sábado, 24 de marzo de 2012

Sábado gris

Endorfinas
En ausencia de directoras me encontré por la mañana a Chris y Jessy enzarzados en una triste discusión de camas por hacer y ella pidiéndome que mediara.
Pero mi querida Jessy, no me hizo la tontería de favor que durante tanto tiempo le pedí, rogué y finalmente olvidé, igual que mi querido James no me ha pasado ni creo que me  vaya a pasar la receta de la tarta que me prometió y que a cada momento le iba detrás poniéndole cara de súplica para que me anotara.
En la piscina los ojos se me llenaban de lágrimas tras las gafas y lanzaba hacia el fondo sonoros lamentos en la tranquilidad de saber que podrían pasar por espiraciones profundas. Ni siquiera llegaron a alcanzarme plenamente los efectos de las endorfinas. 
La tarde, que prometía una primera hora ligera, me recibió con una inundación provocada por el lavaplatos reparado en la semana anterior.
Este venía largando desde hacía tiempo la vajilla opacada por una grasienta agua de enjuague sin que nadie pareciera advertirlo o darle importancia. Ni nadie me dijo que vendrían a arreglarlo, ni nadie me dijo que ya lo habían arreglado. Yo, sola, quedé sorprendida y satisfecha por el centelleante brillo que ahora despedían las piezas que salían de mi máquina.

jueves, 15 de marzo de 2012

De dos en dos

Llevo observado que si rompo un vaso, al poco otro objeto de cristal o cerámica termina hecho pedazos a mi alrededor.
Por eso, cuando recibí respuesta de mi primo sacerdote Legionario de Cristo al mensaje de reencuentro que le había mandado meses atrás, me sobrevino la idea de que quizá alguna otra sorpresa me aguardaría al abrir el correo electrónico,  hecho que aconteció. 
Igual quedé petrificada al leer el nombre del remitente. El corazón me latía fuerte mientras leía esas lineas. ¿Habría llegado el momento que esperaba?. 

Le pregunté a mi primo del verano en la playa si recordaba un  lugar escondido que teníamos en el bosque y le hice saber lo mucho que entonces me hubiese gustado salir de entre la maleza con uno de esos chorreoncitos de sangre que a él se le hacían en las piernas. 
Él me contestó que no se acordaba de arañazos, aunque sí de momentos que estábamos juntos y la buena amistad y compenetración que aún siendo niños teníamos.
Seguimos con los mensajes en adelante y ojalá no se interrumpa la comunicación.
"Yo rezo por ti y tu familia, te lo prometo", me dice, lo cual, dicho así, me enternece y agradezco de veras.
Lo que me inquieta es que al final siempre me pregunta como está mi fe en Jesucristo, qué importancia tiene él en mi vida y cosas por el estilo.
No sé que contestarle.
¿Podría decirle que más que en Jesucristo me inspiro en Madonna?, ¿que soy alérgica a los mensajes?, ¿que  si seguimos como hasta ahora puede que el rollo se nos acabe pronto?.
Debería hacerlo, no por dármelas de chula, sino por contarle algo esencial, que la forma es lo único que me interesa, y a ver como reacciona.

jueves, 8 de marzo de 2012

La bulldog

Bulldog
Ya con mis chicos crecidos y fuera del instituto una vez entro por motivos de inmobiliaria su profesora de matemáticas a la oficina dónde yo trabajaba y nos contó que coincidiendo con mi hijo Lucas cargando depósitos en la gasolinera, temió al verlo que a pie se le acercaba con toda su altura y poder muscular.
El motivo de su aproximación, lejos del esperado, era el de disculparse por las posibles molestias que en el pasado le hubiese podido causar. 
Gestos como ese, dijo la profesora, le aclaraban las dudas acerca del sentido que su carrera como docente hubiese podido tener.
Mira por dónde Lucas. Yo sabía de Simón, que en plena época dura se le acercaba por la calle a darle charla si la veía, o más adelante, cuando le iba a saludar al nieto que entonces ella paseaba.

Ahora, de paisano, en la inmobiliaria, me parecía una mujer normal, posiblemente una buena mujer, aunque no dejaba de tenerle cierta aprensión, efecto que me quedó refrendado por los dos comentarios que hizo antes de abandonar la oficina y que en esencia venían a decir esto:
  1. "Los críos no cambian; con verlos tu sabes el que va para cada cosa, el listo para carrera y el soñador para perderse en divagaciones".
  2. "El problema en tu casa es que no andabais a la una entre tu pareja y tu.
"Pareja", dijo la sabionda.
Lo que no debía de saber ella es quién le puso el horrible apodo que nos dijo sin nombrarlo y que tanta gracia, interior, me hizo a mi al enterarme, porque le cuadraba, sin ánimo de ofender, como anillo al dedo.

