martes, 27 de septiembre de 2016

La inspiradora historia

Olympia Rebel Heart Madonna - S.M.
El fantástico informático que al fin encontré, resulta que de últimas no me resultó tan genial, o dio con una falta de solución justo conmigo, pues me cambió el chip gráfico causante de ponerse la pantalla en negro, para encontrarme luego con la sorpresa de ver desaparecidos del sistema de correos todos los contactos que he ido acumulando, con sus fichas y larga información. Un trabajo de años que el agradable informático no supo como hacer para devolver a su lugar -migrar archivos del sistema operativo Mac a Windows-, por tanto ya no se mostró o no lo encuentro tan dispuesto,  y tuve que recurrir a mi hijo Simón, que sin ser experto tiene un especial arte de tocar teclas que muchas veces soluciona y en este caso logró rescatármelos; vuelve a estar entonces la gran cantidad de posibles clientes en mi PC, aunque han quedado revueltos, sin la clasificación que tenían y debería meterme uno por uno, a actualizar y a subsanar, en un campo que llevo trillado y en el que tengo perdido el gas, con total falta de estímulo para volver a darle empujón. Es decir, estoy harta de hacer de comercial, de este o de cualquier otro ramo para otros, así se me facilitara el apoyo en la infraestructura que precisaría para trabajar sin encontrarme a cada paso forzada a hacer de técnica informática sin tener idea, debiendo regalarle a la empresa toneladas de mi tiempo y paciencia por encontrar solución sin gastar un céntimo, o el mínimo que no se me va a reponer. Hasta noto una cierta falta de aire al ponerme, justo cuando debería redoblar el esfuerzo.

Sé como resolver, eso sí, la historia de fondo de estas páginas para que pudiera elaborarse a partir de ella un guión de película o serie de televisión con desarrollo y remate convincente. Debería para ello cortarse y desviarse este relato en el punto en que mi marido y yo nos encontramos en Barcelona con la agente literaria Berta Canals, entonces ella, a partir de esa bifurcación, entusiasmada con la obra de mi marido, pide traducción a la norteamericana Edith Grossman, o a algún otro eximio traductor en la gran manzana*, y busca editor allá, uno osado, capaz de descubrir valores literarios en la niebla tenebrosa de lo que alguna vez fuera editado sin acabar de funcionar, y lo consigue. Este editor percibe la excelencia y la buena conexión que podrían tener los textos de mi marido con la mentalidad anglosajona y ante todo con la universal -por ende intuye su potencial de venta- y decide apostar por el autor para el mercado estadounidense. Muy intrépido teniendo en cuenta que más del noventa y nueve por ciento de los libros que se venden allá son de original en inglés, o a la inversa, menos del uno por ciento corresponde a libros traducidos de todos los idiomas existentes. Muy intrépido, pero es que Berta, él o ella y nosotros, gustamos de andar por las zonas irracionales; por eso elige el editor los cuentos o novela -lo que más adecuado le parezca-, y se lanza a editarlo y promocionarlo sin rastro de pusilanimidad o escasez de recursos, lo que da un buen resultado para el libro, para la editorial y para el reconocimiento que la obra de mi marido merece; más tarde, con mi aventura y  la película que derivaría, para el reforzamiento de la creencia que inspira a nuestro mundo liberal de que todo es posible y alcanzable si uno se pregunta en el interior, descubre para qué sirve y se empeña a través de todas las dificultades en conseguirlo.

Oculta desnuda Rebel Heart - S.M.
Como continué narrando sobre la marcha, esto se ha alejado de la historia romántico exitosa ejemplarizante que queda estática y concluida a disposición de quién la quiera tomar para adecuarla a nuevo proyecto y vida, y ahora encuentro que, refugiándome como salida adelante en progresar aquí, me he extendido hacia territorios un tanto empantanados, exentos de arenas movedizas, residuos tóxicos o monstruos submarinos, perdiendo carga, como en esas series de televisión que por excelentes que sean, o debido justamente a la apetencia de su público, sus creadores o productores la alargan tanto que da la sensación en algunos episodios que los rellenen con espantapájaros, o impactan con hechos descomunales, tal la muerte innecesaria de algún protagonista, para pasmar a la audiencia entre lo que afloja, o debido a haber firmado el actor, tras temporadas y temporadas, contrato para proseguir su carrera en otros proyectos. Con la diferencia que mi auditorio es de un solo individuo, o incluso puede que ninguno, si el estimado lector o lectora que considero es simplemente producto de un fallo en el contador de visitas.

Estoy sin saber por dónde continuar en general. Por tanto me quedo en calma, sin agobiarme o salir a la desesperada a buscar por ahí cualquier empleo. Le hago caso a mi marido y espero que algo nos llueva, o nos crezca en el jardín. Por si acaso, veo que las algarrobas están madurando. También saco de la experiencia propia y recuerdo de un verano muy muy atrás, mientras estaba en la secta, antes de los vuelos baratos, de la avalancha turística en ciudad, de los juegos olímpicos que le dieron mayor fama a la que trato, antes de la extendida ocupación asalariada de ambos cónyuges y el reparto de las vacaciones a lo largo de otros meses, cuando en agosto quedaba cerrada Barcelona para hallar cualquier ocupación. En esa tesitura, a la disparada y sin sentido, busqué en las páginas del periódico y ahí me fui, tomando los trenes de cercanía que entonces te aseguraban partida y llegada, aunque fuera de cualquier horario si había, debiendo calcular un margen de horas para llegar a tiempo. La gente a veces no se acuerda y piensa que antes era mejor, pero solo por eso, acostumbrados ahora a una exactitud más que germánica -aseguro- en el transporte público cuando normalmente funciona, se sorprenderían desagradados si volviera el regreso. Sucedió entonces, que lo único que me salió, en esas dos semanas de sudar el bochorno fue un oferta para montarme en un autobús a hacer propaganda de unos productos a jubilados mandados gratis de excursión para venderles esos artículos que contentos, mareados o embobados como les tenían, ellos picaban en su compra; o era de esperar que así fuera para que me valiera el haberme enrolado -me suena que ya lo conté-; pero no lo tomé.

*Sitúo al traductor y editor en  la gran manzana = Nueva York para proporcionar buenos paisajes a la filmación. Figúrese, Cambridge-Barcelona-NewYork, fotogénico variado trío, pero podrían perfectamente ubicarse en Seattle, Chicago o donde cuadrara de espectacular en el mundo urbano anglosajón de ultramar; así fuera Vancouver en Canadá, Sidney en Australia, etc

jueves, 15 de septiembre de 2016

Vida normal II

En relación al tercer fallecimiento expuesto en entrada anterior:


A mi padre le preocupaban las constantes poluciones nocturas de mi hermano Pasqual, notadas en las sábanas al hacer las camas, a edad perfectamente adecuada para que esto sucediera dando señal de buena imaginación y fortaleza. Así Pasqual fue también el primero que supe activo, al enrollarse con Rita, su primera novia de la que supimos, la que ahora murió. Los descubrió mi madre en la alcoba del fraile, una habitación en la masía con dos altas camas matrimoniales protegidas de la vista inmediata por estar situadas en sendas recámaras abiertas por arco al aposento general. Igual se estaban dando solo besitos, eso lo sabrían ellos; mi madre lo notó simplemente, que allí estaban, tomándolo como algo fresco y novedoso de suceder. Mi madre recuerda ahora a Rita como la chica simpática y campechana que se sentaba en su cocina mientras esperaba a mi hermano; ante el comentario de haberse apeado, ya antes de la enfermedad, de su anterior actitud algo envarada y orgullosa; esto último lo sostiene también mi tía María, que lo ha sentido muchísimo y con cariño evoca como se volvió de más llana y natural en los últimos tiempos. Su padre trataba con piensos y era de los acaudalados del pueblo. Su hermana mayor tuvo como regalo de dieciocho años el coche más pijo para señorita de la época y le encantaban las pieles tanto como codearse con otras que también las lucieran, nada de conejo, cuanto más preciadas mejor. Hay que tener en cuenta que para entonces no estaba tan arraigado el movimiento animalista en contra, o quizá perdiera el interés luego, por evolucionar ella o a razón del cambio climático, o las luciera de sintéticas, cuando perfectamente tintadas y diseñadas fueran homologadas por los creadores de moda para aceptación de todas las clases sociales. Tampoco se si dejó de debatirse por su percha de moza grandota cuando ardorosamente hubiera deseado ser una sílfide. De Rita -alta y esbelta en sus años más juveniles- recuerdo la vez que coincidí con ella y su marido de visita en casa de mi hermano y cuñada Mateu y Maite cuando se le aguzaron todas las entradas sensitivas al cuerpo para absorber con fruición los datos por los que me preguntaron de a donde habíamos ido con mi marido, nuestros hijos y nuestro sobrino -el hijo mayor de Maite y Mateu-, a la barbacoa en lo de un escritor con pareja empresaria potentada de la cerámica*, y llegó mi sobrino a su casa de vuelta, acostumbrado él a moverse por amplios espacios de bienestar, contando del mega chalet que lo había impresionado por ese su tamaño, belleza y agradabilidad.

Me caían bien las dos hermanas, por su pasión, por llenar el espacio con sus risas: las supongo de chisme sin malicia y entretenidas para las amigas que de verdad tuvieran; yo las valoro desde el trato afable, sin llegar a intimar con ellas o tener algo que ver en los asuntos que las incumbieran. Estaban desde la herencia peleadas ellas. Vino desde Barcelona la mayor para el entierro. Se colocó en la iglesia por la mitad, mezclada entre los asistentes, pegada al pasillo central donde se sitúa el féretro. Llorando y llorando. Los íntimos de Rita aceptaron que al terminar la ceremonia pasara la gente a ofrecerles las condolencias por los bancos primeros que ocupaban. En la actualidad muchos evitan ese trance indicando al cura que pronuncie al final del responso la frase que hace enterar: "Se da el duelo por despedido", para que nadie se aproxime. Pero ellos viven en otra población ahora y querrían facilitar la muestra de acercamiento, además de hacerlo al modo tradicional. A mi no me molestó en absoluto cuando murió mi padre ese pésame desfilando mientras el coro entonaba la especial salve en su honor y pensaba en lo henchido de satisfacción que se sentiría él, por ese pleno y esa gran demostración, si pudiera estar ahí para verlo; ¡lástima para los que lo consiguen!. La hermana no figuraba en el recordatorio donde se leían los nombres de los parientes más allegados. La había visto a ella, la que queda, dos días antes en esa misma nave, para el otro entierro por el cual también había venido desde Barcelona donde vive, y allí estuvimos hablando a la salida, con décadas que llevábamos sin cruzarnos. ¿Es que eres abuela? -me preguntó-, ...vi un recién nacido en brazos de tus hijos en el sitio de red social de alguien y pensé... . ¡No por favor! ¡qué estropicio ahora! -me salió del alma- sería el bebé de mi hermana Agnès.

