo; mando cariños y gracias a  todos los bomberos en el rescate de ella y los gatos... /  Mum is safe!; Shambala is safe. Now sending love and thanks to all the firefighters who saved her and the cats...
Leo este text en la BBC -no directo de su cuenta- mientras me entero del incendio en California que lleva arrasadas dieciocho casas y amenaza a cientos de otras por Santa Clarita, en las montañas al norte de Los Angeles. Lógico que por gatos pensé en mininos, aun de esos atusados de peluquería, pero qué va, la actriz Tippi Hedren, madre de Melanie, vive en una reserva natural rodeada de leones, tigres, leopardos negros y manchados, pumas, guepardos, linces, ligres* y hasta un gato montés de los montes de España, por los que vela a través de su fundación Roar Fundation.

Cada "gato" vive en su espacio, o de a dos, o de a tres, cuando es posible la cohabitación sin enzarzarse. Hubo una época en que vivían todos revueltos, incluidos los humanos, sin embargo la experiencia mostró que la alambrada era inevitable. Por el interior del cerco andan sueltos y disfrutan de su buen espacio entre albercas, troncos, rampas, plataformas elevadas y todo lo preciso para garantizarles una vida de grandes felinos satisfechos y activos, dentro de lo que cabe fuera de la existencia libre por la jungla o la sabana, aunque quizás por ahí ya estarían cazados; muertos disecados o transportados para su reproducción en cautividad y comercio de las crías. Eso fue lo que le dijeron a Tippi Hedren y a su entonces marido, el productor Noel Marshall cuando en 1969, por razón de un film, estaban en Mozambique y se toparon con una manada de leones que habían tomado posesión de la casa vacía de un guarda forestal, acodándose en la ventana de esta, tumbados en el sofá, esos campantes okupas. Tippi y el marido se enamoraron de la estampa y les surgió la idea de película sobre una familia en encuentro con una cantidad de esos. Tippi se quedó con la frase que escucho allá: si el curso sigue igual, hacia el dos mil algunos de los félidos habrán desaparecido como especie.

Llegados a California contactaron con Ron Oxley, el entrenador de felinos y propietario de alguno, quien les sugirió -si de veras querían saber de leones- la convivencia a tiempo parcial con su dócil Neil. Así fue como entró a habitar en la casa de Tippi,  Noel y la hija de ella, Melanie, el primer león.
En 1971 el fotógrafo de la revista LIVE, Michael Rougier, realizó un reportaje a propósito, congelando la magnífica interacción de Neil con cada miembro de la familia y el servicio; donde puede verse a una Melanie Griffith de diecinueve años tirándose a la piscina con el león agarrándola de la pierna o acostada en la cama con el gigantesco peluche arropando junto a ella. Tan favorable fue la integración que tomaron un segundo, un tercero; y así aumentando hasta que llegaron las quejas de los vecinos y la falta de espacio para albergar a más. Ahí buscaron rancho entre la naturaleza virgen y se mudaron al lugar que está en estos instantes bajo la amenaza de las llamas.

Pata de Jonás en la dentellada de Moby-dick - S. M.
"Roar" fue rodada por entero en esa propiedad a la que fueron sumándose felinos, tres elefantes, varias ovejas y pájaros exóticos, hasta un número de mamíferos que varía según las voces entre los cien y los ciento setenta, con algún desbordado que eleva la cantidad hasta los cuatrocientos. Duró once años la filmación, trufada por inundaciones, fuegos y demás incidentes; por fin estrenada en Europa en 1981. Tippi actuaba como madre de la familia de humanos, su marido y director como padre,  Melanie hacía de hija y tenía como hermanos de ficción a sus hermanastros, John y Jerry, los hijos de Noel Marshall. Los nombres de todos ellos se mantuvieron casi los mismos para la pantalla. La sangre igual fue traspasada de la auténtica hemoglobina al celuloide, pues se aprovecharon en el montaje final muchas de las escenas imprevistas, que dieron para bastante rojo. Al director de fotografía neerlandés Jan de Bont un león le arrancó el cuero cabelludo, requiriendo el reimplante doscientos veinte puntos de sutura. Tippi se rompió la pierna y también le fue arrancada alguna tira de piel craneal cuando el elefante en que andaba montada la sacudiera de su lomo. Lo mismo fue mordida por un león en el cuello precisando 38 puntos. Melanie recibió su incisión en la cara, temiéndose por la perdida de un ojo, pero con los cincuenta puntos de un buen especialista quedó no desfigurada y tan guapa como era. John recibió cincuenta y seis por parte del facultativo reconstructor. En 1979, durante la evacuación por una de las amenazas flamígera a Noel Marshall lo agarró un guepardo al que pretendía salvar y le llevó años recuperarse de las heridas, que le provocaron gangrena; luego de eso nadie quería regresar al set. Lo anterior pasó, aunque no me dejaría cortar una mano en defensa de las cifras, pues cabe que cada sucesivo periodista se fuera animando y añadiendo a los daños unas cuantas más grapas, puntadas, tiras adhesivas, gotas de supercemento, hormigas, termitas o lo que se quiera de anacrónico o ajustado para cerrar una hendidura en clínica adelantada de los años setenta. Juro en todo caso que esta rastreadora se ha atenido a las cantidades recogidas, sin agregarle un punto.

Los tiempos corren largos para Tippi Hendren. El año 2015 habrá sido especial para ella por dos acontecimientos.

"Roar" tuvo que esperar treinta y cuatro años para poder verse en cines de Estados Unidos, donde se reestrenó en el 2015 y se visionó o cabe visionarse en salas de películas experimentales, extranjeras o consideradas de culto; desde luego nada popular. El reclamo rezaba; "Ningún animal fue herido en el transcurso de la filmación; setenta miembros del reparto y equipo sí lo fueron"; así que, dejados de cifras más o menos exactas, no queda duda de que los leones se abonaron en repartir. Por algo se la considera la película con mayor peligro rodada de toda la historia del cine. La razón expuesta por alguno del reparto para la inusitada virulencia de los amelenados protagonistas en el plató es que la relación con ellos se hace perfecta en tanto no media el miedo, pero para las tomas, los humanos que eran sus habituales compañeros tenían que mostrarse aterrados y eso los confundía.