martes, 6 de marzo de 2012

Reputado psicólogo


Mi casa parecía el hogar de los expulsados. Llegué a cocinar bandejas de macarrones gratinados para cuanto chico de los que tenían prohibido asistir a clases careciera de unos fogones junto a los que alimentarse a mediodía.
En una de esas mantuve a Lucas por diez días encerrado en su habitación; sin tele, sin cónsola, hasta que terminar los cuatro deberes que le habían mandado en el instituto junto a la nota de que no se apareciera por ahí en dos semanas. Hecho el experimento, lo solté. No lo iba a mantener en el cuarto toda la vida.
¿Qué podíamos hacer los padres? ¿Porque nos trataban en la escuela con esa rabia contenida, a nosotros, que acudíamos a cada llamado cual pollitos dispuestos a ser martirizados en favor de nuestros hijos?.
Si.
Una vez llevamos a Lucas al más reputado de los psicólogos de la clínica más afamada de Barcelona y tras los pertinentes tests el hombre me dijo que posiblemente fuera caso perdido; se podía intentar, una intervención de última hora, pero no nos garantizaba el resultado.
"Haberlo apastillado a tiempo", casi le escuché decir.
¡Caso perdido!, de un niño de doce años, de un niño de doce años a todas luces vivaz e inteligente.
Desde luego que si para algo estaba perdido mi hijo era para llegar a ser un psicólogo como ese.

lunes, 5 de marzo de 2012

Ayudas oficiales

La canción del mechero 
Vivo entre dos realidades. 
Por un lado se me ocurre que sería bueno tener patentados los nombres Mono Tobías y Tobias Monkey en el Sistema de Madrid para el Registro Internacional de Marcas.
Por el otro, que a pesar de las resistencias debería tratar de averiguar cómo funciona lo de los benefits, que el otro día leí de una familia de once hijos que recibía una ayuda tan increíblemente descomunal que parecía una errata del diario y a una amiga caribeña, que por tener una hija adolescente, le concedieron nada más llegar a Londres, una buena casa con jardín para ellas solas y con unos operarios que se le aparecen cada año a repintarla de arriba a abajo.
Yo, cómo en la canción, demasiado orgullosa para pedir, demasiado tonta para robar, bajo el frio techo de la noche me voy a tener que guarecer si no espabilo.

Ya en tiempos pasados tuve que exponerle mi vida a una funcionaria que me miraba con cara de poca simpatía para conseguir de ella que me procurara el acceso al gabinete psiquiátrico del hospital al que me conminaban a llevar a Simón los enloquecidos de su instituto de enseñanza.
O a esa otra, la asistenta social a la que me remitieron en el ayuntamiento, que parecía mi confidente y a la que estuve yendo por largos meses a contarle lo que en el colegio acontecía, creída de que la mujer estaba en los trámites de cambiar a mis hijos de escuela y que al verse pillada en su andamiaje de mentiras colosales, forzó la máquina del desaguisado llevándome a la alcaldía de un pueblo vecino a empadronar a mis hijos en el domicilio de una amiga suya, tratando de obtener mediante esa gestión desesperada unas imposibles plazas de última hora con que tapar su desidia, inoperancia y en el fondo mala intención.

domingo, 4 de marzo de 2012

Tronas y cochecitos


Monika y Seweryn nos han llamado a reunión para comunicarnos que tenemos que abandonar la casa.
Me lo olí el día que a él se le deslizó en una charla el comentario de que la habitación individual le parecía insalubre para su bebé y el otro en que ella se quedó muda cuando le reí que podría contar con una pronta canguro a domicilio.
Las razones económicas que pensé nos sostendrían en el lugar se han venido abajo.  Parece que nuestra aportación no es compatible con las ayudas a la maternidad y por eso es que en dos meses quieren estar pegando cenefas de ositos en las paredes de nuestro dormitorio.
Ahora bien, en vista de la pronta movilización Seweryn vino alarmado a decirme que tampoco es que pudiéramos irnos en el mes que acabábamos de pagar, que por algo ya lo teníamos pagado.
Bien pillados estábamos, porque luego vino ella a notificarnos que debíamos avisar la salida con quince días de antelación. La cosa se estaba poniendo muy formal. Entonces, nuestro margen para dar el cambiazo quedaba realmente reducido, porque entre medio teníamos viajes pendientes.
"Seguro que os va a resultar facilísimo encontrar nuevo alojamiento y además, ya se sabe que los bebés a veces lloran", dicho lo cual comenzaron a hablarnos de mobiliario infantil.
La distancia entre nuestras plazas en los butacones y su asiento en el sofá iba en aumento conforme iban surgiendo tronas y cochecitos. De golpe se me fundió la imagen que de  los dos tenía entrando de espaldas con la niña en un mar catalán.
A la noche empecé a buscar en la red y al día siguiente hacíamos nuestra primera visita a otra casa.