Se casó Rita con un agricultor y ganadero de familia próspera y tenían en sociedad con el padre suyo y otros socios negocios relacionados con la cría y engorde del cerdo y todo parecía que les iba muy pujante. En una quinta fabulosa que tenían los asociados por el lugar de las granjas íbamos a celebrar, con todos nuestros hijos cuando críos, el día festivo en Catalunya para ir a comer la tarta* de Pascua al campo, invitada yo con mis retoños de rebote, por estar ahí en esas fechas, por ser la hermana y cuñada de Mateu y Maite, entre los matrimonios para juntarse en ese tipo de fechas. Era relajante, en cuanto a poder estar librada de correr tras los pasos siempre al borde de mis ocurrentes cachorros, entretenidos con los otros en ese espacio vallado con parque de gran extensión y edificio de líneas pulidas, sin filigranas, espada de escálibur u otros objetos peligrosos o que peligraran; con el padre-marido anfitrión que hacia el final del día les enseñaba a tirar al tiro al blanco, eso sí algo más peliagudo y de poca gracia que me hacía, con las escopetas, pero menos mal que me quedaba sin ver y parecía que todo iba en orden y controlado, en fila uno tras otro esperando su turno. Ese marido ahora viudo era cazador, de esos que se camuflan con los chalecos y toda la parafernalia como de guerra, diría, aunque no estoy tan enterada, tampoco de qué cazaba. Entre los humanos siempre lo vi como un tipo tranquilo, atento, agradable; con gusto y paciencia para los niños; su hija menor, la que ahora medirá uno ochenta de estatura, le apoyaba constantemente la cabeza en el hombro durante la misa por la madre. Pero se declaró un brote de peste porcina clásica en la primavera del dos mil uno que obligó a sacrificar a ochenta mil cerdos de la región y pareció averiguar el órgano público competente que el foco de expansión provenía de un expansionado número de criadores e intermediarios, entre los que su sociedad se encontraba en el meollo, que actuaban falseando los datos de lechones clandestinos importados de países de la Europa del este como nacidos en instalaciones locales y los llevaron a pleito por ocultación a los organismos sanitarios públicos de la existencia de la enfermedad entre sus gorrinos cuando saltó el virus. Por más que tras cinco años, trece mil folios de sumario y una semana de juicio quedara absuelto cualquier encausado por falta de pruebas, ya había había echo mella en la cotidianidad de ese núcleo familiar el asunto, mudándose de vivienda y de gremio para ir a instalarse con una gran superficie de ferretería y bricolaje a otra región. La vida continuó. Las hijas acabaron sus estudios universitarios y viven en ciudad. El hijo lleva las tierras y vive en el campo. Ahora quedan sin madre, sin esposa.


En relación al primer fallecimiento referido en entrada anterior:

El muerto que fuera político tampoco se trataba con el hermano que fuera profesor director y que fue a su entierro. Puede imaginarse a raíz de qué.

En relación al segundo fallecimiento referido en entrada anterior:

Yo tuve un  escarceo amoroso, por llamarlo de algún modo, con un hermano de la esposa en este matrimonio que ahora ha perdido a su nuera de hecho. Esa hermana mayor de mi fugaz relación fue la más bella beldad, fina como la porcelana, mezcla de  Grace Kelly y Audrey Hepburn sin exagerar, mas lloraba frente al espejo por sentirse tan pato feo, mientras su madre la consolaba y le insistía en que se mirara bien -eso me contó la mía-. Su hermano menor, el de la corta historia conmigo, romántica por parte de él, era de físico bien varonil y agraciado, con un potencial para ligar que se diluía en la nada total. Las chicas le olerían algo raro. El indagaba en el mundo de lo esotérico, por ello se me abrió como un torrente de agua desbocada al entrar en confidencia cierta vez que coincidimos en la discoteca y en un aparte le hablé sobre mi secta. Se creía un elegido y ni siquiera sabía iniciar un beso, tan tierno; yo me ofrecí sin amor para hacerle un favor. Tampoco le sirvió y continuó sin hembra hasta que se adentró tanto entre sus estudios de parapsicología y contacto con espíritus de otras galaxias que terminó perdido, encerrado entre sus materias de investigación, tieso muerto, en sentido literal. Había engordado con el paso de las décadas hasta llegar a obeso y perder el resuello al menor esfuerzo, me contaba mi tía María. Pues él tenía su laboratorio de ermitaño sobre las viviendas de mis tíos y mi primo con esposa y prole, en el piso donde viviera desde siempre, y lo mismo que yo temblaba de adolescente por si me cruzaba a su hermano en las escaleras -interesantísimo, guapísimo, cuatro años mayor que yo y futuro atracador por un período- pues  me dio cierto respeto luego durante años, por encontrarme al otro, que según mi tía tenía instalada en su rellano una polea con cuerda de quita y pon para izarse la compra, acumulaba tarros en la azotea con raras materias en inmersión y a la noche se escuchaban ruidos procedentes de su guarida, como de engranajes y maquinarias que no cesaban.

*Obvio que imposible de ser la actual que aparece semana tras semana paseando su amor por las revistas del corazón

*La mona es un pastel con huevo u otra figura de chocolate -ya conté- que regalan tradicionalmente los padrinos de bautizo a sus ahijados, o le compra u elabora cualquier otro adulto próximo al pobre crío que no goza de tales protectores que lo obsequien, por haber fallecido, por coincidir en ser descuidados o tacaños, o en época más presente, por no haber habido bautizo o nombrado esos padres no practicantes a personas equivalentes para tales fines.

martes, 13 de septiembre de 2016

Vida normal I

Miquel Barceló - Familia 2015
Guiado por el acontecer insospechado se está rellenando de muertos este relato que aventuraba repleto de hazañas vitales según fuera transcurriendo. Es lo que pasa. Pretendas lo que pretendas y por más que te sientas en la dirección, esta vida te sorprende con giros inesperados, y ahí está el espinoso o algodonoso acaecer, materia para que sigas elaborando. Aunque, pensándolo bien, a la larga, si se narra el día a día, está asegurado, aún en tiempos de paz y nula epidemia, que se vean a algunos fallecer, si se enfoca con la pluma en ello. Durante esta estancia de cuatro días en la casa de mi madre han sido tres los difuntos y he asistido a dos de esos tres entierros. Del cierto sabemos que así terminaremos, hasta que se invente la inmortalidad constatable por nuestro propio alargamiento hasta el infinito, en este formato actual de masa biológica auxiliada por ingeniería creciente o en inorgánica pluripsiquica existencia -a saber cómo nos desarrollaremos-, es decir, sin haber partido hacia el imaginado mundo del más allá, o el intuido, o el negado en absoluto, según el florido argumento de cada cual o la tendencia representativa de su conjunto.

El primero en irse fue un marido de entre los amigos de mis padres, de setenta y siete años. Estaba algo delicado de salud, pero su esposa lo estaba más y sin embargo goza ahora de buen aspecto y pasa a formar parte de la alta proporción de viudas dentro del grupo. Se le presenta a ella la cuesta de tener que vivir sola en una gran casona un tanto alejada, cerca del cementerio y más cerca aún de la posibilidad de que alguna panda de cacos pretenda limpiarla de antigüedades u otros valores mas fáciles de meter en sacas; o barajará con los hijos posibles soluciones para sentirse más acompañada. Había tres hileras de bancos llenas de políticos en la ceremonia de la iglesia, los vi sin saber, y como siempre que los descubro sin conocer, se me representaron como cuervos en traje, raros, diferentes de la otra gente, aunque vayan sin corbata, o vestidas de blusa corriente ellas. Estaban porque el finado, ahí en el ataúd, había sido con la entrada de la democracia el primer presidente de la diputación provincial y otros importantes cargos en la región. Por esos años de mayor pompa pública se centró el matrimonio en sus relaciones relevantes por la capital de la provincia, más luego regresaron a incluirse en su otro círculo mas de andar por casa. Era el hombre simpático, hablador y comunicativo. Dice mi madre que lo esperaba sentado en su mesa en las bodas, pues si les tocaba en el convite, tenían asegurado el chiste y el pasarlo divertido. Fue guapo, según mi criterio estándar, de buen porte hasta el final, e imagino que tendría carisma.

A la tarde de ese funeral llamaron las amigas a mi madre para comunicarle la muerte de la pareja de hecho del hijo de una de ellas, de una amiga bastante desconectada desde que se le cortara las venas en casa uno de sus cinco hijos, hará veinte años o más, en el chalet donde sigue residiendo auto confinada, algo embotada y bien contemplada y atendida por su marido. Su marido fue en su momento un revolucionario director de escuela pública, con ideas y actuaciones libres que chocaban al principio del cambio en el país, o que resultarían extravagantes aún ahora, no sé, consiguiendo quien lo amara y quien repudiara su estilo; tampoco sé si quedó algo de su legado. Coincide que este hombre es hermano del anterior muerto que he venido a contar; ahora caigo. Lo saludamos con mi madre en la escalinata de la iglesia al salir, entre la gente que iba bajando y encontrándose, estaba a unos cuantos escalones por arriba de nosotras y dijo: "Yo a estas niñas -señalándome- las tengo muy presentes". Vi que se mantiene flaco y movido.

Gran Elefant Dret - Miquel Barceló
Por azar sucede también que esta segunda fallecida es prima de mi cuñada Maite; prima hermana aunque solo se trató de lejos con las otras tres que eran, pues esta que ahora se ha ido por un cáncer linfático vivía más bohemia, alejada del meollo de su clan. Casualidad dentro del ámbito dela provincia. Mi cuñada se ha quedado afectadísima, por esta noticia y la que estaba por venir. Yo sabía que la entristecería cantidad antes de que le llegara por nuestra vía el aviso, pues dos años atrás había seguido el proceso de todo otro cáncer en otra hermana de esas cuatro; paso a paso acompañando en el sufrimiento hasta el final. Tenía la de ahora cuarenta años. Queda la incógnita de porqué mi cuñada no se enteró, tal cual la tuvieron al tanto por la otra. Ella, y mi hermano por consiguiente, asistieron entonces al funeral que coincidió con la invitación de mi hermana y cuñado en la costa, así que no pudieron estar allá.