Tippi evaluó con el paso del tiempo como una inconsciencia el vivir con los leones metidos en casa y brega en el presente para que se aprueben  las leyes que impidan el comercio de grandes felinos y su compra por particulares, pues el cachorro que suele ser -y luego crece- jamás puede considerarse una mascota, por su naturaleza carente del gen de la empatía para ver mal un ataque en toda su fiereza, y aún sin lanzarse sobre nadie, requieren de considerables cuidados y suelen terminar sus dueños hartos y replegándolos en el mal trato. De esas malas condiciones es de donde ella tiene rescatados a la mayoría que habita en su paraíso de asilo. No así -por contra de las lenguas malevolentes- Sabu y Thriller, los dos tigres de Bengala que fueron a parar a sus instalaciones en plena salud, cuidado y belleza cuando Michael Jackson* se vio obligado a cerrar su zoo en Neverland Valley Ranch, el palpable rancho de la fantasía del genio de niño que nunca creció.

Va la segunda vez que me sorprende Tippi Herdren; por asunto ajeno a "Los Pájaros" o a ser la madre de una de mis actrices favoritas. Quise escribir antes a propósito de algo que me resultó muy curioso. En Estados Unidos parece que el cincuenta por ciento de los negocios dedicados a la manicura están regentados y atendidos por vietnamitas, en California el ochenta por ciento. ¿Porqué será?.

Foto tomada por el holandés Hugh Van Es antes de la caída de Saigón
De los últimos helicópteros evacuando
sobre el tejado de un edificio habitado por personal de la CIA

Tippi Hendren tiene que ver. Hacia el fin de la guerra de Vietnam, en abril de 1975, con los tanques pro comunistas del Vietnam del Norte acercándose sin cortapisas a la capital del Vietnam del Sur, Saigón, los vietnamitas comprometidos con el gobierno pro occidental a punto de caer, esperaban en puertos y aeropuertos la llegada evacuatoria para huir en avión, barco o helicóptero*,  hacia países que los acogieran, dentro de la órbita de influencia norteamericana, en esa Guerra Fría de alcance global entre la potencia capitalista y la Unión Soviética. Con la "Operación Nueva Vida" llevaron a Estados Unidos los primeros 130.000 vietnamitas, que fueron alojados en campos provisionales construidos de urgencia por el mismo ejército que había mandado a sus soldados y reclutados a batirse entre los arrozales y la jungla al este de la Indochina. Uno de los campo se levantó en el sur de California, el California Camp Pendleton. 

Por la época Tippi Hendren viajaba allí donde terremotos, huracanes, conflictos armados o faminas sucedieran, como voluntaria internacional para la institución de ayuda humanitaria Food for the Hungry*. Sin salir de California llegó el momento de ayudar en esa nueva emergencia. Dicha organización tomó un desmoronado sanatorio para tuberculosos al norte, cerca de Sacramento; dándole unos toques de ladrillo y mortero lo convirtió en el llamado Hope Village; con las personas idóneas para atenderlo como un cálido centro, más pequeño y acogedor, donde atender a grupos del California Camp Pendleton, como primer paso hacia la integración en el país americano, luego de que vieran, con la caída de Saigón, sucumbir de cuajo la posibilidad de retorno al que fuera el suyo. Se pensaba en posibles oficios que pudieran aprender. Tippi tuvo encuentro con algunas de las mujeres refugiadas en ese Hope Village, para darle vueltas a la cuestión. A ella se le había ocurrido mecanografía o en algún curso de corte y confección. Mientras conversaban de los gustos o no gustos, ellas se quedaron fijas en sus manos, pasmadas ante esas largas uñas, de arreglo inmaculado, y no hubo más que hablar. Allá se puso Tippi en contacto con sus manicureras de Hollywood para que empezaran a pasarles sus secretos del esmaltado, y montó escuela. De ahí a la ocupación y a una insospechada rama ultra floreciente de negocio para los vietnamitas; derivada en absoluto de esas veinte mujeres que fueron enseñadas en el oficio, entre ellas varias esposas de oficiales de alto rango militar y alguna que había trabajado para el servicio de inteligencia en su país. De ahí que, una manicura o pedicura a 50 dólares por la época de los setenta, solo al alcance de las del ambiente en los grandes estudios de cine u adineradas de otros ramos, pasara a valer lo que vale hoy - mani-pedi por 20 dolares- accesible para cualquiera, excepto, claro está, para las mañosas presumidas que se las apañan solas.


Abril 1975
Primer vuelo de refugiados sudvietnamitas llegando a los Estados Unidos
Los tiempos son largos para Tippi, según como se mire. Luego de desfilar para almacenes de moda y figurar en anuncios comerciales de monta intermedia, tomó billete a los veinte años desde California a New York para probar en el lugar de los sueños, aceptada como modelo en una agencia de élite. Allí ascendió en su carrera profesional, se casó y tuvo a Melanie. Cuando se separó tenía cerca de los treinta y uno. Decidió regresar y alquiló una costosa casa en el Valle de San Fernando, cerca de Los Angeles, pensando que le iría igual de bien, pero no le fue tanto, hasta que en octubre de 1961 recibió la llamada de un agente, que la convocaba para una entrevista, por encargo de un importante productor, del cual tardó días de impaciencia en enterarse de quién se trataba; era  Alfred Hitchcock. Antes de encontrarse con el hombre reverenciado tuvo que leer un contrato, aceptarlo y firmarlo; este la comprometía por siete años. Ella pensó que la querría para el show televisivo que por la época presentaba el inglés director de cine, sin embargo la requirió como alma protagonista y sustentadora total de su nueva película. El se instituyó en su pigmalión, para enseñarle a actuar, algo que ella valoró y sigue considerando un privilegio que le valió oro.  Hitchcock la había advertido en un spot publicitario, la máxima experiencia que ella tenía de actuación, posar bebiendo gozosa de la bebida anunciada para régimen adelgazante. En "Los Pájaros" se encontró ella con sus primeros animales agresores, estos de carne y pluma, a los que Hitchcock la sometió por sorpresa en lo alto de un andamiaje, habiéndole asegurado que se le aparecerían mecánicos y de control remoto; son los gajes del oficio que Tippi habrá aceptado gustosa; percutiéndola hasta la sangre verdadera en otras escenas la nube de gaviotas, cuervos y esquirlas del cristal que no resistió el embate de las aves azuzadas. Distinto era que tuviera que lidiar Tippy con la obsesión personal y manifiesta del director hacia ella. Hasta que, hacia el final del rodaje de la segunda película juntos, "Marnie",  llegó a su máximo el embeleso empecinado y practicante hacia su persona por parte del genio y se atrevió a decirle  que con la filmación se acababa y se largaba a pesar del contrato. Hitchcock la amenazó con arruinarle la carrera; le dijo que se lo pensará bien, pues tenía una hija que mantener y unos padres cada vez más ancianos. Lo hizo, se la arruinó -para llegar a lo máximo-, pero no su vida, según cuenta ella; pues llamó el director francés François Truffaut (1932-1984) y otros de renombre solicitándola para papeles y Hitchcock contestaba indefectiblemente: "No está disponible" -de eso se enteró ella luego-.

