viernes, 21 de enero de 2011

Mitologías personales


Pintura de Miquel Barceló
El padre de mi marido era un hombre de mucho empeño que consiguió hacerse con una pequeña fortuna partiendo de la nada. De familia rusa emigrada a la Argentina de principios del siglo pasado, en su casa eran todos obreros;  él mismo comenzó a trabajar a los doce años como ayudante del hielero que pasaba entonces con su carro por las calles de Buenos Aires repartiendo barras de agua congelada para enfriar neveras domésticas.
Esos recuerdos no le privaban de contarle a mi marido, que él, de niño, solía ir con sus padres al cine o al teatro dos veces por  semana.
Mi padre nació en una de las familias prósperas del pueblo. Mi abuela era toda una señorona y lo mismo pretendía para su familia. Sus hijos crecieron bien arropados entre finas sábanas bordadas, y en la mesa de impolutos manteles nunca faltaron las ricas viandas. Mi abuela se jactaba de que jamás tuvo porqué formárseles a sus hijos callo alguno en sus blancas manos,  por contra mi padre se enorgullecía de levantarse de niño al alba para ayudar a limpiar las cuadras de los caballos antes de marchar hacia la escuela; y a juzgar por sus palabras la salsa era solo la excusa para mojar el pan que lo alimentaba.
Nada sale de la nada. Habrá habido algún espectáculo, seguro, lo mismo que alguna afanosa tarea realizada al amanecer.
Cada cual monta su mitología como quiere; no hay más que elegir unos cuantos elementos y a partir de ahí crear toda una composición.
A mi suegro le gustaba ver a su prole disfrutando de los placeres de la vida. La buena mesa, los buenos restaurants, los buenos hoteles. Creía que si los niños los prueban, sabrían luego de que van y se moverían en un futuro para tratar de conseguirlos.
Mi padre se llevaba a mis hijos al campo y los hacía cavar zanjas o apilar leña, y disfrutaba viéndolos sudar o quejándose de los bichos voladores que les mordían las piernas. La vida, para ganársela, está llena de trabajo, les decía. No veía mi padre como un niño remilgado y holgazán podía devenir en un futuro empresario.

jueves, 20 de enero de 2011

Mis hijos y la economía


Cambridge Science Park - L.C.

A veces me da pena pensar que mis hijos se las tengan que arreglar solos para sacar su economía adelante, pero otras veces pienso que quizá esa circunstancia sea el motor de sus futuros éxitos empresariales, quién sabe.
Ellos tienen muy presente que no les dimos todos los caprichos y que el dinero de bolsillo les fue siempre escaso antes de empezar a ganarlo por ellos mismos. Algo de queja llevan sus comentarios, aunque luego amenacer con aplicar la misma disciplina a sus retoños. Espero que para cuando los tengan ya se les hayan quitado sus ínfulas de educadores.  
En todo caso ese factor ha creado impronta en sus vidas y contribuirá al forjamiento de sus propias mitologías personales.
Según lo que le cuentan a mi madre podría creerse que se mantuvieron solitos desde el día en que empezaron a caminar, y todo por no haber podido darse el gusto de entrar por su cuenta a un supermercado a comprarse con frecuencia snacks y refrescos.
Si lo llego a saber les doy cien euros al mes a cada uno y los borro del Kumon, del jockey, de la natación, de la vela, o de cuanta actividad hicieron, empezando por las que requería de un coche materno a disposición; de paso también los hubiera podido dejar sin fiestas de cumpleaños, sin Reyes, sin viajes, sin excursiones y sin visitas periódicas a la familia.
¡La de horas que se pasaron en la cama desde el mes de octubre hasta el mes de enero contándose en la oscuridad lo que iban a pedirle a los Reyes Magos! y eso duró hasta cuando de inocentes no tenían nada. Más práctico hubiese resultado que se durmieran de una vez, pero buscándole las ventajas a una economía ajustada, esas noches son una.

miércoles, 19 de enero de 2011

Emigrante

Si atiendo a la siguiente definición del Diccionario de la Real Academia Española es evidente que soy una emigrante.
Emigrante: (Del ant. part. act. de emigrar).
1. adj. Que emigra. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que se traslada de su propio país a otro, generalmente con el fin de trabajar en él de manera estable o temporal. U. t. c. s.
Emigrar: (Del lat. emigrāre).
1. intr. Dicho de una persona, de una familia o de un pueblo: Dejar o abandonar su propio país con ánimo de establecerse en otro extranjero.
2. intr. Ausentarse temporalmente del propio país para hacer en otro determinadas faenas.

No sé porqué le doy tantas vueltas al tema, ser o no ser, sentirme o no sentirme, que más dá.
No me gusta tener la cabeza ocupada en este tipo de divagaciones, pero el caso es que estas me invaden y no me dejan avanzar por donde a mi me gustaría. Es por eso que llevo días y días atascada sin conseguir escribir una línea que no termine borrando.