Entre sol, mar, piscina y el indefectible banquete, mi hermana Clara recibió el otro aviso inesperado; el del fallecimiento de una allegada, conocida, amiga de cincuenta y un años. Esta había cursado en el colegio con mi prima Julieta; había sido la primera novia de mi hermano Pasqual; era con su marido del grupo de amigos para verbenas y demás de mi hermano Mateu y mi cuñada Maite. Le detectaron algo en el corazón hace unos meses, la estaban tratando y realizando mayores pruebas, pero se encontraba bien cuando la halló muerta su marido en la cama.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Fiesta contínua

S.M.
Sigue la fiesta entre mi familia de origen. Mi hermana Clara y su marido han vuelto a convocarnos a todos para que conozcamos el apartamento  en la Costa Dorada que adquirieron la pasada primavera, con terraza frente al mar y playa casi particular por despoblada de otros bañistas. Cuando todavía estoy repleta por las sentadas del agosto y el bufé con que nos recibió mi cuñada Maite -quién se ha transformado en una consumada anfitriona y elaboradora de bocados delicatessens a la par con mi hermano Mateu- para mostrarnos a los que estábamos por la Costa Brava la integral reforma que una decoradora -una "crack" de mujer, según mi cuñada- les orquestó en el fabuloso dúplex con vistas a la bahía que ya estaba antes del cambio digno de salir fotografiado en revista lujosa de interiorismo. Igual entre gin tonic y gin tonic -el clásico combinado que queda a la moda según se ve servir ahora- su hijo mi sobrino Roger, que se marchaba el día después hacia Biarritz para estadía surfera en casa de un amigo, recién venido del aeropuerto donde se reencontró con la novia que deja, o lo deja ella a él, según la vez y están por retomar la relación, recién salido de un puesto de trabajo en asesoría del que por motu proprio se despidió, pues ya nada le aportaba en cuestión de aprender y tampoco le compensaba en lo económico la plaza que consiguiera donde estuvo como becario tras la carrera de empresariales. Pues a la brisa de esa noche ideal, sentado al borde del sofá de rattan, sosteniendo su bebida cargada del hielo dispensado por el surtidor de la nevera, nos contaba de su estado anímico, bajo, bajo, de tocar en lo más depresivo durante los dos últimos meses que estuvo solo, mandado a revisar cuentas en un hotel de Marruecos. Nos contaba de su desazón por la nariz, que no terminó de quedarle perfecta, luego de una cirugía para solucionarle una mala aireación por ese conducto, ante la afirmación del otorrino de que por ahí muy probable le viniese la ansiedad, atreviéndose además ese doctor otorrinolaringólogo a limarle estéticamente alguna imperfección imperceptible que le habrán comentado y ahora es posible que tengan que recurrir de veras a un cirujano plástico para que le solucione el problema de la punta, que se le está viniendo abajo y habrá que reponerla y apuntalarla en su anterior perfecta posición. Alejado, aún en lo más oprimido, de idea que pudiera llegar a resultar fatal -puntualizaba mi sobrino-; sintiéndose agradecido y tantísimo mejor por compartir con todos los presentes, en esos momentos tan plenos. Desde luego que es complicado. Yo comprendo a mi sobrino perfectamente en esas sus tribulaciones por las fosas nasales.

Instalada  de nuevo mi madre en su población de todo el año, me ha llamado hoy -para alivio con voz vital y alegre- sugiriéndome de ir para su santo el día ocho y quedarme hasta el diez en que podríamos hacer el trayecto hasta la invitación de mi hermana en las plazas sobrantes de los otros que fueran. Tengo muchísimas ganas de que vengas con Tai -me dice y me sorprende- estoy deseosa de que me saque a los gatos que en este mes de estar fuera se han instalado abajo, con camada que han parido y se sienten tan en su propiedad que aunque salga a espantarlos, ¡ccccchú!, ¡ccccchú!, ¡zape!, ¡zape!, se me quedan mirando, como diciendo: tu chista, que ya verás si te hacemos caso; y siguen echados en el césped o arrellanados en las sillas que al declinar la tarde deben dar cabida a otras nalgas.

Así que iré. Lo consulto en casa y hay que ver lo complicado de convenir para solucionar el asunto; siempre el mismo embrollo, ni que me fuera por cuarenta días a hacer la travesía del desierto. Sucede que a criterio de mi marido el coche está para circular como mucho por el pueblo y tiene razón. Así que el jueves próximo tomaré transporte público, sin ser acompañada por el requerido ahuyentador, haciéndose cargo de él Simón, que se lo llevará, debiendo presentárselo a la especie de Pit bull macho de su novia, a ver si los mantienen separados, se saludan a dientes mostrados o lo acepta el otro en su hogar con cordialidad.

Algo extra satisfactorio pasó, de agradecer en lo profundo a sus benefactores: Simón cuenta con transporte propio, y flamante. Sucedió que en una de esas comidas familiares en el pueblo, cuando voy sola, una antes del verano, al hacer repaso de los hijos me tocó el turno y relaté, con más bien aire jocoso, la odisea de Simón en su llevar y recoger a la novia a las dos o tres de la madrugada, cuando ella termina de trabajar en el trabajo que encontró, de camarera en la coctelería de la ribera; los dos sobre la Vespa prestada, a veinte kilómetros por hora los dieciséis kilómetros de distancia hasta donde moran, para empezar él su turno a las diez de la mañana en otra población vecina. Lo mismo que conté a unos amigos de Israel y estos reconocieron como: "lo que todos hemos hecho de jóvenes", a mi cuñada le encogió el corazón. Así que, lo pensó para si misma y concluyó: "Tengo unos ahorros, ¿porqué no iba a poder hacerle un regalo a mi sobrino?". De este modo se lo planteó a su marido: "Si desde que pasó la infancia no les hemos obsequiamos, qué mejor ahora, cuando es de auxilio para mi sobrino querido". Tratándose de ellos no podía ser cualquier trasto y lo que comenzó en la búsqueda por parte de mi hermano entre sus contactos de un coche básico básico de segunda mano que lo ayudara a llegar al trabajo, "nada de alardear o poder irse a viajar con él", terminó siendo un Volkswagen Polo con meses salido de fábrica, seguro a todo riesgo por un año y garantía de tres. ¡Chapó!. Y vaya si lo usa; Simón lleva en dos meses más de cinco mil kilómetros.

martes, 30 de agosto de 2016

La náusea

                             S.M. 
Estoy en calma chicha cuando debiera encontrarme en internas turbulencias. Es extraño el funcionar de nuestra psique y su impredecible modo de incidir en las funciones de nuestro organismo. Así caigo dormida a la perfección en la inminencia de lo que en otros períodos me ha estorbado por verlo venir de lejos a la hora de conciliar el sueño.

Me pregunto sobre el suicidio.

He acudido al escritor David Foster Wallace (1962-2008), el cual terminara ahorcándose en el patio de su vivienda, dos días luego de asistir al quiropráctico, en un rato en que a sugerencia suya lo dejó solo para ir a un recado su mujer; pues quién lo imaginara, tras haberse ido a recomponer el esqueleto. No obstante en él era presumible, por llevar buena parte de su vida luchando contra esa "náusea de las células y el espíritu", esa "muerte del alma"*; una batalla contra lo que devora de uno mismo en que la influencia externa para ayudar o para causarlo es una mera quimera; un estado muy diferente a la depresión, imposible hacerse idea para los ajenos a sufrir de ello. Voy a leer "La broma infinita", en busca de alguna luz, de alguna otra clave en esa ficción.

Estuve también fijándome sobre el médico cardiocirujano argentino Dr. René Favaloro (1923-2000), pionero mundial y desarrollador del bypass coronario, el cual, cansado, acabó infligiéndose un certero tiro al corazón. Muy diferente un caso del otro.

Me llamó la atención, antes de comenzar a abordarlo, un enunciado en la novela insignia de David Foster Wallace*:
Que todo el mundo es idéntico en su secreta y callada creencia de que en el fondo es distinto de todos los demás."

*Descripciones del estado que pone en boca de un personaje
*Visto en blog de Eugenio Sanchez Bravo 

viernes, 26 de agosto de 2016

Trágico

Piscimar 2 azul - S.M.
Acaba de salir mi tía María de su ingreso hospitalario por doce días. La encontró su hijo mi primo, que vive en el piso arriba del suyo, caída de la cama, en semiinconsciencia, cuando fue de pasada a verla. Debido a infección de orina, acompañada por subida de glucosa, presión, peso y todo lo aumentable hasta el límite, luego de haberse cebado y quedado sin dar un paseo, salvo el recorrido hacia el restaurante, en sus vacaciones en la playa. Mi madre desea apoyarla, como siempre ha echo, ahora con mayúscula razón. En mayo perdió mi tía a su segunda hija, mi prima Julieta, luego de la primera siete años atrás, mi prima Elsa, ambas idas por propia voluntad. No le gusta a mi tía María el pensar, o que la gente piense, que es una desgracia caída sobre la familia. La de ella, que es persona tan popular y apreciada por cuantos la conocen. Mi tía María, cuando era de andar, se recorría  los parajes urbanos y del extra radio, acompañada de otras caminantes, deteniéndose a charlar e interesarse buenamente por la vida de cualquiera; hasta conocerse cada vivienda y la historia de cada familia que albergara. Sus compañeras de paseo han desaparecido también, por muerte natural o ingresadas en geriátricos, a donde las visitan de tanto en tanto, pero ya no es lo mismo.  Mi madre se ha quedado tocada como nunca la había visto por este segundo golpe tan imprevisible como el primero. Siquiera cuando la pérdida de su hijo la noté con el ánimo desganado tal cual ahora se lo siento. Por Alex estuvo íntegra, luego de un primer tremendo grito y un ligero desvanecimiento cuando todavía lo teníamos caliente en el hospital. Era increíble, estaba atenta a la preparación del menú y la buena acomodación de los asistentes al entierro. Sucedió el aneurisma en vísperas de la Navidad y ella preparó las fiestas con la misma presteza y sin mostrar apenas su estado de aflicción. Ahora dice que de retroceder no volvería a repetir ese autodominio cuando el dolor era tan lacerante. Dice que comenzó a sanar luego de nueve meses, hasta curarse por completo al cabo del tiempo necesario; llevándolo a diario presente, por supuesto. Antes de la playa me dijo que ya estaba salida del terrible shock que le supuso Julieta y recuperada pese a lo que quedaba de pena, pero yo veo y mis hermanas también, que sigue con la ilusión apagada, con el piloto automático puesto. ¡Es una desgracia!, ¡pues claro que lo es!... ¡es lógico que la gente lo piense!, le hacía ver mi madre a su hermana María, pese a ser mi madre adversa, bajo cualquier circunstancia, a recalcar el infortunio. En este drama no obstante, le habrá parecido conveniente o le habrá surgido del alma el reforzar la idea de lo trágico.