Hace un año, en julio del 2015, por motivo del cuarenta aniversario de la llegada de la primera ola de refugiados sudvietnamitas, se organizó un encuentro con los antiguos participantes en ese campo de acogida en el que ella puso su fructífera contribución. Tippi estuvo y supongo que le habrá resultado agradable.

Así que, de reestreno y conmemoración en los calores del 2015, y este verano, incendio. ¡Así es la vida!. Está dicho en la canción. La vida nos da sorpresas. sorpresas nos da la vida, la. la. 

* Ligre: Híbrido estéril de león con tigre.
* Michael Jackson: (1958-2009) Cantante, compositor, productor y bailarín norteamericano, apodado "El rey del Pop".
* La salida en helicóptero fue el último medio de huida, luego de cortadas las pistas de los aviones por el ejército del norte en su avanzada hacia la toma de Saigón.
*Food for the Hungry -FH-: Alimento para el necesitado. Organización internacional de ayuda y desarrollo presente en veinte países; fundada en California en 1971 por el Dr. Larry Ward.

30 abril 1975
Capturados soldados del ejército sudvietnamita pro occidental y respaldado por EEUU
tras la toma de Saigón por el ejército comunista de Vietnam del Norte respaldado por la Unión Soviética

domingo, 3 de julio de 2016

La fuerza del nombre o apellido; sujeto introducido por la proezas de Sir Henry Hudson

El Renacido (2015)
Dirigida por Alejandro González Iñárritu
Antes de  ser contratado en 1609 por la empresa mercante neerlandesa Dutch East India Company para surcar los mares hacia el oeste en la idea de hallar un inédito paso por el extremo norte del globo de acceso más directo a la India. Antes de desviarse de lo ordenado y a propio riesgo tomar ruta por la costa helada americana, hacia abajo, con el ánimo de encontrar pasadizo allá por donde el continente se hacía más cálido y estrechaba, hasta dar con el estuario del rio que ahora lleva su nombre, el Hudson River. Antes de llegar hasta la Upper Bay, esa bahía más adentrada de New York -inexistente la urbe y sus nombres propios, claro- donde el rio Hudson desemboca en primer término y en cuya costa, por acción de las exploraciones del navegante llegaran los neerlandeses a instalar hacia 1625 el fuerte New Amsterdam, en el ápice sur de la isla del Manhattan actual, para control de los indeseados y protección de los suyos rio arriba, a dónde se dirigían los recién llegados desde el Mar del Norte en la fiebre del castor; ese pequeño mamífero roedor extinguido en Europa y sumamente apreciado su pelaje para la elaboración del fieltro más resistente e impermeable usado en la hechura de los regios sombreros y capotes que vestían a la sociedad de la época. Antes de subir con su embarcación pionera por esas aguas dulces hasta lo que sería en 1614 el primer asentamiento de colonos procedentes de los Países Bajos, Fort Nassau, situado por Albany, la actual capital del estado de New York.

Antes de que, en 1610, en su cuarta y última intentona, bajo bandera de nuevo británica, descubriera la inmensa bahía canadiense y el canal que ahora llevan su nombre, explorándolo, atrapados en su curiosidad por la inclemencia, a resguardo de los vientos del invierno en un amplio brazo de mar menos abrasivo dentro de ese gigantesco engolfado durante el forzoso paro del navío en los largos meses de congelación de las aguas saladas y de cualquier gota existente. Antes de que, en su afán por continuar en el deshielo hacia el oeste, se le amotinara la tripulación -ansiosa por regresar a casa- y lo arrojaran a la deriva en una pequeña chalupa, con su hijo adolescente y siete desahuciados o leales, hasta perderse el rastro de ese capitán con su dotación de infortunados, para siempre en ese bote.

Mapamundi 1570 del cartógrafo flamenco Abraham Ortelius
Antes de todo lo anterior Sir Henry Hudson (1565?-1611) fue mandado por una británica compañía con comercio entre Inglaterra y el Ducado de Moscú, Muscovy Trading Company, en sus dos primeros viajes de intento por encontrar la comunicación a través del círculo polar ártico entre el puerto de Gravesend en el río Tamesis hasta la Cathay de Marco Polo* -norte de la China-, aprovechando los meses del estío en que se creía posible la travesía debido al derretimiento de las moles que obturaban el paso durante el resto del año.

Muchos autores han escrito que fue a razón de reseñar Henry Hudson en estas primeras exploraciones el avistamiento de numerosas ballenas cerca de la costa de la isla de Spitsberger, en el archipiélago Svalbard, que comenzó por parte de algunas naciones el envío de expediciones balleneras a los mares del ártico. No obstante, por más que Henry Hudson hablara de verlas en sus incursiones por el Mar de Groenlandia, fue el informe entregado en 1610 por Jonas Poole (1566-1612), otro explorador inglés, cazador de focas, el que indujo a los primeros viajes de reconocimiento para ese fin y al movimiento ballenero hacia el norte extremo de holandeses, daneses, británicos y españoles vascos, guiados por la técnica de los avezados cazadores de esos grandes cetáceos provenientes de San Sebastián y Saint-Jean-de-Luz, en la sureña Bahía de Vizcaya.

¿Se capta qué me sugestionó de todo lo anterior para dedicarme a explorar desde mi inocua silla de escritorio y exponerlo aquí, aparte de las impresionantes proezas en sí?.

Pues que "Jonas" se llamaba, según información recogida, el que merecería, en lugar de Sir Henry Hudson, ser reconocido por sus compatriotas -si tal honor es posible- como "el padre inglés de la caza de la ballena". Jonás, recalco, con acento en español y "h" final en lugar de "s" en su forma inglesa más común en inglés. Para los que tarden en caer; mismo nombre que el engullido de los textos sagrados judío, cristiano y musulmán, cuya supuesta tumba en Mosul fue destruída por los yihadistas del Estado Islámico  en julio del 2014. 

Así como las profesiones originaron muchos apellidos, puede darse el movimiento inverso, de nombres o apellidos que influyan en las trayectorias de sus portadores.

Voy a evitar martirizar con los múltiples jocosos encuentros que a lo largo de los años nos llamaron la atención, a mi marido o a mi; porque él fue quién primero me hizo notar el fenómeno que ya llevaba advirtiendo. Por ello cerraré canilla a la tercera.