lunes, 3 de enero de 2011

Lyon II


Anita Ekberg

Al igual que los ejecutivos, los miembros más dinámicos de la secta estábamos siempre de reunión en reunión o buscando nuevos contactos. En Lyon no iba a ser de otra manera. Nos reuníamos entre nosotras, con la gente nueva o con los más avanzados; para planificar, para informar o para instruir. Contactos, contactos, y más contactos, tratando de que se acercaran hasta el local y que luego alguno de ellos se sumara a nuestras actividades, y que de esos, unos pocos quedaran finalmente integrados en nuestra organización.
Casi me entra dolor de cabeza al tratar de rememorar todo aquello. Esas, las cosas que parecían tan importantes, las que daban sentido a todo lo demás y  por las que estábamos allí, se van diluyendo en mi memoria y necesito esforzarme para traerlas al presente, sin embargo las otras, las más banales, las que solo parecían entonces relajo y diversión, me surgen ahora vivas y llenas de encanto.
Voy a ver si doy algunas pinceladas.
Muchachos
Por supuesto que me acuerdo de los ligues que cada una tuvo. Estábamos las tres en la etapa de coleccionar conquistas y de andar contando con los dedos de las manos con cuantos nos habíamos acostado.
Nunca se creó una maraña entre los asuntos del movimiento y nuestras cuestiones particulares porque teníamos el don de posar nuestros ojos sobre ejemplares masculinos que por una razón u otra nunca ponían sus pies en nuestro local, salvo para las fiestas. Hubo un colectivo que cobró mucha importancia para nosotras y en el que cada una encontró a su encantador particular, ese fue el de los chicos griegos estudiantes de ingeniería que sin duda estaban dotados de un gancho muy especial.
Participantes especiales
Además de asistir a las reuniones, fueron nuestros amigos; íbamos a sus casas, ellos venían a la nuestra y pasábamos mucho tiempo juntos. Su apoyo fue muy importante para nosotras desde el principio. Me acuerdo especialmente de Jean-Paul, espero que la vida lo haya tratado bien.
El apartamento
Era de una sola pieza, con cocina americana, grandes ventanales y moqueta hasta en el baño, en un edificio moderno y muy confortable. Teníamos en la misma finca dos pistas de tenis  a las que de vez en cuando bajábamos a pelotear.
La comida 
Catalina cocinaba una col al dente, en tiras finas, con zanahoria, cebolla y aliño agridulce, que quedaba riquísima acompañando al sabroso filete que nos permitíamos una vez a la semana.
Daniela incorporó la costumbre de comer tostadas de régimen untadas con margarina de girasol. Las comprábamos en grandes paquetes y las consumíamos de pie junto a la nevera, con deleite y algo de culpa.
A mediodía almorzábamos en el concurrido comedor de la universidad. Tratábamos de llegar de las primeras a la cola del autoservicio para no quedarnos sin mesa y en mi caso para no quedarme sin zanahoria rallada, porque estaba obsesionada con el bronceado y necesitaba a diario mi dosis de carótenos.
Cuando nuestro Charlie nos visitaba íbamos a algún bistró a saborear los dos platos más postres que solían servir de menú.
La cena la resolvíamos a menudo en la hamburguesería americana de la Rue République.

El café
Aquí sí se mezclaba el placer con el trabajo. No nos sentábamos a degustar un café au lait si antes no habíamos visto la posibilidad de echarle el discurso a los de la mesa de al lado, salvo en el Café de la Madame.
No me acuerdo en realidad del nombre de dicho establecimiento, pero lo he bautizado así en honor a la señora que lo regentaba. ¡Que señora!, dios mio, impresionante. No era joven, igual tendría mi edad de ahora. Rubia, muy rubia y con el pelo recogido en un moño a lo Grace Kelly. De mediana estatura, rellenita, con sus buenas curvas y siempre vestida de negro. Ya se ahora a quién se parecía, a la Anita Ekberg de La Dolce Vita, quizás un punto menos exuberante. Su café no quedaba lejos de la universidad y era el punto de encuentro de los estudiantes después de la comida. Ella se paseaba entre las mesas acercando los cafés en su bandeja y no había un alma que no girara la cabeza viéndola pasar. Por supuesto que no era solo una cuestión de físico, esa mujer irradiaba algo poderoso que le confería a su local un ambiente increíble.
Ejercicio físico
Daniela se trajo de España un pañuelo de flecos que en alguna ocasión se enrollaba a la cadera para contonearse frente al espejo practicando la danza del vientre que había aprendido en un gimnasio de Barcelona. Catalina se mofaba de mi, al no poder captarle a la primera los movimientos de jazz que trataba de enseñarme y me juré a mi misma que algún día sabría mover mi cuerpo a ritmo de swing.
Algún domingo íbamos andando hasta el Parc de la Tête d'Or; Daniela se ponía entonces su chandal rosa chicle, Catalina el suyo azul turquesa y yo el mio amarillo canario; ni los Ángeles se hubiesen atrevido con tanto color. 
Moda
Lo del bikini de Daniela fue una excepción, no teníamos la cabeza puesta en las compras, nuestro pequeño armario rebosaba de prendas y siempre contábamos con el recurso de intercambiarnos algún jersey.
Confidencias en la noche
Daniela guardaba como feliz recuerdo el día en que, a sus dieciséis años, fue elegida La Reina del Sorgo de su chileno pueblo natal, pero ella nos contaba que la que era guapa, guapa de verdad, era su madre y que en su pueblo se decía que habría que añadir un apéndice al noveno Mandamiento de la Ley de Dios: No desearás a la mujer de Peroni.
Catalina, que era una chica de la calle Muntaner  y que estaba metida en Barcelona en el ambiente de la Salsa y la Rumba Catalana, nos contaba de sus bolos con la orquesta a la que acompañaba en calidad de vocalista. A veces le asomaba la tristeza por un hermano suyo, que murió en un accidente de moto.