Por otro lado mi tía Elvira se mea sobre el cemento; se baja las bragas y ahí suelta el río amarillo que moja estas y lo que encuentre en su trayecto hacia el suelo, calado que ella soluciona, sin darle un mínimo de importancia, girando alrededor de sus caderas la falda, a fin de dejar la humedad al frente antes de volver a sentarse; eso cuando tiene en cuenta a los almohadones, o a las tapicerías que puede también dejar bien lucidas cuando regresa del váter normal. Esta es la nueva. Mi tía Elvira lleva depositado su chorro en más de una ocasión sobre el pavimento de una antigua cuadra que se ubica la más próxima al jardín donde se reúnen en la casa de mi madre, pues le da pereza irse hasta el fondo del patio, al baño que mi madre hizo acondicionar, el antiguo que usaban los mecánicos, para que, estando abajo, no tuvieran que subir en esas urgencias sus congregadas las escaleras. ¿Te das cuenta de que queda el charco?... ¿o en su evaporación el hedor?... podrías ir hasta la tierra o el césped... al menos allí filtraría... -le sugiere mi madre-. A lo que mi tía Elvira contesta con un rictus de labios y encogimiento de hombros: ella, considerada antaño la cumbre de la hermosura y el buen acicalamiento en la comarca. Todavía el año pasado una rumana se le acercó para decirle que era la más guapa del pueblo; hecho que recuerda mi tía a menudo, piropo que hace regresar a su rostro por esa durada la luz que ha perdido, emborronadas por la abulia y el desinterés, más que por el envejecimiento, sus regulares bellas facciones que la no gitana embaucadora habrá advertido. Físicamente le ha crecido a mi tía un flotador incrustado alrededor de los riñones, de tanto estar apoltronada frente al televisor, se supone; un ruedo descomunal que mi madre piensa podría reducir con masajes o algún otro método de gabinete estético, el cual mi tía no debe de apreciar en su desproporcionada medida al mirarse de frente en el espejo y tampoco gastaría lo que fuese por quedar más favorecida, en caso de advertírselo, porque tanto le daría y porque pudiendo gozar de un excelente pasar invitando como una prima donna a todo el que quisiera de amistades y parentela hasta el siglo veintidós, se retuerce por el temor de que no le alcance y se ha vuelto una gris tacaña. Yo conservo el aprecio entero por ella, pues me atendió fenomenal de niña y no se me ha opacado, debido a que no estoy a su lado, como a otros les sucederá, por su carácter y trato que se volvió como el que su madre tuvo de principio a fin, y no se sabe hasta que punto es producto de la vejez en sí, de un asomo de enfermedad neurodegenerativa, de un dejarse estar o de un aprovechamiento; seguramente todo junto, aunque cuando yo voy, o algo le interesa del cierto, se le despliegan las antenas, y entonces sí, se entera a la primera de mi llegada o de lo que fuere, y se apunta de cabo a rabo, haya sido o no haya sido invitada. Me da un poco de pena, pero a veces, los que la llaman, se interesan, la invitan, la estiman con hechos y le riegan la flor a cada dos por tres sin ninguna correspondencia, quieren mantener un poco de intimidad aparte. La verdad es que desde que tras enviudar regresó, podría estar contenta, pues todo su mundo de amigos y familiares que había dejado en semiconserva se le volcó y ella pensó que era lo natural, que le fueran detrás sin hacer un mínimo por devolverles el interés. La gente persiste y ella responde según cómo. ¡Qué cambio!, mi tia que era tan de preparar, tan de participar, tan de dar vida. Ahora le hace las tareas y la supervisa una mujer, con la que se entiende bien, pues es como las de antes en esa tierra y ambas conocen el código. La otra le brinda su sapiencia y saber de resolver en cualquier tema; así esa especie de ama sin batallón le hace de personal chopper, o le prepara puntualmente las pastillas que mi tía descuida de tomar, o los audífonos de última generación que le deja cargados de batería, llevados al audiprotesista o lo que haga falta de a punto y a la vista, para que mi tía obvie de colocárselos. 
Piscimar 2 rojo - S.M.

Mi tía María y mi tía Elvira también se entienden. Mi tía María se preocupa mucho por mi tía Elvira y la acompaña siempre al ambulatorio para control del Sintrom*. Por el camino se hacen sus tres paradas de rigor, desayunándose en los bares que les gustan todo lo que tienen prohibido; una habla sin parar y la otra la escucha, o atiende a la charla de su cuñada con quien encuentre, sin poner demasiada atención. Esperemos por el bien de las dos -y de mi madre- que puedan seguir haciéndolo, aunque tengan que rebajar en algo la ingesta.

*Sintrom: Fármaco anticoagulante


miércoles, 17 de agosto de 2016

Vuelta de las vacaciones

Acabo de llegar de la semana con mi madre y descendientes de ella en la playa. Así que lo he pasado donde toda la vida, con mi familia de siempre, que no es exactamente la misma, pues unos ya se han ido y otros se fueron incorporando o están recién estrenados a formar parte. Esta reunión que para los demás es de placer en sus días de descanso, para mi es una esencial obligación que cumplo con ganas y a la vez desearía tener razones para no acudir; unos comprensibles motivos de trabajo gratificante que me llevaran a estar en otros destinos, debiendo fallar a lo que quisiera de veras concurrir. Igual podría ir rápido, ¡pim, pam, fuera!, como hacen mis hijos ahora, que pisan dos días en lo álgido, participan de lo grueso y desaparecen; o como mi sobrina la ingeniera, que recala lo mismo que ellos, llegada de Edimburgo de paso hacia Singapur; mas en mis circunstancias, veo correcta la medida de una semana por lo menos.

Si me escucharan no darían crédito; ¡si se la ve tan pletórica, participativa e integrada!. ¿Será entonces una impostora?.

Nada de fingir. Seguro que los amo y me siento feliz en su compañía tanto como ellos con la mía, únicamente que los disfrutaría más si pudiese estar de vacación tal cual los observo a ellos, relajados por la rutina de las estaciones, el deber cumplido y la vida en el encauzado carril de ser resuelta.

Otra vez a cuesta con el condicional, diría mi marido.

Qué le vamos a hacer, le contestaría, es ese trasfondo de tu mujer, que según cómo obra aguijoneándome.

Hay que vivir el presente y lo hago, disfruto de cada instante, como el pájaro budista que picotea en la ración de Tai, ese chiquitín tan gracioso y atrevido, que como las demás aves de nuestro cielo no tiene de qué preocuparse, pues se alimentan copiosamente a expensas de la poca apetencia o calma aristocrática de Tai, con sus modales de no abalanzarse sobre la pitanza. Ese pajarillo no se encontrará a fin de este mes con la eminente crudeza de ver qué hacer. Entonces, de mis cubos y cubos de esperanzas -de las que tiro como todos, de esa cuerda infinita, para la que solo queda de veras vacío el fondo en el desesperado que auténticamente se siente-, mi inmediata mundana es que de repente se me desate un alud de encomiendas videofotográficas -sin llegar a quedar asfixiada-enterrada bajo los copos- y mi inmediata ultra sideral, más probable, es que en los días sucesivos me ocurra el milagro.

Fui en bus hasta el pueblo de la Costa Brava. Mi marido se quedó en casa, con el coche y con Tai, el cual parece lo dejó escribir. Ahora que he regresado atenderemos por unos días a unos invitados, amigos de la Argentina, y a la que se vayan, me daré de bruces contra los pinchos de las urgencias prosaicas, en los espacios de tiempo que me relaje de mi concentración puntual en lo que esté haciendo en cada instante preciso; no se vaya a creer que soy tan sufridora.

lunes, 8 de agosto de 2016

El gusano Guillermo

Leo en la BBC de una queja que se ha hecho viral, la expuesta por Wes Metcalfe, cliente de una tienda en el pueblo de Dinnington, Inglaterra, contestada por el encargado de consumo de dicho establecimiento perteneciente a la gran cadena de supermercados TESCO. Me alegra que algo con tan fino sentido del humor esté teniendo aceptación masiva en las redes. Aparentes minucias como esas son las que cargan de vitamina a la sociedad sonriente, que debe combatir por esa su identidad jocosa, luego de tanto serio y funesto hachazo en este verano  -hoy setenta muertos y más de un centenar de heridos en ataque a hospital de Quetta, Pakistán. Es de agradecer el tono, doblemente inteligente para protestar o dar respuesta a una reclamación. Voy entonces a traducirlo -sin pretender poema al español-  y dejarlo a continuación.

Wes Metcalfe escribe en la cuenta Facebook del supermercado TESCO en Dinnington:
"Querido TESCO, ayer compré de vuestros buenos pepinos para hacerme uno de mis platos favoritos: Sandwiches de pepino.
Tras destapar el pepino, descubrí un gusano adentro de la envoltura.
Luego del primer impacto pensé que al fin TESCO había dado con lo que superar a ALDI y a su oferta de bananas con arañas gratis incluídas*.
Con entusiasmo llamé a mis hijos -arriba en las habitaciones- para que bajaran a conocer a nuestra nueva mascota.
Decidimos llamarlo Guillermo.
Nuestra recién llegada mascota se mostraba poco sensitiva. La soltamos del pepino y la dejamos en el suelo, para que pudiera dormir y darle tiempo a que volviese a circular.
Veinticuatro horas más tarde Guillermo seguía sin moverse -observándolo bien, se lo veía bastante achatado y pensé que probablemente estuviese muerto-.
Bueno... yo no soy veterinario, pero creo que el embalaje de plástico apretado en el pepino habría aplastado y matado a Guillermo.
Se que las arañas de las bananas de ALDI eran mortales, pero al menos había algo de vida en ellas.
Ahora tengo tres niños muy desilusionados, un funeral de gusano que planificar, y por encima de todo, he perdido el gusto por los sandwiches de pepino, que como es bien sabido son los favoritos en cualquier velorio.
Entonces, ¡venga ya TESCO, a ver como te las ingenias para responder a esto!". 
"Dear Tesco, yesterday I purchased one of your fine cucumbers to make my favourite dish - a cucumber sandwiches"Upon opening my cucumber, I discovered a worm inside the wrapping ."I thought - at last, finally Tesco have come up with something to beat Aldi's free-spider-with-bananas offer."I excitedly shouted the kids downstairs to come and meet our new pet."We decided to name him William."Our new pet appeared to be very unresponsive, we just put it down to him being sleepy and decided to give him some time to come round."Twenty-four hours later and William still hasn't moved - on closer inspection he seems quite flat (again, see picture) and I think he may be dead."Well... I'm no vet, but I think the tight shrink wrap on the cucumber may have squashed and killed William."I know Aldi's banana spiders were deadly, but at least they had some life in them."I now have three very upset children, a worm funeral to plan and to top it all off I've totally lost my taste for cucumber sandwiches, which as everyone knows are a favourite at any wake."So come on Tesco, wiggle your way out of this one."