  • Una compañera de pupitre en el colegio tenía un padre dentista, y una madre que se llamaba Milagros de la Muela, -esposos entre ellos, nada de ex, por lo imposible del divorcio en la época y por la liaison esa.
  • Había en el pueblo de mi adolescencia una familia numerosa de apellido San Celestino; un hijo se llamaba Urbano, otro Saturnino; conocía a esos dos guapitos de vista y de oídas; pero me quedaba colgada sobretodo de sus nombres. Siguen poblando ellos y sus descendientes. Urbano se quedó en el pueblo y es policía municipal. Saturnino vive afuera y es piloto de Iberia; lo vi de lejos en la fiesta del vermuteo organizada este pasado fin de semana en que fui.  Ninguno llegó a astronauta, pero los padres tampoco se inspiraría en los planetas al bautizarlos. 
  • El actor español Javier Cámara

Primera Rosa de los Vientos, dibujada en el Atlas Catalán
* Marco Polo (1254-1324): Mercader veneciano, narrador desde la cárcel de sus andanzas por el Oriente Medio hasta el más lejano de la Cathay de la seda, la cerámica y las especias, en los cuatro tomos de "Los viajes de Marco Polo", abonado sobre pergamino en francés antiguo por su compañero de celda, Rusticiano da Pisa, escritor de aventuras caballerescas, de amor y de grandes hazañas entre ambiente refinado. Así que, abría que añadir esa segunda imaginación al cómputo, cuando incluso se duda acerca de si llegó a estar Marco Polo en la China. 

Marco Polo tenía un padre y un tío comerciantes, que conoció a los quince años, cuando estos regresaron en un impasse de sus viajes por el este y de lo llevaron con ellos de vuelta, hasta conocer y permanecer en la corte del frecuentado por sus dos parientes, Kublai Khan (1215-1294), primer emperador de los mongoles. Sus explicaciones, o las de Rusticiano, sirvieron a los cartógrafos ulteriores para situar algunos puntos en los mapamundis, -la primera influencia detectada consta en un Átlas Catalán del 1375, escrito y dibujado por el judío mallorquín, Cresques Abraham- así que, algo de terreno tocarían esos grandes garantizados de la creatividad. 

martes, 28 de junio de 2016

Para que lo sepas

Al atardecer de mi actual camino habitual con Tai - S. M.
Para que lo sepa la persona que me está leyendo en los Estados Unidos. Ella es la primera en hacerlo dentro de los siete mil cuatrocientos millones que pueblan a lo largo, alto, ancho y hasta en la cuarta dimensión este planeta en el que todos bullimos, luego de la rusa que se detuvo por un tiempo y vuelve de vez en cuando a mirar.

Le ruego no se asuste por esta mención tan directa. Sepa que tomo sin gravedad, dentro de la importancia, mi éxito por su mirada tan dedicada. Jamás se me ocurriría como autora de estos escritos entrar en su alcoba de exclusivo lector a punta de pistola y navaja entreasomando, con mirada de enferma demente a declamarle que por tanto amor de ser escuchada, le iba a rajar en cuanto pudiera en la cara. Eso le sucedió a la cantante Lily Allen, con el obsesionado que de sopetón vio ella aparecer por su dormitorio; claro que ese intruso era un fan y no a la inversa. Lily tuvo que cambiar de residencia y notó que solo puede irse a vivir a otro lado el que tiene esa posibilidad de privilegio. 

Me pregunto si goza usted de los medios suficientes para eludir a quien fuera de amenazante, tal ese pobrecito que considera Allen, sin cercanos o servicio que lo rescaten de la rienda desbocada para suministrarle el tratamiento que lo desactive de sus delirios. Permítame que la tutee a partir de aquí, como se ve de fresco, antianacrónico y acercador en España, donde por lo general se prefiere ese trato informal, de entrada o al segundo de conocerse, que hasta la reina Letizia en SMS al yerno de un constructor le texteaba estar harta de ser llamada señora, y en consecuencia, infiero, tratada por doquier con la deferencia del usted.

Entonces, si te he abierto una inquietud, no te preocupes, a través de estos canales tan etéreos, si tu no lo permites, es imposible que te contacte en carne y hueso, pues ni idea de dónde resides en ese grandioso país al otro lado del atlántico. Aunque alguna noción me hago de que ha de ser en la costa este, más que en la oeste; por New York, o por Miami; ya ves que me voy acercando, si es que no estoy errada por completo.

Cuando empezaste a pasearte por las páginas me acometió tal elevación rápida y fuerte que estaba creída sin tomar nada de que eras Penélope Cruz. La veía en su alojamiento en hotel, o vivienda que pueda tener en Brooklyn o Manhattan, permanecida ahí con su marido, por una pausa o algún otro proyecto, luego de haber ido a promocionar su film Ma ma, dirigido por  Julio Medem; aprovechando las bondades climáticas de este mes de Junio allá, tan delicioso para callejear como acá, imagino, por cualquier ciudad de esta Europa que a ver si resiste tan agradable para el paseo como para cualquier otro negocio; aunque puede que Penélope esté imposibilitada de  moverse libremente entre los habitantes de a pie, aun por New York, así que, de no cuajar el disfraz, estaríamos en esa cuestión a la par.

Por otro lado creí con todo mi ser que se tratara de alguien que estuviera entrando a mirar a consecuencia de otra carta antaño mandada; la segunda que se habría quedado atascada, a la espera de surgir su efecto con atraso. ¿Me estaría leyendo un hispano a pedido de los hermanos Coen?. ¿Me estaría leyendo Frances McDormand, la actriz y elocuente reivindicadora madre, esposa de Joel Coen?. Ella tiene un hijo que se llama Pedro, un niño paraguayo que adoptó junto a su marido en 1994, con lo cual, suponiendo que quieran conservar para él sus raíces, serían conocedores, al menos rudimentarios, del jopará, habla coloquial del Paraguay, mezcla del idioma español con la lengua guaraní usada, con sus variantes, por ocho millones de personas en regiones de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, más algunos emigrados a España. Así que por ahí también nos vamos acercando. Me cuestionaba sobre la identidad concreta de ese lector, convencida de por parte de quién estaba él o ella leyendo.

Luego he llegado hasta ti. He tenido un mes para irme entregando a tu majestad. Ahora pienso en cuando me abandones, como lo harás al acabar la lectura, pues nadie se queda por eterno releyendo la misma historia. La retendrás como mucho en tu bagaje, pasarás a la siguiente y yo me quedaré desolada, sin sombra de ti. Pero no te preocupes por mí, o por cualquier ataque que pueda darme y repercutir en tu persona, pues ya te dije, no se donde habitas. me tomo todo a broma y me recupero rápido; en lo referente a herir, empiezo a temer que no sea más que una inocente, para colmo bastante cuerda mujer, sin auténtico poder de fuego.