domingo, 2 de enero de 2011

Lyon I


Los Ángeles de Charlie
En 1983 Daniela, Catalina y yo fuimos enviadas por un año a Francia en misión especial para poner la primera pica de nuestro Movimiento en el área de Lyon. Contábamos, como Los Ángeles, con nuestro Charlie particular que nos comandaba desde el centro de operaciones en Barcelona.  Desde ahí habíamos iniciado  una campaña de expansión nacional que nos llevó a abrir delegaciones en Lleida, Zaragoza, Madrid y La Coruña, y cuyo éxito pretendíamos repetir a escala internacional.
Alquilamos nada más llegar un apartamento para vivir en el barrio de Villeurbanne y un local amplio para las reuniones en la Rue Garibaldi, no lejos del centro.
Catalina había sido alumna durante toda su infancia del Liceo Francés de Barcelona, así que era incuestionable su presencia allí. Daniela, que no conocía en los comienzos una palabra del idioma, llevaba en España sus propios negocios y era rápida y eficaz a la hora de resolver cuestiones prácticas. Y yo, que me las arreglaba bastante bien con el francés, tenía mucha energía y resolución en lo referente a difundir nuestra doctrina por doquier.
Nos llevábamos bien y formábamos un eficaz equipo.
Planificamos un encuentro semanal en el local e ideábamos acciones diarias de propaganda en la calle para tratar de llevar el máximo de gente a esa reunión; solíamos juntar a unas veinte personas entre los que venían por primera vez y los que repetían. Pronto tuvimos un incipiente núcleo de activistas del lioneses.
En cuanto el grupo fue creciendo ampliamos los horarios de reunión y dividimos los grupos por niveles. 
La cosa iba progresando y cada día eramos más. 
Ahora bien, si solo de números estuviésemos hablando, el éxito más arrasador nos llegó cuando montamos en el local la primera  fiesta con la exclusiva intención de recaudar fondos; temimos que el local se nos viniese abajo por el peso de tanta concurrencia.
Fiesta de la Moqueta, así la anunciamos en los volantes. Queríamos costearnos con las ganancias un suelo nuevo para el local. A juzgar por los resultados, ese resultó ser un gancho muy atrayente. Los repartimos entre nuestros conocidos de la facultad, a la que asistíamos a clases de mañana; en las aulas , en el comedor y entre nuestros amigos de la cafetería.
Nunca antes un ligero esfuerzo nos había sido tan recompensado. Un simpatizante de la causa, técnico de sonido, se encargó de la música, otros dos nos ayudaron con las luces y apañabamos la bebida con unos botes de sirope mezclados con agua. Todavía no entiendo la clave del éxito de esos guateques; hubo una segunda y una tercera fiesta, sin que nada decayera.
Yo diría que en ese año casi nos hicimos famosas en Lyon. Cualquiera que se paseara entonces por el centro tenía que toparse a la fuerza con nosotras. Si llovía o hacía mucho frío mudábamos nuestro cuartel al centre commercial la Part-Dieu, allí se nos podía encontrar casi todas las tardes de invierno. 
Andábamos en un Citroën 2cv del que teníamos que bajarnos a darle a la manivela cada vez que se  calaba; nos turnábamos para darle vueltas frente al capó mientras una tercera  accionaba la llave de contacto aguardando el milagro. Yo solo había visto algo así en antiguas comedias cinematográfica y los demás probablemente tampoco, a juzgar por la expectación que levantábamos. No creo que existiera otro modelo igual en toda Francia.
Hacia la mitad de nuestra estancia montamos un operativo de envergadura con el apoyo logístico de nuestros colegas catalanes. Junto a los lioneses que ya se habían integrado en nuestras actividades empapelamos la ciudad con carteles que anunciaban una conferencia pública y alquilamos para ello una sala de actos en un edificio público. Oradores: Daniela Peroni, Catalina Gomez y Susanna Morell. Creo que estábamos inspiradas por el dios de los locos, porque sino no me explico el atrevimiento. Nuestros amigos franceses nos ayudaron a pulir los discursos. No quedó mal y hasta llegamos a salir airosas del turno de ruegos y preguntas. Contábamos con la ventaja de que ni siquiera en español nos desviábamos nunca del guión preestablecido.
PD: Charlie era el detective privado de una exitosa serie de televisión norteamericana de los años setenta. Los Ángeles trabajaban para él y las comandaba a través de teléfono inalámbrico, un alarde de tecnología para ese momento. Las tres ex policias se lucían en escena, mientras que Charlie no apareció nunca en pantalla.