La respuesta llegó por parte de Rob, empleado de TESCO:

"Estoy ahora por participar en un barroso festival, arrastrándome por los campos de húmeda hierba y suciedad como William lo habría hecho durante sus días más felices.
Eso significa que no voy a poder contestarle hoy mismo, sintiéndolo mucho, sin embargo he decidido componer un poema, el cual espero pueda leer en el día.
Ahí va: 
          Oda a Guillermo 
          A pesar de que la vida toma giros divertidos, todos podemos aprender del gusano Guillermo. 
          Reunámonos, encendamos  cada cual su vela que ilumine, y celebremos la vida de Guillermo el           gusano.
          Las llamas brillan relucientes, !comamos bizcocho durante toda la noche!, porque hay para                 muchos una lección que aprender.
          El se arrastró por largas millas, nos regaló muchas sonrisas, por lo que nos mantenemos                       seguros y firmes...
          Williaw -Guillermo- estará de vuelta, muy parecido a Arnie, aunque ahora vamos todos a                     inspeccionar bien antes de hacer un bocata a la rápida!
          Les deseo lo mejor,
          Firmado Rob, de atención al cliente"
"I'll be heading to a muddy festival shortly, trawling through the fields of damp grass and dirt much like William would've during his happier times."This means I wont be able to make it on the day unfortunately, though I've dede cided to compose a poem, which I hope you can read out on the day."Would that be OK?"Here goes: 'An ode to William.Although life takes funny turns, we can all learn from William the worm.Let us gather, light a candle to burn, and celebrate the life of William the worm.Lights shine bright, let's eat sponge cake through the night! Because there's many a lesson to learn.He wriggles many miles; he gave us many smiles, so we stand confident and firm...William will be back, very much like Arnie, though now we will all check before we make a sarnie!'"Wishing you the best, Rob - customer care."

Tan conmovido se quedó el Sr. Metcalfe por el tributo que le hizo el empleado Rob de TESCO a su gusano, que compartió en Facebook una foto de la tumba de Guillermo junto a su retrato enmarcado con el siguiente comentario:
Actualizado el funeral. ¿Qué puedo decir?; ha sido un día muy intenso, pero el funeral ha transcurrido sin percances.
Rob de Tesco, leímos en voz alta su poema, y no hubo entre los asistentes un ojo que permaneciera seco.
Continuando en la tesitura de poema, he aquí otro que creo resume la actualidad bastante bien:
Al reunirnos hoy aquí, por el gusano Guillermo,
Es momento para reflexionar sobre las lecciones que podemos aprender.
Ahora, cuando la vida de este pobre gusano ha sido cortada demasiado pronto
Después de que fuera aplastado hasta la muerte por un pepino que he comprado.
Tesco, por favor, no dejes que esto vuelva a ocurrir.
No dejes que se pierda en vano la vida de Guillermo.
Pero no nos centremos en de quién es la culpa.
Tesco se ha disculpado admitiendo su verguenza,
A medida que devolvamos el cuerpo de Guillermo al barro,
Por favor no derraméis una lágrima. En su lugar pensad en lo bueno.
La muerte de Guillermo nos ha traído hasta aquí,
Para compartir chistes y difundir alegría.
Antes de su muerte Guillermo era completamente desconocido.
Pasando los días por su cuenta en el lodo.
Pero ahora su nombre ha viajado largo y lejos.
El gusano Guillermo, ¡la estrella viral!. 
"Funeral update: well what can I say? It's been an emotional day, but the funeral went without a hitch"."Tesco Rob, we read out your poem, and there wasn't a dry eye amongst us."Keeping on with the poem theme, here's another, which I think sums up today quite nicely.
As we gather here today for William the worm,It's time to reflect on the lessons we can learn.Now, this poor worm's life was cut far too short,After he was crushed to death in a cucumber I bought.Tesco, please don't  let this happen again.Don't let William's life be lost in vain.But let's not focus on who's to blame.Tesco have apologised admitting their shame.As we resume William's body into the mud,Please don't shed a tear. Instead, think of the good,For William's death has brought us all here,Sharing jokes and spreading cheer.Before his death, William was completely unknown,Spending his days in the mud on his own.But now his name has travelled wide and far,William the worm - the viral superstar!

Eso me recordó el encuentro que todavía calienta mis ánimos de comercial, la vez que aburrida de ir uno a uno, con nombre y texto ultra personalizado, sin recibir grandes respuestas, mandé de golpe email a todos los medianos hoteles españoles que tenía en el listado de los contactos que he ido haciendo y acumulando. Así que esto les dije, en un día que me cogió lírica; a todos lo mismo.

Hola, buenos días,
Soy Susanna, de Xxxxxxxxxxx, la productora de vídeo y fotografía especializada en hoteles.

Ante este cálido febrero que nos recuerda  a horas tempranas la primavera que nos  ha de llegar.
Ante esta luz que va cara a alargarnos los días.
Para recordarles.
Por si se acuerdan pero extraviaron entre el mar de sus emails este contacto.
Para facilitarles en caso de que precisen.
Por todo ello quería dejarles de nuevo el enlace a nuestra web

www.xxxxxxxxxxxxxxxx.com

En el apartado HOTELS se encuentran las fotos por hotel y en el de PHOTOGRAPHY una selección de ellas. En VIDEO se pueden ver los vídeos que hemos realizado, ahí está claro.

Deseándoles lo mejor.
En lo personal y para su empresa.
Reciban mis cordiales saludos,
Firma

Entonces, ¡sorpresa!, un director comercial de Castellón me contestó:

Susanna,
Al menos una bocanada de aire fresco. Parecía que el romanticismo después de la muerte del maestro estaba de capa caída pero alguien se esfuerza en mantenerlo.
Guardaremos especialmente su contacto.
Saludos,
Firma

Ante la alegría y por enterarme de quién fuera ese maestro le volví a decir:

Ja,ja; muchas gracias Xxxxx por su simpática respuesta a mi inspirado correo de esta mañana.
Por cierto… ¿quién es el maestro?.
Saludos y buen fin de semana!
Firma


Y me contestó:
"Podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía" Gustavo Adolfo Bécquer, el romántico más ilustre que ha dado este país.
Saludos,
Firma

Será una tontería, pero esa nadería del febrero todavía me alimenta las ganas como comercial cuando tengo que ponerme con las llamadas y los correos. Mejor dicho, me alimenta los ánimos como persona, dado que de hoteles para hacer, los de tres o cuatro estrellas son más duros de rematar con pedidos que la corteza de un sicomoro. A su lado los de cinco se te abren como mantequilla a punto de untar, por ello me ofrezco con pasional dedicación a estos y a las cadenas importantes, que te recompensan. Así que el de Gustavo Adolfo Bécquer me dio el gusto por el gusto en sí, por el arte de la risa y de la poética mercantil.

*Araña bananera: Gran araña errante de aspecto imponente y comportamiento agresivo. La araña más tóxica del mundo. El 5 de junio de 2015 la prensa informó de unos sospechosos huevos encontrados por una familia en unas bananas compradas en un supermercado de Inglaterra perteneciente a la cadena alemana ALDI. La gran superficie fue cerrada de inmediato al público, en prevención de las posibles eráticas salidas del cascarón para esconderse entre las latas de beans* o entre los pelos de los peluches ofertados en la semana.

*Beans: Fríjoles

domingo, 31 de julio de 2016

La verdad del peluquín

Práctica de caras - S.M.
Mi marido me transmite una calma extraordinaria. Podría pensarse que el es la pólvora comprimida y yo la crema balsámica, podrían pensarlo nuestros hijos, porque otros observadores cercanos de nuestra familiaridad no tenemos, pero se equivocan. Sucede que mi marido, con tener mucho nervio, vuelca en sus textos su gran poder de traca -disminuida, es comprensible, en los artículos del diario restringidos a temática local que tanto ansía poder dejar- reservándose una porción de tensión placentera para nuestra intimidad y otra para repartir entre los que le provocan el cabreo cuando le da el arrebato por el lado menos amatorio. Por lo demás, es un sueño de tranquilidad en el que da gusto sumergirse a su vera para que te envuelva en sus ondas. En la boda de mi hermana Agnès, hará dos años en septiembre, mi prima Julieta lo percibió. Pasado el evento, en la siguiente y última ocasión  en que la vi, me habló de la paz que mi marido le había transmitido, rememorando con un hondo suspiro esas caladas que me explicó, casi silenciosas de los dos, en los butacones al aire libre, tan relajadoras, de simple tabaco ¡eh!, sin necesidad de decirse demasiado, en una calma desconocida, en esa pausa de la celebración y el bullicio; definitivamente sí que lo entiendo -me dijo- es alguien de otro planeta, no me extraña que estés a gusto con él. 

Ahora está este marido mio, escribiendo su obra monumental, un experimento que lo conducirá a donde fuere de contundente o fallido y le desespera cuando, entre la presencia y asuntos de todos sus queridos, no lo dejamos avanzar. Lleva más de un año en ella y anda por el fin de los comienzos. No me deja ver ni un ápice hasta que acabe. Esta vez lo ha querido abordar con pausa y con todo el tiempo necesario sin la mínima presión para correr. Le tardará otros dos o tres años, si dios lo permite y no nos cortan antes la luz.

Por último una confesión personal. 

El retrato de Dorian Gray
Yo sostuve, inclusive para mí misma, y todavía se lo sostengo implícitamente a mi marido, que fue la inmobiliaria el motivo por el cual dejé de pintar; el tener que buscar ese trabajo de jornada completa, más ocuparme de nuestros hijos y de la casa. Sumándose a la falta de tiempo la falta de espacio, porque era un incordio tener que trasladarse de punto a punto con el caballete, los tarros, los tubos, según la actividad de la familia, mucho más complicado, aseguro, que ir rotando con un ordenador. Porque el proceso de preparación y entrada en la pintura era moroso y a la que me metía en el pincel ya tenía que irme. Más el coste costoso del material, a cierto punto imposible. Todo lo anterior es cierto, igual que todo lo anterior es una tremendísima excusa. 

   
Fiesta Mayor - S.M.