PD: Los horarios ya no me cuadran nada. Puede que mi lector viva en Hawai, que sea un insomne o simplemente un autómata que le esté dando al pulsador de las entradas sin enterarse; un autómata robótico, quién sabe, sin voluntad ni entendimiento propio para las letras, todavía.

miércoles, 22 de junio de 2016

Vuelta a Lucas

Elefante y cocodrilo - S. Morell
Mi hijo mayor estuvo viviendo en Madrid mientras trabajaba llevándole los platós en alquiler a su hermano Daniel, y haciéndole labores de comercial como le hago yo ahora a mi "hijastro".  Entre focos y conocer del sector, allí comenzó Lucas su carrera de modelo, a la par que de fotógrafo por su cuenta, hasta que lo de posar y desfilar le fue tan bien, que decidió dedicarse en exclusiva. Afianzado en el oficio, Luego acudió al llamado del aire marino y al reclamo de una importante agencia en Barcelona. Fue cuando se instalaron, su novia y él, en la agradable vivienda con terraza y barbacoa que ya conté; con tal humedad entre las paredes que cuando el dueño les dijo necesitarla de vuelta para reconvertirla en vivero, a ellos les cuadró perfecto dejarla; al coincidir con movidas de cohabitación, mejor les venía renovar aires.

Cambiaron a una habitación alquilada en la vivienda de un matrimonio holandés gay, donde podían permanecer hasta el mes de junio, cuando comienzan a rentarla por día a modo de suite de hotel. A Lucas se le encendió la luz con el negocio. Buscaron entonces piso en Barcelona, elegido para el uso que querían darle, y allí se fueron a residir, en la idea de probar con uno y continuar con unos cuantos si les resultaba. Encontraron el apropiado en el barrio de la Barceloneta, al lado de la playa, precisamente por donde ahora mismo más se pasean los guardias municipales, indagando, preguntando a los vecinos por la afluencia en sus escaleras, pues la nueva alcaldesa está por erradicar el alojamiento turístico en viviendas particulares no registradas como lugar de albergue. Instalados en su nueva morada y puestos a darle los toques de glamour hotelero, enseguida se percataron de la imposibilidad; con lo cual decidieron simplemente realquilar las otras dos habitaciones. La alcaldesa prometió devolver Barcelona a los barceloneses, regenerar el moribundo tejido social, estrangulado por los intereses de ese parque temático en que se ha convertido la ciudad, según el creer de muchos. En su implementación, una de las medidas está siendo la de eliminar la plaga de visitantes incívicos, llegados desde allende las fronteras a vivir su fiesta mediterránea, disturbando la paz de la comunidad de habitantes fijos. Así mi hijo, joven emprendedor catalán, vio cortadas sus alas empresariales, en ese sentido; puesto que por haberse movido tras eso, fue que se le abrió la ocasión por otro lado.

Resulta que el piso que alquiló es propiedad de una firma inversora que se dedica a comprar pisos o inmuebles con potencial de mejora, para arreglarlos y ponerlos en el momento propicio de nuevo a la venta. Mientras estaban en los trámites congenió con los dos jóvenes socios israelíes que llevan esa pequeña sociedad, los cuales le comentaron que necesitarían en un futuro próximo a otra persona para incluir en su equipo, formado por unos cuantos. Se le aguzaron a Lucas los oídos y a la que tuvo ocasión se les ofreció. Buscaban a alguien a tiempo completo, así que Lucas tuvo que decidir, y optó por dejar en punto de descanso lo de modelo y probar esa oportunidad.

Ahora le encanta su ocupación allá y ha encontrado tan buen ambiente, que cuando los otros hablaron de tomar a otra persona, a mi hijo se le ocurrió que esta bien podría ser yo. Raro, verdad, ¡la madre!. Pero es que me temo Lucas piensa en facilitarme vía laboral, ahora que todavía debe de verme susceptible de contratar, para evitarse en el futuro lo que se le pueda venir encima si me quedo fuera del ring. 

Aware Project - Vol.2 - FIGHT - Mini film por Jon Gómez de la Peña
Lucas de modelo en acción, subido sobre moto de Simón; ver en Vimeo
El se lo comentó a ellos, y allá que me citaron para una entrevista. Lucas me llamó antes, por el miedo a que me presentara con pinta de ir a pasear al perro por el bosque. Tu mami te vas al Zara y te compras un traje, ¿eh?, me apremió. Sí, ahora corro, le contesté. Bueno vale, me devolvió la respuesta, ya se que cuando quieres consigues dar la imagen, así que, confío revuelvas en el armario y te presentes con el aspecto adecuado. Llegué a la hora establecida de un viernes pasado el mediodía y me recibieron los seis que había con indumentaria de pícnic urbano, mi hijo en bermudas y musculosa, la ayudante del arquitecto en mallas y top de gimnasio, comiendo en la terraza unas arepas venezolanas y pollo condimentado al estilo Tel Aviv, de refresco unos mojitos preparados por Lucas, abundantes en ramas de menta y bajos en alcohol, para poder seguir trabajando en la plena clarividencia. Será por ello que luego de convidarme y de haber tenido la reunión, se comunicó uno de ellos por teléfono días después, para decirme, de la manera más cortés y bien planteada, que tuvo buena conexión conmigo, el, que se guiaba por el sentir, y pensaban que perfectamente hubiera valido para el puesto, más existía un grave hándicap: ser la madre de mi hijo. Por ello lo habían sopesado detenidamente y decidido que no, pues Lucas había superado por muchísimo las expectativas que habían puesto en él cuando lo tomaron a prueba, que eran muy elevadas, dado que se les presentó fantástico. Se había dado con él una tan excelente relación, lo apreciaban tanto, no solo en lo laboral, sino como amigo que de verdad se les había metido en sus vidas, que no querían comprometer por nada eso; e introducir un factor como el mío, que por lo que fuere pudiere hacer variar, pues les daba mucho respeto.

Por las relaciones se obtienen en general las cosas, y por las mismas en este caso he ido, he vuelto y me quedado igual. Algo planchada cuando me dijo el hombre, hasta que se me pasó, porque me hacía ilusión y hubiese tomado con ganas lo de entrar en combate; irme a la ciudad, a la nueva experiencia y a la posibilidad de ganar más, eso último primordial. Aunque tuve indicios de que no saldría y hubiese supuesto una maratón que no se si mi cuerpo hubiese resistido, pues se prometían nueve horas de oficina y calle, más el tiempo de desplazamiento, conmutar de autobús a tren a metro o lo que fuere, el famoso commute de los anglosajones para el viaje de ida y vuela realizado diariamente de casa al trabajo, que en mi caso calculo en dos horas y media; pudiéndome olvidar del deporte de verdad, con Tai abandonado y a mal hacer mi presente tarea comercial que no quisiera dejar y todas las demás cosas que ahora me ocupan el día.

