jueves, 28 de junio de 2012

Descuentos ofrecidos


Llevaba cinco horas trabajando con el solo café de la mañana en el estómago y no daba para más. Le pedí a Natasha en recepción si me adelantarían una bolsa de patatas fritas tamaño enano a abonar al día siguiente y se ofreció a prestarme las monedas de su bolsillo antes que animarse a preguntar lo que consideraría motivo de consulta.
Ese era el día en que empezando a las siete me encontré sin previo aviso con la imposibilidad de hacerme a las nueve y media con algún huevo frito del bufet sobrante.
Al final de la jornada nos llamó la directora a Indre y a mi a su despacho para comunicarnos oficialmente el cese total de comida.
Nos hizo saber que no era de su agrado tirar comestibles, pero debido a los excesos cometidos en algún lado no especificado, se veía obligada a tomar esa  medida.
A continuación cambió su expresión compungida por otra radiante y dijo:
"Pero chicas, alegrad esas caras, ¡podréis seguir disfrutando del té o el café!, Chris y yo hemos decidido dejaros libre el acceso a la máquina.
"Por otro lado, ¿estais al corriente de las ventajas que HNA os ofrece?, ¿sabeis del dinero que teneís a disposición para gastar en nuestras compañías asociadas?, ¿aprovecháis esas oportunidades?".
"¡Os entran masajes, chicas!, o el dentista, o la visita al psicólogo; hasta tenéis a disposición un sistema muy bueno de leasing por si os queréis cambiar de bicicleta".


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