jueves, 1 de marzo de 2012

La señora de la Mancha

La traductora Edith Grossman
La traducción de textos artísticos es un arte dificilísimo y realmente el que se dedica a ello debe de hacerlo por amor.
Me sumo en el pensamiento a la labor de Edith Grossman por la defensa del valor literario y humano de su profesión.
La neoyorquina es la traductora al inglés de la más reciente y premiada versión de Don Quijote de la Mancha (2003), así como de varios de los autores del llamado "boom latinoamericano", además de haberle traducido la novela Abril Rojo a mi amigo Santiago Roncagliolo, escritor peruano afincado en Barcelona.
Desde la tranquilidad de su apartamento en el Upper West Side de Manhattan Edith Grossman se dedica por completo a traducir del español para un mercado, el de los Estados Unidos, por el momento poco acostumbrado a consumir obras con el original escrito en lengua extranjera.
Preguntada en una entrevista por la cualidad del pago en su profesión ella respondió:
"Malísimo. Pero bueno, yo sabía unas cien mil recetas para preparar fríjoles, así que me las iba a arreglar para no pasar hambre".
A Edith le propusieron la traducción de El Quijote y, como suele sucederle a muchos genuinos artistas, al principio le agarró el canguelo.
"No tengas miedo, le dijo su editor, que Cervantes es el autor más moderno que tenemos; no tienes que hacer nada más de lo que siempre haces".
Esas palabras, dijo ella en la entrevista, me salvaron la vida: 
"Realmente es una frase muy sencilla, parece una tontería, pero me permitió comenzar a pensar no en Cervantes, sino en el texto; entonces todo saldría bien. Pasé bastante tiempo pensando cómo traducir "En este lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.. ". Pasé mucho tiempo caminando por mi departamento mientras probaba esa primera frase en voz alta, y cuando encontré una versión en inglés que me gustaba , me dije: "Perfecto, ahora vamos a trabajar...." *. 
Así que, por unos pasos dados en un suelo de Manhattan, llegó hasta mi vía Buenos Aires ** la celebérrima frase traducida al inglés, tan simple y acertada que despertó mi admiración y decidí guardar la nota que me había pasado mi marido.
"Somewhere in La Mancha, in a place whose name I do not care to remember...."

* Entrevista realizada por Ezequiel Martinez para la revista cultural del diario Clarín de Buenos Aires - 25 de octubre de 2008 
** Entrevista realizada por Hernán Iglesias Illa para el diario La Nación de Buenos Aires - 22 de julio de 2011

miércoles, 29 de febrero de 2012

Mister rostro de acero

En una tarde mustia de invierno entraron en la inmobiliaria un par de hombres solicitando visitar algunos apartamentos en alquiler anunciados en el escaparate. Con ellos me  fui; no muy lejos, justo al otro lado de la plaza.
Entre que los pisos eran caros, ellos altos y guapetones, que entramos en buena sintonía y que me miraban con buen ojo, pues la verdad es que regresé a la oficina flotando en vapores de sexy girl.
Al día siguiente regresó el  interesado, en alquilar, para ir a ver los restantes.
Al acabar no hubo manera de negarme a tomar un café con él.
Fueron diez minutos de impacto. 
Para empezar dijo que yo era una bruja que lo había hechizado. Para seguir, que el era un ex mercenario que había luchado en las selvas de El Salvador y Guatemala donde había visto lo imposible y al regresar a su Francia natal se estrelló en su moto de carretera para irse a pasar una larga temporada al limbo de la inconsciencia y despertar con cara nueva, irreconocible en el espejo ante sí mismo, al igual que su cuerpo escuchimizado. Los huesos que sustentaban ahora su rostro eran todos de acero.
Desde luego que algo raro tenía ese hombre; algo raro e inquietante, a la vez que atrayente.
Para terminar, tenía montado un negocio de importación de carne argentina con el socio, que conocía, y al sábado siguiente se presentó en la oficina diciéndome que había soltado unos billetes a su chica de fin de semana para que se fuera de tiendas y poder venir a darme la nueva de que no pararía hasta conseguirme.
¡La que me espera!, exclamé para mi en cuanto desapareció por la puerta.
Tras esa intervención desapareció para siempre.
No se la pegó con otra moto porque lo vi un tiempo después frente a la agencia de alquiler de vehículos contigua a  nuestra oficina. Ni sabría decir si lo vi mirando hacia nuestra vidriera.