PD: Lucas sigue haciendo de modelo, cuando le salen trabajos puntuales donde lo eligen sin precisar de casting. Sería un desperdicio para las marcas que no lo hiciera. Hoy está precisamente en Mallorca.

domingo, 19 de junio de 2016

Herederas universales

Franz Kafka, el escritor
Por algún instante confuso, luego de fallecer mi padre,  habré atisbado la posibilidad de reclamar la legítima*, al enterarme de que eso existía y era de real justicia el exigirla. Ofuscación dado que de normal no me rondan por la cabeza ese tipo de elucubraciones, que detesto, pues me sacan de la soñadora a lo grande y por cuenta propia que pretendo ser; la que aprovecha, como material a revertir a su favor, lo punzante que esa, su privilegiada vida entre terciopelos, le haya podido regalar para azuzarla. Absolutamente menos agarraría por esa senda de lo equitativo, si debiera de tomar acción mediante abogados, pleitos y resto de parafernalia legal. Ni soñarlo con la familia.

Bastante tengo con lidiar para los arreglos con los letrados cuando llegan las cartas certificadas que amenazan con el embargo de cualquier cosa con la que pudieran cobrar. Por cuantías ridículas; eso es cierto.

Suficiente tuve la vez que me reclamaron, hará unos seis años, allá por el 2010, el pago de una deuda que tenía de lejos contraída mi padre con una compañía de gas y que no llegó a saldar. Una deuda que se remontaba a la época de estudiante de mi hermano Alex, fallecido a los veintinueve en 1994, cuando tomaría mi padre la titularidad del contrato para ese suministro energético en el piso de Barcelona que alquilara su hijo; quién se habrá ido del mismo sin rescindirlo y así habrán tirado de combustible a nombre de otros los que alquilaran luego. Total que al final, vino a parar a mi la acumulación de factura esa, por lo que durase el recambio de inquilinos calentándose a costa ajena. ¿Por qué habría de llegarme a mi?, cualquiera podría preguntarse.

Imagen de salvapantalla
Foto de nuestros hijos de niños 
sacada por su padre 
También reciente, hará dos meses, luego de pagar por una reparación que no fue, me entró un coraje, que con gusto me hubiera metido a hacer la demanda, a no ser por esa reticencia a meterme entre esos asépticos papeles, oficinas públicas y procesos legales, con gran posibilidad de que puedan devenir en impetuosos devoradores monstruos kafkianos. Hay gente que ama meterse en líos, para acudir a su otra pasión, vérselas en los tribunales o en liza por sus derechos de consumidor; supongo que eso les dará  ese chute de adrenalina que cada intrépido necesita y obtiene por el medio que le parece conveniente. La jefa de mi última inmobiliaria, sin ir más lejos -ayer la vi y nos saludamos con franca ternura- era una de ellas.

Yo necesitaba llevar el ordenador a arreglar y me acordé de un pequeño comercio al que entramos con mi marido tiempo atrás y nos dio buena impresión, por sus ademanes y explicaciones, el hombre que atendía. Entonces lo llevé ahí y resultó que era otro el que estaba y regentaba el negocio. Igual se lo dejé. Tras una espera de varios días lo recogí, me mostró en apariencia que funcionaba, pagué y al cabo de prenderlo en mi lugar de oficina volvió al exacto mismo problema que antes. Tres veces se lo tuve que dejar. Hasta que el bobo me habló de la pelusilla acumulada en las salidas de aire, que posiblemente recalentaban al aparato y generaban el problema. Para limpiarlo deberían desmontarlo, cobrando de nuevo por la hora de labor -era su política de empresa- con independencia del resultado. Así que, me aconsejó, mejor si me olvidaba de ese ordenador, taaan viejo, y me compraba otro de actual.

Ojalá hagan por mí y en beneficio de la comunidad los trámites de las reclamaciones las almas que sienten vocación para ello. Presumo que se da un reparto divino-natural de las funciones y agradezco a los que tienen ese ánimo cívico para actuar en nombre de sus intereses y a favor del de los demás, los que tenemos las preciosas energías metidas en otras actividades más afines a nuestros gustos, favorables también sus resultados para el conjunto; espero.

Para solaz de mi espíritu, luego busqué en red y fui a dar con el informático ideal; eficiente además de agradable; para mayor confort, había sido entrenador de rugby de Simón; me lo hizo saber luego de reconocer a mis hijos de chiquitos en la imagen salvapantalla que tengo en el PC. Pues Julián, así se llama, se quedó mi ordenador, lo miró, me dijo qué le sucedía y cuánto me costaría si quería arreglarlo. Para chequearlo lo desmontó; de paso le quitó la pelusa que obturaba, gratis. Me dijo que era un ordenador en perfecto estado, con sistema operativo prácticamente igual a los que están ahora a la venta; cambiándole el teclado y la tarjeta gráfica, dañada lo más probable por el recalentamiento, lo volvería a tener como recién estrenado y valía muchísimo la pena, pues uno por el estilo nuevo se iba al triple de lo que pagaría por dejar el que tenía como un chavalín despejado de cabeza y robusto de salud. Mientras consigo juntar la suma, me colocó la aplicación de gestión de correo Microsoft Outlook adaptada para Mac en el ordenador de Simón, con los mensajes, agenda y contactos para seguir trabajando; y asunto solucionado.

Foto de los hermanos sacada por mi hermano
en el agosto antes del diciembre en que murió -1994-
La causa de que llegara hasta mí la factura del gas fue porque mi padre, a pesar de haber donado en vida casi todo a quién le tocare -prácticamente el reparto entre los hijos varones- se pensó, repensó y cambió veinte veces el testamento, sin exagerar; y en su cálculo tan meditado, para prevenir de que no pudiera hacer mella en su final legado la llegada imprevista de cualquier obligación o deuda trasladada del finado a sus sucesores hereditarios, encontró la mejor solución, nombrando herederas a las dos que podrían justificar no haber recibido, por tanto ser eximidas del pago; con lo cual el estado dejaría de diezmarle esa porción; que aunque correspondiese a mi hermano, seguiría considerando suya mi padre a efectos prácticos desde ultratumba. Porque el "heredero" lo es a título "universal", es decir, de todo lo que quede, pasando a ser titular de los bienes, derechos y obligaciones de los que era titular el causante, que no se extinguen con la muerte y que no han sido específicamente legados a otra persona. Así que, por más que suene lo de "heredero universal" a "beneficiario gordo" dentro de la figura jurídica de la sucesión, lo  único que nos llegó a nosotras, tras el reparto a los "legatarios", los auténticos que perciben sin responden por las deudas, fue un cachito que por tan insignificante e intrincado se le habrá olvidado a mi padre que tenía. A la postre a mí,  la sorpresiva carta con la factura, que me hizo correr, ¡ahí sí tuve a la fuerza que hacerlo!, para buscarme un abogado de oficio y aplicarme en los trámites, a fin de demostrar que no podían exigirme pago alguno.