Cuando dispuse de algunas horas libres y un taller para mi sola -¡lo tuve!-, me turbó lo poco que rindió en obra creada. Me molestaba la vecina de enfrente, la cual podía salir a tender ropa a su balcón y desde ahí verme por mis grandes ventanales. O sus vecinos de encima, de los cuales nunca llegué a ver sombra pero igual los encontraba un obstáculo para mi libre expresión. O los del otro lado, que con catalejos quizá alcanzarían a evaluar como inmerecido tamaño local para tan poca maravilla pictórica. Llegué a comprar telas enormes, y botes carísimos de acrílico concentrado de los que no brotó el genio. El hombre artista plástico que me ayudaba a cargar, el que claveteaba los marcos en el lugar de Barcelona donde me proveía del material, pensaría que yo era una pintora de grandes exposiciones. De hecho allí compré los bastidores para la conjunta que expusimos en la sala principal del palacio municipal con temática de las fiestas populares; un vacío que llené como pude. Pintaba, dibujaba, pero no me fluía. Soñaba con tener a personas vivas posando para mi; con ser capaz de tenerlas frente al caballete sin el petrificante temor de que ellas esperaran un resultado. Pensaba que cuando pudiera sentarme, como tantos pintores lo hacen en la calle, con lo vivo a pintar fijo enfrente, sin aturullarse por su presencia física o la de los espectadores alrededor pendientes de la semejanza que fuese a brotar del carboncillo, o del óleo en estudio; si pudiera lograr tal cosa, podría comenzar a considerarme. Quería llegar a ser Picasso, Barceló, Miró, Hopper, López, Tamara de Lempicka, Frida, pero ya veía que por ese lado me sería complicado.

viernes, 29 de julio de 2016

El remate


Yo que jamás sentí culpa por nada, ahora noto un ligero cosquilleo de mala conciencia por no estar más presente junto a mi madre, y también junto a mis tías. Me excuso en que es el trabajo el que me ata y el problema del coche que no me funciona como para hacer más a menudo ese trayecto de ida y vuelta; sin poder ir en transporte público por el perro que me tengo que llevar, que igual me tarda cuatro horas por esos ciento y pocos de kilómetros, por la mala comunicación no directa, si quiero evitar que alguien tenga que venir a recogerme en estación a veinticinco kilómetros. Ellas pensarán que es también por mi marido, que me retiene a su lado o al que yo no quiero dejar; frío, frío. En el fondo fondo, lo que me priva de ir con mayor asiduidad es el miedo a que se acostumbren a mi presencia continua y piensen que porque tengo tiempo y disponibilidad, lo he de pasar por lógica cada vez más allá, en mi terruño finalmente, y esa es una perspectiva que choca de frente con mi tarea inexplicable. La labor de comercial existe, el coche puede dejarnos clavados sin remedio, al perro mi marido no lo quiere cuando se le pintan unos días de soledad y concentración sin la mínima interferencia para avanzar en su novela, todo ello es cierto, como es verdad que lo paso muy intenso -en positivo- estando junto a mi madre y me agrada la compañía de mis tías -a las que quiero mucho- y lo disfruto cuando estoy en el jardín con ellas o compartiendo la charla entre  el corro de las reunidas; no digamos el encuentro con mis hermanos, cuñados, sobrinos; sus invitaciones son geniales y espectaculares; pero de ahí a poner medio pie permanente hay una diferencia por la que me debato.

Volviendo al hogar, estamos en estos instantes de caras circunspectas mi marido y yo; nos hablamos pero lo justo. Ha sido por aceptar sin pedirle parecer un trabajo que me ofreció ayer nuestro hijo Lucas, una ocupación que me explicó por teléfono y a la que le dije que sí antes de colgar. Lucas me habló de que uno de sus jefes en Barcelona tenía dos pisos que alquilaba para ocupación vacacional, a ver si me valdría a mí ocuparme del check-in, es decir, esperar y recibir a los huéspedes, entregarles las llaves, darles las instrucciones para la acomodación y -ahí viene lo peliagudo- ir una o dos horas antes a limpiar, ocuparme de la ropa de los anteriores y dejar el apartamento en condiciones para acoger a los nuevos. Serían cuatro o cinco veces al mes por el momento; podría incluso practicar inglés -me animaba Lucas-. Como más adelante piensan ampliar a otros pisos registrados para alojamiento de turistas -seguía jaleándome mi hijo-, ahí podrías tener un empleo fijo que te podría rendir mil o mil doscientos euros al mes "para siempre", con posibilidad de que te conozca mi jefe y te considere en otros proyectos que puedan surgir.

A mi marido lo descolocó la idea de que vuelva a limpiar y el hecho de que ni siquiera le haya consultado. 
-  Dime si no te cabrearía que yo me apuntara como participante en un atraco a banco, o a central del tesoro, y no te hubiera pedido opinión siquiera.....¿qué me dirías?....
- Hombre... ahí correrías un riesgo... te podría pescar la pasma e ir a parar al calabozo.... en la cárcel te podrían rajar..... eso es ilegal.... un delito.... ¿pero lo mio?...
- Tu eres una intelectual... una artista.... ¿cómo admites que puedas volver a la limpieza?..... en Inglaterra era diferente.....¿pero aquí?..... como te entra..... mi mujer.....
- Es solo probar.... para empezar con algo.... igual dice Lucas que luego podría dedicarme solo a gestionar y a llevar la web...
- ¡Me hubieras preguntado!.... ¿acaso yo no cuento nada?.... ya se que no cuento nada..... tu siempre a la tuya..... ¡para ti no cuento naaaada!...
- Estoy buscando una solución... ¿qué quieres que le haga?... 
- Para tu ansia... tranquilízate.... ya saldrá algo... espera... todavía no nos hemos muerto nunca de hambre...
- ... sí.... claro.....supongo que estamos vivitos y coleando...
- Si llega la situación....  veremos entonces qué hacemos... te lo ruego... quédate tranquila.... ¿qué es lo tan grave?....  ¿finalmente qué podría pasar?.... No pasaría nada... nada que realmente importe.... la calle queda....
- Sí claro... como tu amiguo Joe Goult....
- Ya nos arreglaremos.... de momento esperemos.... ¡es que me traes una tensión!... cada vez que me pongo frente al ordenador....¡zaaasss! una de nueva.... así no se puede escribir...
-¿Qué dices?.... si nos pasamos el día separados.... si no te digo mas que... ¡hoolaaaaa!....¡hooolaaaaa!.....a ver si me llega tu eco respondiendo..... ¿quién te molesta?.... si quieres ni te saludo......estoy bien arreglada.... Lucas me dice que me nota falta de entusiasmo y tu que demasiado he corrido....
- No deberías haber dejado la pintura.... tenías que haber persistido.... valías....vendías....
- !Uff!.... otra vez.....por ahí mejor no nos metamos....
- ..mejor
- ¿Tu crees que me gusta verme así?...  Me disgusta.... me desagrada profundamente pero es lo que hay..... lo he intentado, te lo juro.... de haber tenido capacidad para crear algún tipo de negocio en la red ya hace bastante que me hubiera tenido que salir..... algún tipo que me enganchara para hacerlo... con la de horas que he pasado frente al ordenador.... pero si no me ha salido...... te aseguro... con la de tiempo que he tenido.... y la de insistencia....
- Trata de volver a la inmobiliaria... eso estaría bien....es en el pueblo... evitas el viaje... he visto que han abierto nuevas agencias por el centro...
- Sí... estaría bien... han aparecido grúas ¿te has fijado?... aaahh síii, que vimos esa tan bonita de la molinera....pero sería como morirse.... ya estuve... sería como regresar  a lo que me tengo sabido de memoria... nada nuevo.... faltaría que me cogieran.... han pasado años......es así.... hay que reconocer.... a elegir.... con tantas de treinta, o de cuarenta....
- Pero tú te ves muy dinámica, tienes idiomas, has estado antes....seguro que encontrarías... pregúntale a Olga... quizás ella te volviera a tener....
-Lo he pensado... está muy simpática... de decirle es probable que me tomara....pero volver a eso.... a esa misma oficina... a la mezquindad.....prefiero de veras tomar yo el tren...
- Es cierto que no nos conocemos....
- Sí.... nadie conoce a nadie.
- ¿Pero tu no tienes amor propio?.... perderías atractivo incluso para mí... atractivo sexual...
- ¡Amoooor propio!.....hace mucho que se me cayeron los anillos....el primero cuando me mandasteis a vender flores.... ahí si que me dolió en el alma...
- Pero si eso fueron cuatro días...
-... a mi me dolía en el alma... todavía me duele al recordarlo.... te lo juro que lo pasé fatal...
- Eres más rara.... luego te fuiste tan campante de planchadora.... que eso sí me extrañó a mi...
- Sí... ahí empezó mi camino hacia la disolución de la pija... por eso mis hijos me ven como me ven... mis hermanas también ....Antonia también..... cuando eres pobre todos te quieren arreglar la vida.... ¿tu crees que no me duele?.... Agnès me decía la otra vez de porqué no me busco unos niños para cuidar... que con eso redondearía... ¡unos niños para cuidar!, ¡como Leocadia!... Antonia de porqué no me ofrezco en el hospital para cuidar enfermos.... o viejecitos ... ¡mira cómo me ven!...
- ¿porqué la escuchas?...
- ...en realidad... no es cómo me vean... es lo que hay.... sin un título que justifique la sapiencia de lo que fuere....o una carrera hecha.... a estas alturas.....
- Porqué no le preguntas a Antonia si supiera de algo en oficina...
-Ya se lo pregunté, me dijo que me fije en la web del ayuntamiento, donde se  anuncian las vacantes temporales para los puestos del último en el escalafón... que una vez adentro.... igual  te prolongan el contrato y hasta puedes mejorar.... y mira... sabes qué... me fijé.... y eran tantos los trámites para un puesto de lo más elemental...  que pensé que si no me moría leyendo los requisitos y rellenando los formularios ....lo haría de aburrimiento en el remoto caso de ser tomada... ¡no cuadro! ¡qué no ves que no cuadro!...además... en Barcelona no me conoce nadie.... Sí que tengo amor propio... por mal que lo tengo.... ojalá estuviera libre como en Inglaterra y así no me importaría cualquier cosa... 

El trabajo de la controversia no salió porque después de reunirse con Lucas y él de preguntarme por teléfono, sus jefes lo calcularon bien y vieron que no les es iba a salir rentable el mínimo precio que debieran pagarme para que a mi me valiese la pena venirme desde una población de las cercanías cada vez que debiera preparar la entrada de nuevos huéspedes en el piso. Eso lo vi yo de inmediato, que el hándicap era vivir lejos, pues en estos asuntos hay que calcular como habitual el imprevisto, de un vuelo que se retrasa, de un hospedado que extravía las llaves en el bar de copas, de un borracho que se cuelga de las cortinas, y no iba a estar esperando en el apartamento o cogiendo la cadena autobús-tren-metro a las cuatro de la madrugada a cada percance. Por eso no le mostré entusiasmo a mi hijo, porque me veía metida en ese percal y porque en el fondo se trataba de limpieza pura y dura, aderezada con la entrega de llaves, como en la galería Gran Arcade, que me querían maquillar lo de los lavabos, y si lo hiciera a la perfección peor, entonces sí que no saldría de acondicionar apartamentos. Igual le dije que sí a mi hijo, por probar, por su buena voluntad y porque no se me ocurre el qué sino. 