sábado, 1 de enero de 2011

Ropa interior

Me he encontrado de repente con tres días de vacaciones. Ayer, hoy y mañana. Lo que tiene mi trabajo es que no puedo prever nunca el tiempo libre ni los horarios con más de tres días de antelación. Eso de momento no me pesa demasiado, pero me hace evidente que no puedo estar más abajo en la escala laboral. Después de las fiestas tendré que ponerme en campaña para que mejore un tanto mi situación.
No obstante, ya que tenía tres días por delante, empecé por esmaltarme las uñas de granate por primera vez en mucho tiempo y por guardar mi máscara de obrera en el armario.
Ya se que para mi marido la imagen de una pertinaz trabajadora soviética no tiene porque no ser atractiva, es más, si la trabajadora se esfuerza puede llegar a ser incluso muy erótica, pero para celebrar el nuevo año prefería presentarme ante su mirada con una imagen un tanto más sofisticada.
Él me había comentado de las bonitas tiendas de ropa interior que había visto por el centro, y hacia allí nos fuimos. Entré sola al paraíso de La Senza; a simple vista me hubiese quedado con casi todos los conjuntos, luego en el probador unos van y otros no van tanto, por suerte. Igual salí cargada de bolsas y con la codicia de no haberme llevado más.
Acabo de ver en Youtube una felicitación navideña de La Senza en forma de  sensual video que recomiendo. Yo pensé que la marca era italiana, pero resultó ser una compañia canadiense con presencia en medio mundo, incluída España.
Me acuerdo que la primera tienda que vi de una cadena de corsetería fue en Copenhague hará casi treinta años atrás. Se me abrieron los ojos como platos al contemplar la cantidad de modelos de ropa interior que allí se ofrecía, su asequible precio y el espectáculo de diseño, tejido y color que colgaba de las perchas, o así me pareció a mí, viniendo de un lugar que si no era en unos grandes almacenes para comprarte un sujetador tenías que empujar la puerta de cristal de un pequeño comercio y enfrentarte a la dependienta que te preguntaba por lo que estabas buscando para irte sacando de a poco y de una en una las piezas de las cajas como si de un tesoro escondido se tratara. En una película bien ambientada esta podría llegar a ser una escena del todo sugerente, pero nunca encontré en ese entonces a la posible coprotagonista del film tras el mostrador.
No solo a mi me atraía la corsetería extranjera en ese entonces.
A pedido del Movimiento en el que participé pasé un año en Francia junto a otras dos chicas también militantes abriendo camino a las enseñanzas de Nilo; una de ellas se llamaba Daniela.
Me recuerdo ahora en Lyon, metida en un negocio del gremio, no demasiado grande por cierto, pero sí muy exclusivo, a donde había entrado con Daniela a fin de que ella se probara un bikini que había visto en el escaparate y del que se había quedado prendada. Lo malo fue que el bikini se amoldó a la perfección a su cuerpo y que era extremadamente caro. Estuvimos bastante rato en el vestuario mientras ella hacía sus cálculos matemáticos. Resolvió que sí, que iba a darse ese capricho y salimos las dos tan contentas del negocio con el bikini de leopardo en la bolsa.
En esa misma tienda ella se enamoró de otras muchas prendas, y se prometió, cual Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevo, que un día, no demasiado lejano, volvería a ese lugar para comprar con el fruto de su trabajo todos los corsés que se le antojaran. Cumplió, y cuando ya hacía un año que habíamos dejado la misión, regresó con su dinero, visitó a un amigo, muy amigo, que allí le había quedado y corrió a la corsetería  a surtirse de lujosa ropa interior.
Pobre lo que le pasó, todavía debe de sentirse frustrada al recordarlo. Estaba en el andén de la estación despidiéndose de su amigo y a punto de tomar el tren de regreso a Barcelona cuando se dio cuenta de que la maleta, que había dejado por un momento en el suelo, y que contenía su preciada adquisición, ya no estaba a su lado. Adiós encajes, adiós puntillas, adiós sueño cumplido. A saber si el ladrón supo apreciar el valor de tan vaporoso botín.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Nuevo portátil


Bombones caseros de Victoria - S.M.
Este año he tenido un super regalo de navidad, mi marido me trajo de España el ordenador portátil desde el que ahora estoy escribiendo. Estoy muy contenta con él porque es un portento de rapidez al lado de lo que estaba acostumbrada y, después de un bache inicial, me facilita mucho las tareas. Lo compró mi marido en España para que el teclado contuviera la letra Ñ y los acentos que se usan en castellano, y para que Juan le hiciese los ajustes necesarios.
Juan es un chico amigo de mi marido y mio también, técnico informático y buen tío donde los haya, que conocimos porque venía a casa a poner a punto los ordenadores, cosa que continúa haciendo, pero seguido de las cañas que él y mi marido se van a tomar por ahí mientras de boquilla arreglan el mundo.
Le tenía cariño a mi viejo Toshiba de segunda mano que le compré a una amiga de mi pueblo y que en su momento habrá sido muy bueno, pero que ya no daba más de sí. Con todo, me costó acostumbrarme al cambio. Los dos primeros días andaba como loca porque no le tomaba la mano al nuevo Windows 7 de Microsoft y me bailaba la cabeza por la tridimensión que ahora presentan los programas, y me parecía además que el cristal con brillo de la pantalla y la luz potente que esta emite le conferían a los colores unos tonos demasiado estridente. A ver si resulta que hemos hecho un gasto para nada, pensaba.
Poner en el salvapantallas la misma foto que tenía en el anterior y cambiar un tanto las tonalidades del blog lo hizo que el nuevo ordenador pasara a ser mio en un rato. Seguro que si en un tiempo saco el que ya he escondido debajo de la cama y comparo, me va a parecer imposible que no apreciara de inmediato el avance que suponía la nueva adquisición.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Navidad y regalos