Ahora me pregunto si uno puede destrozarse la cara llevando casco, o machacársela sin perder un ápice de cerebro.
A lo mejor el tío estaba tocado.
O puede que me estuviese tomando el pelo.

martes, 28 de febrero de 2012

Cavendish Laboratory

The Seventh Duke of Devonshire,
William Cavendish
(27 Apr 1808 - 21 Dec 1891)
Tras año y medio intentándolo me citaron en un college para una entrevista.
Entras a un college en el centro por un portalón a la calle y te introduces en una isla dentro de la ciudad llena de otros parques y edificios que no hubieras imaginado desde el exterior.
Los colleges están para prestar servicios a los estudiantes de la University of Cambridge, además de alojamiento y comida, los provee de herramientas para el estudio y de actividades culturales, deportivas y recreativas. 
Andando por los laberintos me topé en la parte trasera de la cocina del Downing College con la altura de dos tiarrones que ni para el ejército los hubiera imaginado tan fornidos, el uno negro, el otro con tatuajes y rubicunda barba recogida en redecilla, ambos trajinando entre una espesura de carros repletos de bandejas con servicios usados. Saqué pecho y los saludé, les dije que iba a por una plaza para trabajar como ellos.
En la entrevista un hombre de aguda mirada azul e impoluta casaca blanca con escudo bordado me preguntaba y se explicaba muy bien. De verdad que daba gusto, por más que hacia el final pudiera percibir que ese puesto no iba a ser para mi.
Ahora la única chance que me queda es una plaza de limpiadora en los Cavendish Laboratory. Dichos laboratorios pertenecen al departamento de físicas de la University of Cambridge y fueron trasladado en los años setenta a las afuera de la ciudad. Ya gustaría recorrer cada día en mi trayecto al trabajo las verdes extensiones que se regalan a la vista en el West Cambridge y a lo largo de Madingley Road.
En la recepción de este complejo de edificios fue que recogí la revista interna de la universidad dónde podía leerse la siguiente cita del profesor Stephen Hawking:
"However difficult life may seem, there is always something you can do, and succeed at"
 "No obstante la vida pueda parecer difícil, siempre hay algo que tu puedes hacer y tener éxito en eso"
 o más a la española, quizá,
"Por más que una vida pueda parecer difícil, siempre cabrán en ella retos alcanzables"

viernes, 17 de febrero de 2012

Pedida de mano


-"No seas cruel, no seas cruel", le musitaba mi madre a mi padre.
-"Es como si se fuera a tirar por un barranco y no la avisara, no te das cuenta, cómo me voy a quedar callado", le contestaba su marido.
-"Mamá, esto no es una novela de Corín Tellado, déjalo que hable", le decía yo a ella.
-"Si te vas con ese hombre, no cuentes conmigo para nada. Tenlo bien en claro, porque eso va a ser así para siempre", continuaba mi padre. 

Lo acababan de conocer, a mi futuro marido. Luego ellos me acompañaron con el coche a Barcelona y viajamos en absoluto silencio hasta que mi padre aparcó  frente a mi vivienda en el barrio de Gracia.

Mi madre me dijo hace poco que lo pasó fatal en el viaje de vuelta a su casa: "Mira que me cuesta llorar, a veces pienso, como la Colometa*, si no estaré hecha de corcho, pero ese día.... ".
Lástima del sufrimiento de ella, porque la verdad es que la escena del veredicto final en el interior del coche,  ellos dos adelante, yo atrás en medio y mi padre hablándole al aire me empezó a resultar graciosa desde el mismo momento en que la estaba viviendo y más allá, cuando vi desaparecer su poderoso Mercedes calle Torrent de l'Olla abajo.
*Personaje protagonista de La plaza del Diamant, poderosa, también, novela de la escritora catalana Mercè Rodoreda.

jueves, 16 de febrero de 2012

La mosca


Me rompí la pierna en las nieves de Semana Santa y recuerdo un calor asfixiante de verano que todavía estaba en la cama.
Entró una mosca en la habitación y me dio una especie de ataque de pánico porque una visita me dijo que conocía el caso de un enyesado en que los huevos de mosca se le colaron por el agujero del pie y le pudrieron la pierna.
Me dolía a rabiar, pero me habían llevado al mejor traumatólogo, así que no podía quejarme, pero lo hacía, porque no podía resistirlo.
¡Mamáaa!; su compañía me aliviaba, pero tardaba mucho en llamarla, porque me daba vergüenza reclamarla en mitad de la noche a mis grandotes trece años.
En la oscuridad me venían a la cabeza todos los dolientes del mundo y les juraba no olvidarme de ellos cuando volviera a correr por ahí.
Cuando suplicaba mandaban llamar al doctor que me inyectaba unas sustancias tan poderosas que me caía de la cama con pata incluída y ni me enteraba del ¡cataclonc!.
Mis amigas se quedaban rectas, sentadas en la otra cama. Yo me divertía, aunque ni sabía lo que les estaba contando. De bien adultas, mi conexión con Carlota aumentó el día que me dijo que le sorprendió agradablemente descubrir entonces que su amiga seria, perfecta y responsable tenía unas puertas que se abrían a algo no tan correcto.
Igualmente seguí estudiando con tesón; venía a darme clases un joven profesor que se quedó un tanto cortado el primer día que me vio sin el pijama, es decir, vestida.
Gracias le doy desde aquí al ángel de la guarda que me pasaba de contrabando pilas de fotonovelas románticas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Carta al diario