*Legítima: Parte de la herencia de la que el testador no puede disponer libremente porque la ley la asigna a determinados herederos.

miércoles, 15 de junio de 2016

Ni a helado

Tai en su máxima felicidad - S. Morell
Habiendo crecido en la España próspera y desatada a consumir de los años noventa, a cualquiera le extrañaría que diga que mis hijos gozaron de la justa cantidad de juguetes, de cónsolas, de videojuegos;  ese número que hace que los sueñes con deleite, te lleguen al fin los más esperados y los disfrutes; o los tengas en medida restringida al lado de la desbordante de tus compañeros y te veas en el ingenio del trueque o la negociación, si es que pretendes jugar con más. Entrada de súbito en el 2008 la depresión económica -entonces mis hijos de dieciocho años y diecinueve años-, con el nivel todavía intacto de llegar al fondo en las arcas de las reservas familiares de la clase media para casos de emergencia, en un país donde se tiende a ayudar y proteger sobremanera a los hijos, se queda incrédulo mi interlocutor, si alguna vez lo he dicho, de que ellos se las arreglan desde los dieciséis sin recibir más que apoyo cariñoso. Ni a un refresco los he invitado, fuera del excepcional que puedan hallar por la nevera; ni un regalo han tenido, tan siquiera por Navidad. Los acogemos con muchísimo gusto, cama y comida; es lo que tienen asegurado cuando vienen; y pastel en los cumpleaños, a elegir si con velas a soplar, hecho por mi, aunque les resulte un anacronismo.

Dicho lo anterior, matizaré. 

Le compramos hace años, cuando lo visitamos en Madrid, una cazadora de cuero a Simón; de tan buena hechura fuera de modas, que ahora se la tiene apoderada su hermano Lucas, el observante del estilo y las tendencias; aunque Simón no puede más que insistir con sonrisa a que se la devuelva, dado que Lucas es su principal suministrador de prendas, que le caen perfectas cuando el hermano las deshecha por el motivo que fuere.

Yo tenía una minúscula reserva para casos de fuerza gravísima. Con una parte viajó Lucas a Londres la primera vez; dicho y hecho, cazado al vuelo -valgan las expresiones- luego de repetirle en variadas circunstancias que me avisara cuando estuviera dispuesto a ir. Con la otra se compró Simón un Mac ordenador de mesa, de los más potentes y pantalla gigante, que es el que ahora estoy usando para mis labores de comercial y otros asuntos en red; despidiéndome de los dibujitos de elefantes y demás animales de la selva, pues a fin de mes Simón me avisó de que ya contrató Internet para su hogar y se lo va a llevar, pues también llega un amigo, que cursaba en Madrid algo así como cinematografía y comunicación audiovisual y piensan ponerse a ver de sacarle partido a la máquina; porque la idea de la madre con fijación en las finanzas, era que la comprara para fines creativos, a la par que crematísticos. Luego le salió a Simón el trabajo que le surgió, la nueva vivienda, la venida de la novia, y conmigo se quedó el Mac maravilla al que me acostumbré, pues ya se sabe que a la mejora se habitúa uno en el tiempo de un compás. 

Les hemos prestado bastante el coche.

Los invité en Madrid a las claras* y bocadillos de calamares.

*Infame mezcla de cerveza con gaseosa

sábado, 28 de mayo de 2016

De ratones, serpientes, Corinna y el Rey II

Felino - S. Morell
Tenemos ratones en casa desde tiempo inmemorial; con intermitencia, para ser más precisa. Nos enteramos de su nueva llegada cuando comienzan a trotar sobre nuestras cabezas en el baño, que por ser un falso techo de escayola fina, retumban sus idas y venidas cual escuadrón de jinetes a la carga sobre tambor. Aunque quisiera eliminarlos de inmediato, me demoro en la acción. ¡Oh!, rea procrastination!; aprovecho a poner la palabra en voga entre los anglosajones bien enterados y concienciados de sí mismos -dilación en castellano y el mismo concepto capturado por Mariano José de Larra en su "vuelva usted mañana" aplicado a la administración pública española-. la aplico en honor a su crujiente fonética, propia de un gag de Mr Bean; "pr", "cr", como de estar triturando con los molares cáscaras de crustáceo; no obstante Rowan Atkinson, el inglés comediante que dio vida al idiota, actuara mudo.

Difiero lo de echar el veneno hasta obtener el brío necesario para acometer la operación de, subir entre el váter y el bidé, desencajar la tapa del techo -una de las dos trampillas sin goznes-, sostenerla en equilibrio alzado y lanzar por la abertura oscilante las bolsitas de aparente gran chicle, mientras por los costados de esa madera que me hace de paraguas me llueven los detritus y las cagarrutas envueltas en un hedionda mezcla gaseosa. Si la acción resulta eficiente, tendremos ratón o rata liquidados. En el más benévolo de los desarrollos para nosotros, quedará sin saberse donde fueron a fenecer. En el segundo proceso menos complicado o desagradable, descubriré el tieso cadáver en el exterior, lo recogeré y ¡zas a la basura!, antes de que Tai se interese por él. Lo penoso es cuando al poco de hacerse el silencio comienza a filtrarse por las rendijas y hasta supura a través de las planchas de las vigas y los tabiques, diría, un terrible pestazo que hace estragos en nuestros conductos olfativos por lo que dure la descomposición del que hubiese decidido quedarse a morir cerca; pues yo desde luego no vuelvo a destapar la trampilla, elevando mi cabeza aún más adentro en esa podredumbre, hedor, oscuridad y probables moscas carroñeras zumbándome alrededor, para ver de avistar al extinto, o extinta, y a ser posible retirarlo.

Porque mi marido es amante de cualquier bicho. Por su gusto y de poder tendríamos metida en casa a la fauna entera, viva. Le encantaría tener un burrito, un caballo. Tuvo hasta en un apartamento de Buenos Aires a un pequeño yacaré metido en la bañera. Mantenemos a las arañas gordas y observamos como crecer sus telas. Las lagartijas son su amor, y el mío por contagio; las esperamos cada verano, cuando vienen a decorarnos con sus magníficas formas los plafones lumínicos del alero de la entrada. Pero no le hables a él de que me ayude con los ratones, ¡es lo único!, el único bicho no humano al que le tiene fobia, como yo se la tendría a una culebra, pues solo imaginarla reptando entre las sábanas me da grima; cuando a él le encantan, y si no fuera por mi aprensión, seguro que alguna de inocente y no constrictora tendríamos limpiándonos de su alimento.