Fundació Antoni Tàpies
El veinticuatro llegó Damián, el hijo mayor de mi marido, con su ex mujer y su hija adolescente para celebrar con nosotros las navidades. A la comida del veinticinco también se sumaron dos amigos de nuestros hijos, de nuestro mismo pueblo y que no han viajado a España para las fiestas. Tuvimos todo el salón para nosotros porque Seweryn y Monika se fueron a celebrarlo a casa de unos amigos. Algo más apretujados pero igual de cómodos subiésemos estado con ellos.
Estas navidades tenemos la vivienda engalanada como no la teníamos en casa. Allí se me daba bien cocinar, pero nunca encontraba el momento de colocar los espumillones; lo hacía por los niños cuando eran pequeños, pero en cuanto resoplaron por pedirles que sacaran el abeto del trastero se acabó la decoración navideña. El recurso de última hora siempre fue un tubo de  manguera transparente con lucecitas intermitentes dentro que colgábamos del techo sin ningún miramiento, tal cual una serpentina enrollada que se daba un aire a la escultura que el artista Antoni Tàpies tiene instalada en la fachada de su fundación en el carrer Aragó de Barcelona.
Este año tenemos un árbol grande y repleto de bolas en el salón y otro pequeño con lucecitas blancas en el patio delantero de la casa, un pesebre en un estante, tarjetas de felicitación colgadas de la pared y una flor de Pascua sobre la mesa auxiliar. Monika y Seweryn se pasaron un fin de semana entero preparando todo eso y otros dos días cocinando seis de los doce platos que por tradición se comen en Polonia en estas fechas.
Entre mi marido y nuestros hijos no tenemos por costumbre regalarnos nada para navidad,  pero este año que íbamos a estar acompañados me dio un poco de pena  que no tuviéramos paquetes que desenvolver  y compré a última hora en el supermercado una chuchería para cada uno. Siguiendo la tradición anglosajona las coloqué a los pies del árbol bien envueltas y con los correpondientes nombres. Simón tuvo la misma idea y los paquetes  se multiplicaron por dos; los  suyos sí fueron buenos y acertados detalles.
En el trabajo Victoria me tomó por sorpresa obsequiándome un cuenco de porcelana con bombones de pistacho que había hecho ella  misma en la cocina de su casa, se lo agradecí mucho.
Por mi parte le regalé a Daniel, el chico de Bulgaria con el que comparto las tareas, una novela de mi marido traducida al búlgaro y recién salida de la imprenta. No era un obsequio de navidad porque se la venía prometiendo y la llevaba en la mochila desde hacía días para dársela, pero coincidió. Se la dediqué y todo, que por algo soy la mujer del autor. Le dije que no la tire, que a lo mejor algún día puede sacarse un dinerillo con ella.
Sewerin y Monica se nos presentaron el veinticuatro con una funda nórdica para nuestra cama y otra para la de Simón. Estos chicos se merecen toda una pata de jamón ibérico.
Esa es la parte mala de los regalos, que entras en una rueda de la que se hace difícil salir. Mira por donde ya tenemos en Inglaterra un compromiso social. 

viernes, 24 de diciembre de 2010

Entendimiento

Rio Cam - S.M.
 Mi amiga Alison habla un español perfecto, yo diría que mejor que muchos nativos hispanos; desconocerá algunas palabras, yo también desconozco, pero en una conversación normal no se nota nada; sin embargo una de las razones que la llevó a irse de España y regresar a Inglaterra tras quince años de vivir en Barcelona fue que en todo ese tiempo no llegó a abandonarle la sensación de moverse entre telarañas, de no terminar de comprender, de que entre españoles ella nunca dejaría de ser como un poquito tonta; el arma del idioma nunca estaría de su parte.
A mi de momento las telarañas no me molestan, no obstante pueda decirse que lo que tengo delante son más bien unas tupidas cortinas; no pretendo ni mucho menos enterarme de todo, me conformaría con poder descifrar el sentido general de lo que se habla, y si me toman por ignorante, me da igual, porque eso es lo que soy en este país, y porque ya va con mi forma de ser lo de aparentar ser más tonta de lo que me considero.
Sin embargo Alison siempre me entendió a mi, y yo a ella, muy bien y desde el principio. No sé cómo se le darían las cosas con los demás.
Si alguien no quiere ser entendido o entenderte, ya puedes aprender su lengua, su historia, su cultura, sus costumbres y todo lo que te parezca para acercarte a él, que va a seguir sin hacerlo, porque siempre habrá un acento, un modo de moverse, un pequeño detalle  que le seguirá diciendo que tu no eres como él, y eso marcará la diferencia.
Por el contrario si alguien quiere entenderte, lo hará aunque no hables su idioma, no tengas ni idea de su país y acabes de aterrizar proveniente de la otra punta del globo, y si ese alguien quiere ser entendido, lo mismo, logrará comunicarse de algún modo para que lo entiendas.
Pero supongo que en el término medio entre estas dos posturas se encuentra el grueso de la gente en cualquier país del mundo, que ni van a rechazarte, ni van a hacer por ti un esfuerzo de comprensión.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Trabajar en las fiestas

Cambridge Science Park - S.M.
Mi marido se ha sorprendido de que tuviera que trabajar también en estas fiestas y solo por decir algo y sabiendo que la respuesta que yo no emitiría y la suya propia eran afirmativas, se ha cuestionado en voz alta si merecía la pena tanto esfuerzo para hacerse con un poco de otro idioma.
De todos modos yo no trabajo para cubrir los gastos de las academias a las que no acudimos.
Cada uno pinta las cosas como quiere, y a mi en esta historia y en este momento me gusta dármelas de pionera. Quizás por verme cada día vestida de obrera me digo a mi misma que la razón por la cual he venido hasta  aquí no es principalmente la de estudiar inglés, eso suena demasiado blandengue, en primer lugar yo he venido aquí a buscarme la vida y a  ingeniármelas para salir adelante. Lo hubiese tenido que  hacer igualmente en donde yo vivía, solo que eso ni lo contemplé, por lo agobiante de la idea, y sin embargo empezar de nuevo en un lugar desconocido, pero al que siempre quise llegar a ir, y en el cual se habla la lengua que siempre quise llegar a dominar, ponía el asunto mucho más atractivo, porque a la vez que atendía a una necesidad estaba cumpliendo un sueño largamente esperado.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Compras de Navidad