Hill - David Hockney
Aquí va mi última intentona, y si no hay éxito me recluiré en el pasado para volver a la carga más adelante,  cuando las nieves derretidas del invierno me permitan avanzar.
Por cierto que este año salí de buena mañana a la calle tan aguerrida como el año anterior dispuesta a marcar surco entre la blancura con mis ruedas apisonadoras pero tuve que devolverme a casita con la cola entre las piernas.

Queridos amigos de la redacción:
Hace año y medio me fui a Inglaterra a buscarme la vida como tantos españoles lo están haciendo hoy en día.
No soy una sufridora, así que me tomo la emigración por el lado de la aventura, pero claro, la aventura no consiste precisamente en caminar por lugares ajenos al peligro.
Llevo escribiendo un blog (secreto) desde el día en que llegué a Cambridge y es ahora que me estoy dando cuenta de que podría perfectamente encajar en un diario como muestra o reflejo de lo que a algunos nos está sucediendo por estos mundos de Dios.
Me gustaría que le echarais un vistazo.
En la web del diario ponía: "Si quiere que su carta le llegue a una persona determinada, indíquelo claramente al comienzo del mensaje".
Sí, por favor, quiero que se la pasen al Señor Director.
Atentamente, Susanna
Y mis datos.

jueves, 2 de febrero de 2012

La empresa que funciona

William Turner
Quedé en el centro con Daniel, el hijo mayor de mi marido que se vino a Cambridge por el día con una amiga. Nos invitó a comer y después hicimos el tour para que Mariví conociera. Están los dos alojados en Londres, en la casa de la ex de Daniel, él se había venido a hacer un reportaje fotográfico y a ver a su hija; Mariví de turismo y a  reencontrarse con sus antiguos inquilinos. Dani alquiló hace veintidós su primera vivienda en Madrid en el edificio de apartamentos del cual ella era la portera. 
Se que hace veintidós años porque Daniel vino desde Buenos Aires para quedarse en España justo en las fechas del nacimiento de su hermano Lucas, mi primer bebé, y que el edificio era agradable lo se porque me contaron que ella le ponía ambiente con sus fiestas y apoyo a los jóvenes vecinos llegados de países mil.
Entre tanta confraternidad un ingeniero de Nueva York se prendó de su hija y pasados los años regresó a por ella para ir a instalarse a Nueva Jersey, a dónde Mariví viaja con frecuencia desde Asturias para que su nieta la conozca. Asturias es su tierra natal, a la que regresó en cuanto se separó de su marido, el hombre malcarado que recordaba Daniel y que nada tenía que ver con ella. 
Mi bebé creció y se ha venido a encontrar perfectamente con su hermano empresario. Uno tiene todas las ganas de lidiar con los negocios y el otro las tiene de largarse a navegar por el mundo, que eso es lo que va a hacer Daniel, dejando a mi hijo al cargo. 
Pueden estar contentos, ya están probando veleros, con más de cinco millones de parados en España y exterminadas la mitad de las empresas del país, su pequeña empresa de fotografía publicitaria y alquiler de platós les está funcionando mejor que bien.
Mi marido se fue a España por un mes.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Matrimonios en Madrid

Monasterio de Montserrat - Catalunya
Bastaba que alguien articulara el peluche a la entrada de algún gran almacén para empezar a despachar monitos con una facilidad pasmosa. Habíamos creado varios puntos de venta con chicas/os que hacían la demostración y nosotros nos dedicábamos a distribuirlos. Tanto me agradaba la entrada rápida de dinero que los domingos me iba por mi cuenta al rastro con un cargamento en una maleta y me paraba a venderlos en cualquier esquina. Igual que los del top-manta,  pero sin fastidiar a ningún artista.
En cierta ocasión cruzaron por delante mío unos catalanes que por el acento que tenían debían de ser de un pueblo cercano al de mi origen; así que los llamé.
-¿Qué?, ¿les gusta esto?, les dije.
-¡Oh sí, mucho!, contestaron al darse la vuelta.
Acerté hasta el punto de que entre los matrimonios se hallaban los padres del mecánico más interesante y menos engrasado de los que trabajaban en el taller de mi casa cuando yo era niña.
Me contaron lo hecho y visto, aunque una de las mujeres acercándose a mi oreja sentenció a modo de despedida: "¡Ahora!.... ¡como aquello no hay nada!"(en nuestra particular lengua).
Me hubiese gustado preguntarle si el "aquello" hacía referencia a la acequia de su huerto, al campanario de nuestra villa  o al Monasterio Benedictino de Nuestra Señora de Montserrat.
Ni tiempo habrán tenido de deshacer el equipaje que ya habían dado con mi madre para hacerle saber que habían localizado a su hija en Madrid.
¡Serían peliculeros!.
Peliculeros y traicioneros los jubilados esos.... ¡en otra ocasión no les diré ni mu!.