Elefante amarillo - S. Morell
Lo peor resulta, con los ratas o ratones, cuando se avispan y se hacen resistentes por no probar cualquiera de las sustancias nocivas dispuestas para su engaño. Entonces los tenemos instalados por un largo tiempo sin saber qué hacer. Al llegar de Inglaterra habían campado sin cortapisas, convirtiendo en montañas de viruta de papel los fondos cargados de libros de varias cajas.

Parezco cruel con los roedores, pero si los veo y son monos, puede que hasta los conserve y los mime. Como esa cría de topillos que aparecieron en el fondo de un armario en la cocina y llevamos hasta el bosque para que siguieran con su vida silvestre.

Podría seguir, más para terminar, solo contar del día que estando en el baño con las toallas a punto de sacara a mis dos pequeños de la bañera, mis hijos exclamaron al unísono  "¡mami, mami, mira, un conejo!, señalando hacia el inodoro, y yo me di la vuelta y vi al relámpago de cuerpo, que sería de rata enorme, dar giro en redondo a velocidad de autódromo y meterse a desaparecer por dónde había aparecido; dejándonos la anécdota, y una ligera aprensión.

viernes, 27 de mayo de 2016

De ratones, serpientes, Corinna y el Rey I

Jirafa, cebra y monito, de amanecida - S. M.
Ayer leí de un hombre en Tailandia sentado en la taza de un baño haciendo lo que tuviera que hacer, cuando recibió, en sorpresiva corriente opuesta, las incisiones de los colmillos de una pitón sobre su pene. Uno de los rescatistas de Bangkok comentó a la CNN lo raro de la mordida en órgano viril, en lugar de lo más visto, nalgas o piernas, en sus siete años al servicio de emergencias. Se colige de la declaración lo más normal de que ellas trepen por los conductos acuosos hasta asomar al aire de los inodoros. En Australia operan servicios de protección a la especie, serpentina; llaman y acude un técnico a rescatarlas de dónde se hayan escondido en los inmueble, así fuese enroscada la sinuosa en el interior de un retrete. En este último tropiezo, un sobresalto menos íntimo acaece para el humano, por eludirse el choque entre su y nuestra trayectoria en direcciones encontradas y calcular a la serpiente llegada desde lo alto a refrescarse en la pequeña charca, siguiendo la sempiterna tendencia -de caída- sostenida por la gravitación y propia de los más específicos desarrollos en ese lugar. Disminuye en este caso la zozobra de figurarnos un antitético movimiento hacia las partes expuestas de nuestra anatomía y sus consecuencias más penetrantes y extremas, aún sin ponzoña que inocular, permitiéndonos apoyar nuestra posadera sobre la tapa en la media confianza de que pase únicamente lo habitual de suceder.

Salvando la diferencia de especie, por esa noticia me ha venido de contar acerca de mis ratones; ¡cuanto más al enterarme ahora mismito de que por el Palacio Real de El Pardo corrían también!. Cómo no me voy a sentir animada a decir que tengo, luego de descubierto ese paralelismo por arriba, cuando por los amoríos del rey Juan Carlos I con la empresaria Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una conocida se llenaba la boca mencionando a un amigo que había sostenido relaciones carnales con una mujer cuya pared vaginal fuera participada en ocasión por la protuberancia enaltecida de ese mismísimo monarca; sí, sí, el rey, insistía la culta del juzgado, el que ahora se la introduce a esa cariátide germanodanesa con rostro de pérfido ángel; entonces, ¿cómo no voy a hablar de mis aptos ratones para todos los públicos?.

Cebras y jirafas, de anochecer - S. M.
A este rey, antes del fortuito fatal disparo de revólver calibre 22 en Estoril y muchísimo antes de ser pillado en su escapada a la caza del elefante gestionada por  Corinna en Botswana, le propuso el dictador de España participar en una de sus cacerías de faisanes, a sesenta y dos kilómetros de ahí, en Aranjuez. Eso a la edad de diez años, cuando acudió, elegido por Franco a sucederle en la Jefatura del Estado, de visita a su residencia, Palacio Real de El Pardo, a fin de conocerse. El crío no atendió en dicho encuentro al llamado de los perdigones o al deber de prestar atención como futuro príncipe y ulterior rey, abstraído como estaba en una figurita que vio aparecer, por los bajos del moblaje, haciendo sus recorridos. El mismo Juan Carlos cuenta la anécdota.

¿Los habría en el dormitorio de la antigua reina, su abuela la británica Victoria Eugenia de Battenberg?, me pregunto. ¿Recorrerían estos la alcoba de Doña Carmen Polo de Franco, esposa del caudillo?, me cuestiono; e ignoro si era el matrimonio de aposentos separados o a resultas de su auténtico amor pudieran haber compartido roedor.

De zafar los venenos, hasta sería probable que algún descendientes de aquellos usara por tobogán el cuello de la jirafa en el pabellón de caza que con tanta ilusión se hizo construir Juan Carlos I en sus últimos años de reinado, acabado en plena crisis del país, con cámara acorazada y techos de altura suficiente para mantener a resguardo sus preciosas armas y a sus más importantes momificados trofeos; dentro de ese espacio natural de El Pardo, apreciado ya como cazadero por los Reyes de Castilla en el siglo XIV; construido en el siglo XV, durante Enrique III y Enrique IV un pequeño castillo en el lugar del palacio actual, para alojarse en sus sesiones de cetrería.

Pudiera darse también que los actuales parientes de los listos de antes le royeran a Corinna las braguitas en su tendido al sol del bungalow; esas dependencias remodeladas ex proceso para vivir su pasión a las espaldas literales de la reina y fuera del ojo público; antigua casa forestal, La Angorrilla. Bragas, bodies, tangas, ligas, sujetadores; bikinis y bañadores para remojarse en esas piscinas que en tomas aérea se vieron emerger; corsetería en general, vaya, de La Perla, Agent Provocateur o de cualquier otra marca de esa categoría alta; hasta que, sin ánimo de ponerse a revisar pieza por pieza, decidiera ella salirse de España y del embrollo; no fuera a ser que en una de esas improvisadas,  de burlesque, de striptease o de simple toqueteo al ardor del concubinato, llegaran a quedársele sus mordisqueadas prendas expuestas y por decantación, su encanto, hecho trizas.