Por Milton Road - S.M.
Por más que haga las camas del hostel inmersa por la radio en el ambiente navideño este año mi espíritu está muy alejado del propio de estas fiestas. Vine a Inglaterra buscando un cambio y no me apetece nada tener que ponerme de vuelta en la cocina a rustir un pavo para festejar con la familia. No es que no me gusten estas fiestas, pero este año preferiría pasarlas de largo.
Esta mañana la tenía libre y en lugar de sentarme al ordenador he ido con mi marido al centro y al supermercado. Por primera vez en mucho tiempo me he puesto falda y botas de tacón, me sentía rara vestida de mujercita. Hemos cogido el autobús, hemos paseado un rato por el centro y nos hemos sentado en una cafetería a tomarnos un capuchino, todas cosas muy extrañas también. Luego Seweryn, el chico con el que compartimos casa, nos ha recogido con el coche y hemos ido con él a Asda, el supermercado que más me gusta, a proveernos de comida para la fiesta del veinticinco. No voy a cocinar un pavo pero ya me he liado con una carne para hacer roast beef, unas cebollitas que tendré que caramelizar y unas cuantas cosas más que ya veré como preparo. Siento que en estos momentos no tendría que estar detenida frente a los estantes de los vinos viendo si nos llevamos un cabernet sauvignon chileno o un merlot argentino, pero bueno, toca, y las fiestas se celebran en todos lados. Bienvenida sea la Navidad.
Seweryn y Monika son un encanto total, yo no sé como podremos compensarlos por tanta amabilidad.
Yo trabajaré en el hostel todos los días de las fiestas sin un céntimo de sobresueldo.
A las cinco de la tarde ya  estaba de nuevo, como cada día, pasándole el paño a los más de doscientos veinte escritorios que tengo a mi cuidado.
Hoy por hoy me identifico más con el papel de limpiadora que ensueña que con el de señora de la casa.

martes, 21 de diciembre de 2010

Sigue el temporal

Cruzando Parker's Peace - S.M.
La nieve que cayó en noviembre era solo el ensayo general de lo que estaba por venir.
No hubiese imaginado que aprendería a esquiar con la bicicleta. Ahora sí que somos aguerridos los cuatro que salimos a pedalear. Otra vez me fui de casa temprano en un domingo absolutamente blanco, casi nada se movía, y si un coche pasaba, lo hacía a una velocidad tan pausada que parecía que el tiempo se hubiese detenido. Hoy lunes el atasco era fenomenal y en ambas direcciones, ya me avisó el hombre al que le compré la bicicleta de que en los días más fríos de invierno me iba a sentir poderosa cuando adelantara con mi máquina a cientos de viajantes retenidos dentro de sus vehículos.
En estos momentos de noche entre la luna llena y el blanco de la nieve hay mucha claridad; cuando voy hacia mi edificio en el Cambridge Science Park los tramos oscuros del camino que de normal tengo que intuir porque no llego a verlos, aparecen delante mío perfectamente dibujados.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Política e inquietudes


Miguel Enríquez

En estos días se ha suicidado Gonzalo Meza Allende, nieto del ex presidente chileno Salvador Allende. Su mujer, Gema Salazar, había fallecido de leucemia en agosto de 2009 y su abuela, Hortensia Bussi, en junio del mismo año. Tras esas dos muertes se le agudizó la depresión que venía padeciendo hasta llevarle a este trágico final.
Con este ya son cuatro los suicidios por los que ha tenido que pasar esta familia.
Su abuelo, el presidente Salvador Allende Gossins, murió el 11 de septiembre de 1973 durante el asedio y bombardeo al Palacio de La Moneda, acomodó el fusil AK-47 regalo de Fidel Castro entre sus rodillas, puso el cañón bajo su mandíbula y apretó el gatillo. En este caso la palabra suicidio quizás no sea la adecuada, las circunstancias que llevaron al mandatario a quitarse la vida fueron muy especiales. 
Beatriz Allende Bussi, la hija del presidente, se disparó un tiro de revolver en la sien el 11 de octubre de 1977 en su hogar del barrio de Miramar en La Habana, a los treinta y tres años y mientras sus dos hijos de corta edad estaban en el colegio. Tati, como la llamaban, se había exiliado allí junto a su marido, Luís Fernández de Oña, ex funcionario de la embajada de Cuba en Chile y miembro de la inteligencia cubana y que poco antes del suicidio la había abandonado para regresar junto a su primera mujer.
Laura Allende Gossens, hermana del presidente, se lanzó al vacío desde el piso dieciséis del Hotel Riviera, también en La Habana, el 23 de mayo de 1981, a la edad de sesenta y nueve años, víctima de una depresión y de un cáncer incurable. Tenía cuatro hijos ya adultos.