martes, 31 de enero de 2012

Monito Tobías

Se me han agotado todos los recursos que había imaginado para salir airosa de esta aventura. Hasta mandé un mensaje de socorro al afamado director de cine, bueno, a él no, a su productora, adjuntándoles la entrada de "Estimado poderoso", porque me dio un pálpito con el monito ese.
Hacia finales de lo que se dio en llamar Movida Madrileña andaba yo por esa capital haciendo campaña por mi secta y sustentando un negocio de venta de "Monitos Tobias" que nos resultó muy lucrativo a mi marido y a mi.
Para ilustrar "Estimado poderoso" me fui a la red a buscar, sin ánimo de encontrarlo, a mi querido mono de otros tiempos, y sin embargo ¡ahí estaba!, ¡el mismo!, ¡tal cual!. Capturé la imagen y la guardé. Me fijé que provenía del muestrario de una fábrica de juguetes.
"Si se sigue fabricando.... podríamos ver de repetir el negocio en Inglaterra"....; cuando esta idea se nos puso en marcha ya era demasiado tarde, y solo había pasado dos días.
Ni rastro de mono en Internet, ni rastro de fabricante; y lo  más misterioso es que cuando me fijé en la foto archivada, vi que ponía que la imagen había sido extraída de la red tres años atrás, hasta constaba la hora, que no era la mía.
¿No era eso enigmático?, ¿sería signo de algo? ¿estaría alguna fuerza paranormal actuando a mi favor?. No costaba nada, por si acaso, enviarle un mensajito a mi estimado director.
PD: En realidad eran dos los queridos directores que tenía pensados, lo que pasa es que al otro no lo he podido localizar.

lunes, 30 de enero de 2012

Ferretería

Esculturas de Antonio López
Mi marido cuando estamos de malas puede llegar a remontarse a la prehistoria de nuestra relación para hallar ahí la simiente de nuestro conflicto. Lo demuestra el hecho de acordarse como si se las hubiese clavado en la garganta de las tijeras que desaparecieron de la cocina treinta años atrás. Aunque nunca se supo que fue de ellas, para él quedó certificado que mi sempiterno despiste las había hecho ir a parar al cubo de la basura.
Aunque yo no tenga tan larga memoria, cuando me atizan también puedo avivar mis lejanas impresiones y acordarme que me pareció increíble en nuestra segunda cita que tras rebanarme, solita, la yema del pulgar abriendo una lata de choclos, saliéramos camino del ambulatorio, toalla en ristre ensangrentada, y a él no se le ocurriera mejor cosa que dejarme aparcada en el coche frente a la playa para irse a tomar el primer café de la mañana al bar Luna de la costanera.
Reconozco que con el tiempo nos fuimos afinando, porque ahora no tenemos ningún conflicto cuando vamos juntos al supermercado, pero al principio era terrible. Por ejemplo. Todavía cortamos el pan con el cuchillo de la discordia, que salió muy bueno, aunque perdiera al poco la virguería que lo hacía atrayente, pero ya teníamos uno y servidora pretendía frenar la compra, lo cual fue visto por mi futuro marido como un acto castrador peor que si hubiese aplicado el utensilio para lo que se puede llegar a imaginar.
Quizá nuestra avenencia haya aumentando en proporción inversa a nuestro poder de adquisición, ¡espero volver a pelearme!, aunque  antes de eso no nos fue tan mal el día que confeccionando unas estanterías de madera me traspasó con el taladro la punta del dedo medio. Solucionamos el asunto con unos chupitos de vodka y quedamos tan amigos.