Por último mi marido me sugirió de preguntarle a mis hermanos, si a lo mejor ellos pudieran conseguirme algo. Le contesté con un ¡uff! de desagrado, por su idea y por mi absoluta reticencia a pedirles eso, y le di el argumento de que ellos por Barcelona no tienen influencia. Entonces vino lo más grave, me dijo que pudiera bien pedirles trabajo por su provincia, pues solución pudiera ser que me pasara la semana allá y el fin de semana aquí con él.  ¿Qué de desagradable tiene tu pueblo?, no le entiendo -me dijo-. Con eso lo remató.

jueves, 28 de julio de 2016

Sábanas blancas

Mis tías, Elvira y María, entran en la casa de mi madre, esté ella o no esté,  y se sienten exactamente como en la suya, libres de moverse por la nevera o por donde fuere, por algo tienen llaves; para mi tía Elvira es el lugar donde nació y creció hasta los cincuenta y para mi tía María la casa familiar de su marido, donde fuera a vivir su hermana -mi madre- al casarse con el hermano del que fuera a resultar mi tío Ángel por partida doble, y donde se reunían con su prole en domingos, fiestas y demás ocasiones hasta que llegó la discordia entre los maridos y se anularon las comidas en esa fraternidad que sospecho nunca habrá estado demasiada entre los hombres. Solo hacia al final mi padre volvió la noche de reyes a subir a la vivienda de su hermano, como era tradición reunirnos allá por motivo de la cabalgata de los magos de oriente, y mi tío al morir mi padre lo erigió en un pedestal al que impedía con insospechada vehemencia que nadie arrojara la mínima china en comentario desaprobador. Las mujeres sin embargo ahí están y seguirán sempiternas, en piña arrimadas al jardín de mi madre. Han cosido juntas las hermanas arrullos para los nacimientos nuestros y para la descendencia de media comarca de sus amistades; con sus compañeras ayudantas, o vestidos que nos hacían -hasta esas últimas modosas bermudas tropicales de las primas todas iguales con las que me llamaron cochina  en el desparpajado Brasil- o delantales para el mercadillo benéfico. Ellas son un extremo de diferencia en todo; a mi madre la irrita esa hermana suya tanto como la quiere; lo que dice mi tía la incita a responderle con carga, mientras mi tía se queda tan pancha haciendo o soltando lo que se le antoja; nunca he escuchado que mi madre se la devuelva con fondo airado a nadie más; salvo a mi padre en su momento y a mi tía Elvira en la actualidad, cuando chochea según le conviene.

Llevan años sin arrimarse a la máquina de coser; se han esfumado los grandes costureros con sus dedales y huevo de madera; quedan unas cajitas para caso de botón, pues les tira más la cafetería, y a mi madre la calle, con su garbeo de actividad en actividad -yoga, coro, ayuda social, parroquia; no se vaya a creer-. Mi madre tiene ochenta años -siete más que su hermana María- y una pinta y una energía que si estuviera por la labor todavía podría hacerse con affairs en abundancia, o atraer a alguno de su gusto si anduviera con la selección afinada. Cuento una anécdota que me acaba de contar. Ella fue a acompañar a su consuegro, el padre de mi cuñada Maite, hasta el centro social de jubilados donde el hombre se echa a diario la partida de lo que fuere, y hay que acercarlo últimamente del brazo, si es caminando, pues se está quedando ciego el pobre, y triunfó mi madre entre los retirados, que se cuestionaban -se le acercó uno por los demás a preguntar de primera mano- que edad tendría esa regia hembra que se les había aparecido por el local.
  
Así es. Mi madre tiene tanta vitalidad y se muestra tan solícita que nadie la ve con pena o compasión y todo el mundo la busca cuando la necesita; también cuando no, para comer con ella, para verla, para estar; sin abusar, pero es que tuvo bastantes hijos y estos se reprodujeron a su vez; aunque si bien no tanto como antaño, la cosa se multiplica, y si se quieren ver da quehacer, por más que exista colaboración, salvo que se los invite a restaurant o se les pague viaje de encuentro en Honolulu. Así, sin dejar sus actividades particulares, mi madre se pasa el día trajinando para los otros, y mis tías repantingándose en ella y en las sillas de su jardín. Ahora están las tres por una quincena en la casa de la playa y de seguro mi madre las tiene bien atendidas. El resto del buen tiempo las señoras entran a su aire y se instalan en el acogedor oasis de mi madre, atrayendo mi tía María a su "corte celestial", como mi madre llama, con cariño y estoicismo, a las amigas sueltas de su hermana, que se acercan a tomar el fresco y a engrandar el ruedo de las demás que se juntan, en definitiva amigas todas entre todas, por supuesto de mi madre, ahora que es verano y hay que aprovechar. Mi madre les sirve Coca-colas o lo que tenga de fresco en el refrigerador de abajo, en el cuarto de la despensa, o sube al piso, a bajarles vasos, servilletas, tenedores, un piscolabis de patatas, olivas, rodajitas de embutido, queso, pan con tomate, tarta que hizo, según lo que haya, y claro, las trata tan bien, que esté ella o no esté, allá se van, a tomar el aire y el refresco, hasta llegar al punto en que alguna a dado la voz de alarma, sin ánimo de criticar a nadie: "Cómo es posible que Teresita, por más que sea retrasada, se meta en la despensa de ella -mi madre-, en su ausencia, a buscar lo que servir, más allá de repartir los botellines de agua comprada y enfriada que les tiene siempre a disposición; cómo es que su tía no la para, o alguna otra cercana". Así se lo pasan, que les da vida esa terraza al fresco, alargándose la reunión hasta las once o pasadas, según la noche. Según el día, mi madre quisiera verse antes de retirada, dado que le suena  a la mañana el despertador temprano cuando las otras siguen de seguro entre sus sábanas blancas, como no dice la canción que alguien se vaya a mojar entre otras de similares por sus carnes enflaquecidas, que no flacas, ahora que están la mayoría viudas o sin ventanas por donde pudiera un admirador otear su lozanía inspiradora de letras musicales. 

lunes, 25 de julio de 2016

Tippi Hendren, sus animales y la manicura de los vietnamitas

Llamas al acecho - S.M.
Escribe la actriz norteamericana Melanie Griffith en red social:
¡Mamá a salvo!, Shambala a salvo; mando cariños y gracias a  todos los bomberos en el rescate de ella y los gatos... /  Mum is safe!; Shambala is safe. Now sending love and thanks to all the firefighters who saved her and the cats...
Leo este text en la BBC -no directo de su cuenta- mientras me entero del incendio en California que lleva arrasadas dieciocho casas y amenaza a cientos de otras por Santa Clarita, en las montañas al norte de Los Angeles. Lógico que por gatos pensé en mininos, aun de esos atusados de peluquería, pero qué va, la actriz Tippi Hedren, madre de Melanie, vive en una reserva natural rodeada de leones, tigres, leopardos negros y manchados, pumas, guepardos, linces, ligres* y hasta un gato montés de los montes de España, por los que vela a través de su fundación Roar Fundation.

Cada "gato" vive en su espacio, o de a dos, o de a tres, cuando es posible la cohabitación sin enzarzarse. Hubo una época en que vivían todos revueltos, incluidos los humanos, sin embargo la experiencia mostró que la alambrada era inevitable. Por el interior del cerco andan sueltos y disfrutan de su buen espacio entre albercas, troncos, rampas, plataformas elevadas y todo lo preciso para garantizarles una vida de grandes felinos satisfechos y activos, dentro de lo que cabe fuera de la existencia libre por la jungla o la sabana, aunque quizás por ahí ya estarían cazados; muertos disecados o transportados para su reproducción en cautividad y comercio de las crías. Eso fue lo que le dijeron a Tippi Hedren y a su entonces marido, el productor Noel Marshall cuando en 1969, por razón de un film, estaban en Mozambique y se toparon con una manada de leones que habían tomado posesión de la casa vacía de un guarda forestal, acodándose en la ventana de esta, tumbados en el sofá, esos campantes okupas. Tippi y el marido se enamoraron de la estampa y les surgió la idea de película sobre una familia en encuentro con una cantidad de esos. Tippi se quedó con la frase que escucho allá: si el curso sigue igual, hacia el dos mil algunos de los félidos habrán desaparecido como especie.

Llegados a California contactaron con Ron Oxley, el entrenador de felinos y propietario de alguno, quien les sugirió -si de veras querían saber de leones- la convivencia a tiempo parcial con su dócil Neil. Así fue como entró a habitar en la casa de Tippi,  Noel y la hija de ella, Melanie, el primer león.
En 1971 el fotógrafo de la revista LIVE, Michael Rougier, realizó un reportaje a propósito, congelando la magnífica interacción de Neil con cada miembro de la familia y el servicio; donde puede verse a una Melanie Griffith de diecinueve años tirándose a la piscina con el león agarrándola de la pierna o acostada en la cama con el gigantesco peluche arropando junto a ella. Tan favorable fue la integración que tomaron un segundo, un tercero; y así aumentando hasta que llegaron las quejas de los vecinos y la falta de espacio para albergar a más. Ahí buscaron rancho entre la naturaleza virgen y se mudaron al lugar que está en estos instantes bajo la amenaza de las llamas.