Estuve leyendo hace un rato el blog que Gonzalo Meza Allende tenía en la red y que dejó abandonado a principios del año pasado. Reflexiones políticas e inquietudes sociales, nada personal.
Es común a los miembros de esta familia perteneciente a la clase acomodada chilena su inquietud social y su dedicación a la política llamada de izquierdas.
Ya el abuelo del presidente, Ramón Allende Padín era rojo, radical y masón.
Su padre, Salvador Allende Castro también fue radical y masón, además de notario y de ocupar importantes cargos en la administración pública.
Salvador Allende, el que luego fuera presidente, participó ya en 1933 en la creación del Partido Socialista Chileno y diez años después se convirtió en su Secretario General. Se postuló por tres veces a la presidencia de Chile sin conseguirlo, dos de ellas como candidato de la alianza socialista-comunista Frente de Acción Popular, FRAP. Hasta que a la cuarta lo logró como candidato de Unidad Popular, una alianza de socialistas, comunistas y demás pequeños partidos de izquierdas.
La hija del presidente, Beatriz, licenciada en medicina como su padre, fue su más fiel colaboradora y tenía con él una total identificación de ideales y principios. Se hallaba junto a sus hermanas en el Palacio de la Moneda en ese fatídico día, y su padre les mandó abandonar el edificio dos horas antes del bombardeo final.
Laura Allende, tía de Beatriz y hermana del presidente era parlamentaria cuando sucedió el golpe de estado y lo siguió siendo por un tiempo más, hasta que Pinochet la expulsó del país y se refugió en México primero y en Cuba después.
Andrés Pascal Allende, hijo de Laura Allende y sobrino del presidente, es marxista y uno de los fundadores del MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, de Chile. En el año 74, tras el golpe de estado y la muerte de  Miguel Enríquez, su lider desde el principio,  pasó él a tomar el control del grupo. Ese liderazgo duró poco y huyó a Cuba en el 76.
Isabel Allende Bussi, otra de las hijas del presidente y madre de Gonzalo Meza, es en la actualidad diputada socialista al igual que Denise Pascal Allende, hija de Laura.
Hortensia Bussi, la esposa del presidente, también fue una activa militante y desde su exilio en México viajó por todo el mundo denunciando los atropellos que acontecían en su país.

Miguel Enríquez, uno de los fundadores y Secretario General del MIR, vinculado a esta familia pero no perteneciente a ella, tuvo no obstante una vida que pareciera cortada con el mismo patrón. Médico; perteneciente a la clase media-alta chilena; inquieto desde el principio; su padre fue Ministro de Educación con Allende; se casó, tuvo una hija y se separó de Alejandra Pizarro, la cual y a raíz de esa ruptura entró en depresión y se suicidio en el 71, su niña recién tenía dos años; luego del golpe de estado Miguel Enríquez condenó el exilio y paso con su grupo a la clandestinidad; murió tras un año de persecución acribillado a balazos por los sicarios de la dictadura.

jueves, 16 de diciembre de 2010

El frio y el calor


Rio Cam - S.M.
 Un día Alison, mi amiga inglesa, me contó que cuando se trasladó a vivir a España con su marido y sus dos hijas, entonces de uno y tres años,  alquilaron a los pocos días de llegar un apartamento frente a la playa y les llamó la atención que a un edificio situado junto al mar en un pueblo del Mediterraneo que se precia por tener un sol que luce radiante casi todos los días del año le pusieran por nombre "Edificio Las Nieves". Ellos llegaron en primavera, así que durante seis meses disfrutaron del calorcito hispano y no pensaron más en el asunto, pero cuando llegó el otoño, y luego en invierno, ahí se dieron cuenta de que la persona que le puso el nombre a la construcción tenía un ácido sentido del humor.
El diccionario de la Real Academia Española dice que apartamento significa lo mismo que piso; solo en la península ibérica un apartamento toma el significado de piso pequeño
El apartamento de mi amiga seguro que no sería pequeño, pero reuniría todas las otras condiciones que no están en el diccionario pero que a mí me venían a la cabeza en mi tierra cuando escuchaba la palabra apartamento; malos aislamientos, tabiques de papel, cuartos no calefaccionados, o con calefacción eléctrica  y acabados de poca o mediana calidad según el precio al que pensaran venderlos. Total, qué importa, si solo los van de temporada, estarían pensando los constructores mientras llenaban la costa de cascajos.
Alison me dijo que pasó más frío en ese apartamento que en toda su vida en Inglaterra, y eso que en otra ocasión me había contado que compartió en Londres un piso de estudiantes donde el gel se les quedaba congelado en los estantes del baño.
Por supuesto que al lado del mar hay también apartamentos hechos a conciencia, y que actualmente hay muchos con calefacción, Alison se trasladó luego a uno de ellos.
Yo lo que noté diferente con respecto a la temperatura a mi llegada a Londres, la semana de febrero en que estuve acompañando a mi hijo , es que pasaba de continuo del  frío al calor intenso o al revés sin posibilidad de desabrigarme en lo cálido por estar en el metro, o en una tienda, o en una cafetería y sólo de paso.
En Cambridge me ocurre lo mismo.  Sin necesidad de salir del hostel, unas habitaciones parecen saunas y otras neveras, y si entro en el supermercado abrigada para la bicicleta cual astronauta necesito despojarme rápido de gorro, bufanda y guantes para que no me dé un desmayo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El clima