domingo, 29 de enero de 2012

Será niña

M. C. Escher
Temí por la continuidad de la pareja y de nuestro alojamiento, pero parece que de momento no corremos peligro.
En el ambulatorio les acaban de anunciar que va a ser niña; entonces han regresado exultantes y él está ahora abajo preparando un buen desayuno mientras ella lo espera en el sofá con las manos englobando la media barriga al aire. 
Si lo vivido deja huella, esta temporada con la familia de él les habrá impreso una de dinosaurio.
En el futuro, cuando estén a mal, Monika le va a echar en cara que se trajo a la madre víbora y al hermano raro sin considerar su necesidad de calma y concentración; Seweryn le reprochará que no pusiera el mínimo empeño en ayudarlo a atender a los suyos.
La verdad es que tienen una situación complicada con ese par.
Seweryn los quiere mucho y llegaba de las vacaciones en Polonia cebado y satisfecho de haber pasado unos días con ellos. La madre lo debía de alimentar como a una vaca sagrada.
Mientras tanto Monika lo pasaba a la distancia, en su casa del mismo pueblo.
La madre llora, implora, le hace teatro a su hijo por teléfono, ya lo hacía en vida del padre, pero ahora más. Es Monika la que me cuenta. Seweryn es tan responsable. Ella se pone de los nervios.
Según Monika su familia es diferente, nada que ver con la de él.  La suya es para sentirse orgullosa. Y así se lo hace ver a Seweryn.
Bueno, por lo menos de momento se han quedado sin boda. Eso por un lado les habrá echado tierra sobre  un sueño, pero por otro seguro que les alivia de algún conflicto, que ella ya tenía una espina clavada en el pasado por algún comentario de los padres de él con respecto a su financiación.
Y para terminar, la anécdota del chaquetón, que a mi me hizo gracia, pero que a Monika le subió el enfado hasta la estratósfera.
Resulta que un extraño día se la llevó a comprar un exprimidor y la señora se le escapó en el gran almacén y al rato la vio venir toda decidida con una prenda peluda entre las manos solicitándole el teléfono para llamar a Seweryn.
Se puede imaginar cuál fue la respuesta del hijo.
La verdad es que dejando de lado la cuestión de espacio vital, yo estaba bastante entretenida siguiendo los episodios de esa  telenovela en casa, que vamos a ver como sigue, ahora que ya se han ido.


sábado, 28 de enero de 2012

Buenas y malas nuevas


Seweryn mandó su coche a revisar, lo lavó a conciencia y lo puso a la venta. Se compró una moto de cilindrada media, el equipo más flamante del catálogo y una bicicleta. Pasaban los meses y el coche seguía aparcado frente a la casa. Echaron cuentas y volvieron a contratar el seguro, así es que de nuevo dispusieron de él para llenarlo en el  supermercado en los días en que su familia estuvo por aquí, aunque ese no fuera el real motivo de devolverlo a la circulación.
A los veintiuno Seweryn se vino desde Polonia a Inglaterra a buscarse la vida. A los veintisiete ostenta un cargo intermedio en la cocina del restaurant de un selecto club deportivo dónde se sirve comida estándar. Aspira a tener horario regular de lunes a viernes en una plaza menos extenuante. En casa el también se encarga de la intendencia culinaria, para ellos dos, que en unos meses van a ser tres, dado que Monika está embarazada. 
Imaginaba a la madre de Seweryn como una anciana, pero resultó ser más joven que yo, aunque eso sí, un tanto más achacosa. Yo no me lo podía creer, apenas pisó la calle en los dos meses que estuvo aquí. Tampoco veía la tele inglesa y hacia el final decía que este país no le gustaba nada de nada. A lo mejor fue porque un día su hijo le consiguió trabajo en su gimnasio y quedó tan reventada que no pudo volver. Además de que el pago le pareció una miseria, Monika dixit.
Alguna vez la señora se aventuró hasta el tendedero del jardín, en tanto que el  hijo menor permanecía tumbado en el sofá. Los dos fumaban en el invernadero y dormitaban la mayor parte del día en su cubículo para revivir cual caracoles con la lluvia al escuchar la moto de su esperado entrando por el pasadizo.
Con esa mujer yo me podía entender: una sonrisa por aquí, una sonrisa por allá, "patatas, potatoes, ziemniaki"; con el chico ni intentarlo, bueno, lo de sonreírle sí, por si acaso, y es que a veces se te quedaba mirando de un modo..., también le decía "hello, hello", cada vez que pasaba por su lado y a veces recibía leve señal de respuesta y a veces no.
El caso es que al chico le acaban de diagnosticar esquizofrenia.