Pata de Jonás en la dentellada de Moby-dick - S. M.
"Roar" fue rodada por entero en esa propiedad a la que fueron sumándose felinos, tres elefantes, varias ovejas y pájaros exóticos, hasta un número de mamíferos que varía según las voces entre los cien y los ciento setenta, con algún desbordado que eleva la cantidad hasta los cuatrocientos. Duró once años la filmación, trufada por inundaciones, fuegos y demás incidentes; por fin estrenada en Europa en 1981. Tippi actuaba como madre de la familia de humanos, su marido y director como padre,  Melanie hacía de hija y tenía como hermanos de ficción a sus hermanastros, John y Jerry, los hijos de Noel Marshall. Los nombres de todos ellos se mantuvieron casi los mismos para la pantalla. La sangre igual fue traspasada de la auténtica hemoglobina al celuloide, pues se aprovecharon en el montaje final muchas de las escenas imprevistas, que dieron para bastante rojo. Al director de fotografía neerlandés Jan de Bont un león le arrancó el cuero cabelludo, requiriendo el reimplante doscientos veinte puntos de sutura. Tippi se rompió la pierna y también le fue arrancada alguna tira de piel craneal cuando el elefante en que andaba montada la sacudiera de su lomo. Lo mismo fue mordida por un león en el cuello precisando 38 puntos. Melanie recibió su incisión en la cara, temiéndose por la perdida de un ojo, pero con los cincuenta puntos de un buen especialista quedó no desfigurada y tan guapa como era. John recibió cincuenta y seis por parte del facultativo reconstructor. En 1979, durante la evacuación por una de las amenazas flamígera a Noel Marshall lo agarró un guepardo al que pretendía salvar y le llevó años recuperarse de las heridas, que le provocaron gangrena; luego de eso nadie quería regresar al set. Lo anterior pasó, aunque no me dejaría cortar una mano en defensa de las cifras, pues cabe que cada sucesivo periodista se fuera animando y añadiendo a los daños unas cuantas más grapas, puntadas, tiras adhesivas, gotas de supercemento, hormigas, termitas o lo que se quiera de anacrónico o ajustado para cerrar una hendidura en clínica adelantada de los años setenta. Juro en todo caso que esta rastreadora se ha atenido a las cantidades recogidas, sin agregarle un punto.

Los tiempos corren largos para Tippi Hendren. El año 2015 habrá sido especial para ella por dos acontecimientos.

"Roar" tuvo que esperar treinta y cuatro años para poder verse en cines de Estados Unidos, donde se reestrenó en el 2015 y se visionó o cabe visionarse en salas de películas experimentales, extranjeras o consideradas de culto; desde luego nada popular. El reclamo rezaba; "Ningún animal fue herido en el transcurso de la filmación; setenta miembros del reparto y equipo sí lo fueron"; así que, dejados de cifras más o menos exactas, no queda duda de que los leones se abonaron en repartir. Por algo se la considera la película con mayor peligro rodada de toda la historia del cine. La razón expuesta por alguno del reparto para la inusitada virulencia de los amelenados protagonistas en el plató es que la relación con ellos se hace perfecta en tanto no media el miedo, pero para las tomas, los humanos que eran sus habituales compañeros tenían que mostrarse aterrados y eso los confundía.

Tippi evaluó con el paso del tiempo como una inconsciencia el vivir con los leones metidos en casa y brega en el presente para que se aprueben  las leyes que impidan el comercio de grandes felinos y su compra por particulares, pues el cachorro que suele ser -y luego crece- jamás puede considerarse una mascota, por su naturaleza carente del gen de la empatía para ver mal un ataque en toda su fiereza, y aún sin lanzarse sobre nadie, requieren de considerables cuidados y suelen terminar sus dueños hartos y replegándolos en el mal trato. De esas malas condiciones es de donde ella tiene rescatados a la mayoría que habita en su paraíso de asilo. No así -por contra de las lenguas malevolentes- Sabu y Thriller, los dos tigres de Bengala que fueron a parar a sus instalaciones en plena salud, cuidado y belleza cuando Michael Jackson* se vio obligado a cerrar su zoo en Neverland Valley Ranch, el palpable rancho de la fantasía del genio de niño que nunca creció.

Va la segunda vez que me sorprende Tippi Herdren; por asunto ajeno a "Los Pájaros" o a ser la madre de una de mis actrices favoritas. Quise escribir antes a propósito de algo que me resultó muy curioso. En Estados Unidos parece que el cincuenta por ciento de los negocios dedicados a la manicura están regentados y atendidos por vietnamitas, en California el ochenta por ciento. ¿Porqué será?.

Foto tomada por el holandés Hugh Van Es antes de la caída de Saigón
De los últimos helicópteros evacuando
sobre el tejado de un edificio habitado por personal de la CIA

Tippi Hendren tiene que ver. Hacia el fin de la guerra de Vietnam, en abril de 1975, con los tanques pro comunistas del Vietnam del Norte acercándose sin cortapisas a la capital del Vietnam del Sur, Saigón, los vietnamitas comprometidos con el gobierno pro occidental a punto de caer, esperaban en puertos y aeropuertos la llegada evacuatoria para huir en avión, barco o helicóptero*,  hacia países que los acogieran, dentro de la órbita de influencia norteamericana, en esa Guerra Fría de alcance global entre la potencia capitalista y la Unión Soviética. Con la "Operación Nueva Vida" llevaron a Estados Unidos los primeros 130.000 vietnamitas, que fueron alojados en campos provisionales construidos de urgencia por el mismo ejército que había mandado a sus soldados y reclutados a batirse entre los arrozales y la jungla al este de la Indochina. Uno de los campo se levantó en el sur de California, el California Camp Pendleton. 

Por la época Tippi Hendren viajaba allí donde terremotos, huracanes, conflictos armados o faminas sucedieran, como voluntaria internacional para la institución de ayuda humanitaria Food for the Hungry*. Sin salir de California llegó el momento de ayudar en esa nueva emergencia. Dicha organización tomó un desmoronado sanatorio para tuberculosos al norte, cerca de Sacramento; dándole unos toques de ladrillo y mortero lo convirtió en el llamado Hope Village; con las personas idóneas para atenderlo como un cálido centro, más pequeño y acogedor, donde atender a grupos del California Camp Pendleton, como primer paso hacia la integración en el país americano, luego de que vieran, con la caída de Saigón, sucumbir de cuajo la posibilidad de retorno al que fuera el suyo. Se pensaba en posibles oficios que pudieran aprender. Tippi tuvo encuentro con algunas de las mujeres refugiadas en ese Hope Village, para darle vueltas a la cuestión. A ella se le había ocurrido mecanografía o en algún curso de corte y confección. Mientras conversaban de los gustos o no gustos, ellas se quedaron fijas en sus manos, pasmadas ante esas largas uñas, de arreglo inmaculado, y no hubo más que hablar. Allá se puso Tippi en contacto con sus manicureras de Hollywood para que empezaran a pasarles sus secretos del esmaltado, y montó escuela. De ahí a la ocupación y a una insospechada rama ultra floreciente de negocio para los vietnamitas; derivada en absoluto de esas veinte mujeres que fueron enseñadas en el oficio, entre ellas varias esposas de oficiales de alto rango militar y alguna que había trabajado para el servicio de inteligencia en su país. De ahí que, una manicura o pedicura a 50 dólares por la época de los setenta, solo al alcance de las del ambiente en los grandes estudios de cine u adineradas de otros ramos, pasara a valer lo que vale hoy - mani-pedi por 20 dolares- accesible para cualquiera, excepto, claro está, para las mañosas presumidas que se las apañan solas.


Abril 1975
Primer vuelo de refugiados sudvietnamitas llegando a los Estados Unidos
Los tiempos son largos para Tippi, según como se mire. Luego de desfilar para almacenes de moda y figurar en anuncios comerciales de monta intermedia, tomó billete a los veinte años desde California a New York para probar en el lugar de los sueños, aceptada como modelo en una agencia de élite. Allí ascendió en su carrera profesional, se casó y tuvo a Melanie. Cuando se separó tenía cerca de los treinta y uno. Decidió regresar y alquiló una costosa casa en el Valle de San Fernando, cerca de Los Angeles, pensando que le iría igual de bien, pero no le fue tanto, hasta que en octubre de 1961 recibió la llamada de un agente, que la convocaba para una entrevista, por encargo de un importante productor, del cual tardó días de impaciencia en enterarse de quién se trataba; era  Alfred Hitchcock. Antes de encontrarse con el hombre reverenciado tuvo que leer un contrato, aceptarlo y firmarlo; este la comprometía por siete años. Ella pensó que la querría para el show televisivo que por la época presentaba el inglés director de cine, sin embargo la requirió como alma protagonista y sustentadora total de su nueva película. El se instituyó en su pigmalión, para enseñarle a actuar, algo que ella valoró y sigue considerando un privilegio que le valió oro.  Hitchcock la había advertido en un spot publicitario, la máxima experiencia que ella tenía de actuación, posar bebiendo gozosa de la bebida anunciada para régimen adelgazante. En "Los Pájaros" se encontró ella con sus primeros animales agresores, estos de carne y pluma, a los que Hitchcock la sometió por sorpresa en lo alto de un andamiaje, habiéndole asegurado que se le aparecerían mecánicos y de control remoto; son los gajes del oficio que Tippi habrá aceptado gustosa; percutiéndola hasta la sangre verdadera en otras escenas la nube de gaviotas, cuervos y esquirlas del cristal que no resistió el embate de las aves azuzadas. Distinto era que tuviera que lidiar Tippy con la obsesión personal y manifiesta del director hacia ella. Hasta que, hacia el final del rodaje de la segunda película juntos, "Marnie",  llegó a su máximo el embeleso empecinado y practicante hacia su persona por parte del genio y se atrevió a decirle  que con la filmación se acababa y se largaba a pesar del contrato. Hitchcock la amenazó con arruinarle la carrera; le dijo que se lo pensará bien, pues tenía una hija que mantener y unos padres cada vez más ancianos. Lo hizo, se la arruinó -para llegar a lo máximo-, pero no su vida, según cuenta ella; pues llamó el director francés François Truffaut (1932-1984) y otros de renombre solicitándola para papeles y Hitchcock contestaba indefectiblemente: "No está disponible" -de eso se enteró ella luego-.

Hace un año, en julio del 2015, por motivo del cuarenta aniversario de la llegada de la primera ola de refugiados sudvietnamitas, se organizó un encuentro con los antiguos participantes en ese campo de acogida en el que ella puso su fructífera contribución. Tippi estuvo y supongo que le habrá resultado agradable.

Así que, de reestreno y conmemoración en los calores del 2015, y este verano, incendio. ¡Así es la vida!. Está dicho en la canción. La vida nos da sorpresas. sorpresas nos da la vida, la. la. 

* Ligre: Híbrido estéril de león con tigre.
* Michael Jackson: (1958-2009) Cantante, compositor, productor y bailarín norteamericano, apodado "El rey del Pop".
* La salida en helicóptero fue el último medio de huida, luego de cortadas las pistas de los aviones por el ejército del norte en su avanzada hacia la toma de Saigón.
*Food for the Hungry -FH-: Alimento para el necesitado. Organización internacional de ayuda y desarrollo presente en veinte países; fundada en California en 1971 por el Dr. Larry Ward.

30 abril 1975
Capturados soldados del ejército sudvietnamita pro occidental y respaldado por EEUU
tras la toma de Saigón por el ejército comunista de Vietnam del Norte respaldado por la Unión Soviética