sábado, 21 de enero de 2012

Carta a Berta Canals

Marc Chagall
Estimada Berta Canals.
Me presento, 
Soy sobrina de Elvira Morell, de Xxxxxxxxx, que te daba masajes en Barcelona un montón de años atrás.
Me atrevo a escribirte por la conexión que tienes con mis recuerdos de infancia, cuando tu eras para mi la señora Colominas, nombrada a menudo por mi tia Elvira cuando volvía a casa de fin de semana.
También me ha ayudado a atreverme la lectura estos días en los diarios acerca de Steve Jobs, que se valía de su problema vital para tomar decisiones arriesgadas.
A mi también el tiempo se me está agotando, aunque en ello no me vaya la vida. 
Sé que se trata de ahora o nunca, y como veo claro el valor de lo que me llevo entre manos, es por eso que he decidido escribirte.
No estoy loca, créeme, es solo que tengo una visión de algo que podría ser una historia fantástica y me parece que tu eres una persona con un vuelo mental capaz de captar lo que esta aventura podría llegar a dar de sí.
Si mi ficción llevara a generar hechos reales, tu después podrías ser un personaje de película, interpretada por la gran Kathy Bates.
Lo que te pido, por favor, es que me des la oportunidad de venir a explicarte personalmente este lío.
Si he despertado tu curiosidad puedes buscar en Internet "Una aventura en Cambridge" de Susanna Morell.
Por adelantado te digo que yo no soy una escritora. El que sí es escritor, y gigante, es mi marido, Xxxxxx Xxxxxxx, que tiene una página web y un perfil en Facebook por si quisieras curiosear.
La tia Elvira está bien, triste porque el año pasado se le murió su Gustavo, pero acompañada por la familia y sus amigas de toda la vida que la están dando mucho soporte.
Si no he conseguido llamarte la atención, por favor, tira este escrito y no lo comentes con nadie, que este mundo es muy pequeño y no me gustaría que mi marido se quisiera divorciar o que mi familia en Xxxxxxxxx creyera que los aires de Inglaterra han barrido mi entendimiento.
Ha sido un placer pasar un rato contigo.
Recibe un cordial saludo, 
Susanna Morell. 

viernes, 20 de enero de 2012

Berta Canals

Sur la branche - Miquel Barceló
-¿Sabeis a quién me encontré el otro día a la salida de un concierto?, dijo mi tía Elvira en una sobremesa.
-¿A quién?.
-A Berta Canals....
Iba acompañada de un señor muy elegante....
Me puse enfrente de ella y le dije "¡hooola!"....
Me miro y dijo....
"¿¡Y tu quién eres!?"....
-"¡Elena Morell, mujer!", le contesté....
Es que hacía mucho tiempo que no la veía....
Me parece que la última vez fue en esa comida con Camilo José Cela*....
Mira si han pasado años....
Llevaba uno de esos trajes suyos, tirados, de color claro....
Siempre ha sido muy campechana Berta....
Le dije que me había quedado viuda y ella que también....
En la época en que le daba masajes no le gustaba que la nombrara por el apellido de su marido....
"Elvira no; yo soy Berta Canals" me decía....
El señor que la acompañaba, ¡oh que era bien plantado!, dijo de mi: "esta señora no se va a quedar desparejada por mucho tiempo" (mi tía estaba con unas amigas)....
¡ah!, si supiera lo triste que estoy....
¿Sabeis que hacía Berta mientras tanto?.
-¿Qué?
-Tenía entre sus dedos un borde de mi abrigo, así ¿veis? (acariciando, o palpando, el clásico paño de pelo de camello como mi tía lo estaba haciendo con el lino del mantel).
-Tieta*, intervine yo, ella vive en el campo ¿verdad?.
-No, no. Ella vive en Barcelona, como siempre. Lo que pasa es que se arregló la masía de sus padres para ir a pasar temporadas. Iba con su autores, a hacer alguna comida, cuando venían a España, para agasajaros, supongo que seguirá igual, ella era muy de esas cosas, muy detallista.

Mira por donde me vine a enterar que había enviado mi inocente carta rumbo a una casa deshabitada.
Berta Canals es la mujer más poderosa del panorama editorial español, mítica agente literaria catalana, protectora de una impresionante nómina de autores vivos y defensora del legado de otros grandes que murieron, creadora de una de las agencias más importantes del mundo e impulsora de su continuidad en estos tiempos de retos digitales y económicos (según lo que acabo de extractar de la prensa).
De jubilada nada. La señora es octogenaria y luce un aspecto de lo más marchoso a pesar de su poca movilidad (según lo que puedo apreciar en las fotos). 
Me vine a enterar al día siguiente de haber mandado la misiva que no pudo asistir a la entrega del Premio Nobel a otro de sus autores debido al fallecimiento de su esposo, que acababa de vender por una cifra millonaria los archivos de su agencia al Ministerio de Cultura español y que estaba negociando la venta de una parte de su agencia, probablemente al marido de una ministra.
Así que vamos a ver; un tanto difícil de verdad que lo tengo.
*Escritor español y  premio Nobel de Literatura
*Tía, en catalán