Copos de nieve - S.M.
Me habían contado de la obsesión de los ingleses con el clima y de lo socorrido que resulta para ellos hablar del tiempo en los encuentros casuales o para llenar los vacíos de conversación. Yo pensaba, no obstante, que ese es un tema que interesa por lo general en cualquier país y al que la gente recurre por igual en todos lados. Y sigo pensándolo, pero quizás sí es verdad que aquí estén un poco más pendientes de la cuestión, o en todo caso veo que le prestan mayor atención que en donde yo vivía, y no es de extrañar.
Aquí en un mismo día las condiciones atmosféricas varían de hora en hora. Salir de casa con sol no te garantiza que al rato no necesites ropa impermeable, y a la inversa.
Marian, la mujer con la que intercambio español por inglés, me contó que en  la zona de East Anglia, en la que Cambridge está englobada, el verano suele traer tres semanas seguidas de espléndido sol y agradables temperaturas, pero que nunca se sabe en qué mes del estío llegarán. Fuera de eso, lo demás es incierto.
Con tanto cambio es lógico que la gente esté pendiente de la atmósfera; yo misma me he aficionado a consultar el tiempo en la web. En BBC Weather Cambridge se puede optar por ver la previsión para los próximos cinco días o la de las siguientes veinticuatro horas, ilustrado día a día u hora a hora con una imagen tridimensional del tiempo que se espera.
Otro factor que supongo contribuye al éxito del tema es que los ingleses por lo general tratan de no meterse con la vida o con las creencias de los demás, y hablar sobre el tiempo no conlleva ningún riesgo. No se me ocurre un tema más neutro. Nunca he visto que dos o varias personas se enfaden o discutan por una opinión encontrada acerca del clima.

martes, 14 de diciembre de 2010

Nuestros amigos


Rio Cam - S.M.
A petición de mi marido el otro día nuestro hijo Simón nos sacó una foto delante de la casa en la que ahora vivimos los tres para mandársela a sus amigos, que en su mayoría también lo son mios. Les ha adjuntado esa foto más otra de unos patitos caminando sobre la superficie helada de una laguna que sacó tras los ventanales del gimnasio al que ha empezado a ir.
Hoy me ha enseñado el mensaje que ha enviado junto con las fotos. Salteo algunas cosas, pero era algo así: "Queridos amigos / Susanna y yo nos hemos trasladado a Cambridge, donde tenemos la intención de vivir algún tiempo /  por el momento nos helamos de frío y, al mismo tiempo, nos encanta el lugar / para sacarnos la foto permanecimos afuera apenas un par de minutos y entramos rápido de vuelta a la casa para cobijarnos en el aire calefaccionado";  he tratado de reproducir en el entrecomillado la parte del mensaje que más me ha llamado la atención.
Cómo que "helados de frío", si yo estoy aquí casi todo el tiempo con calor, he pensado para mis adentros; cómo que "entramos a cobijarnos", si después de sacarnos la foto me fui volando hacia otra parte con la bicicleta.
Al principio me he quedado un poco desconcertada, porque claro, él habla en plural, de nosotros.  Luego he descifrado que en el hecho de contárselo a sus amigos subyace una segunda intención, la de fabricar una historia, la suya propia, en la cual estoy incluida, pero que por no ser la artífice, no me pertenece en absoluto y en la cual no tengo ningún derecho a intervenir.
Por eso es que hoy me he sentido satisfecha de tener este blog, aquí sí  puedo contar a mi aire en qué momentos paso frío y en que otros tengo calor.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El inglés

Midsummer Common - S.M.
Con tanto trabajo y tanto blog tengo el inglés abandonado.
A mi me daba placer estudiarlo. Recuerdo lo bien que lo pasaba en los últimos meses antes de venirme a Cambridge sentada tarde y noche en mi casa frente al ordenador traduciendo canciones, mirando vídeos en Youtube y siguiendo los cursos de Vaughan. Eran las ventajas de estar en el paro: mucho inglés y mucho gimnasio. Pero creo que no debo de tener facilidad para los idiomas, porque con el tiempo que llevo ya tendría que estar hablando, y solo balbuceo algunas frases sencillas.
Ojalá el día tuviese el doble de horas. Espero que no me pase lo mismo que al señor armenio al que le vendimos el coche de mi hijo Lucas después de que se fuera a vivir a Inglaterra. Él y su familia viven como cuidadores en el chalet más suntuoso de nuestra urbanización y propiedad de un paisano suyo. Lleva siete años en España, se lo ve un hombre comunicativo y sin embargo no habla casi castellano. Él lo atribuye a que no tiene tiempo para estudiar y a que trabaja rodeado de otros de su nacionalidad. La mujer lo tendrá aún peor, que se debe de pasar el día limpiando entre las paredes de la mansión. No obstante su hija adolescente, que llegó a Catalunya hace dos años, se desenvuelve perfectamente en castellano y catalán; me quedé gratamente sorprendida cuando la trajo para que le hiciera de intérprete durante la compra; y es que ella, además de ser una chica de natural inteligente, acude cada día al instituto y no tiene allí a otros armenios con los que cerrarse a charlar.
Yo creo que lo que me traba es que no necesito en exceso la lengua para comunicarme,  me las arreglo bastante bien con la expresión corporal y algunos sonidos sueltos, como los monos, pero no puedo continuar siempre así, algo tendría que estudiar si no quiero pasarme los dos próximos años limpiando suelos.
Sigo pensando que este blog  dará sus frutos, pero calculo que a la larga.
Pese a que acabo de decir que debería estudiar, esa es una frase hecha que me ha salido sin pensar demasiado; en el fondo creo que he dado con un método que se adapta más a mis circunstancias actuales y que pienso que, también a la larga, puede darme resultados. Es el método de La Escucha. Mucho escuchar la radio y mucho escuchar el MP3. Es lo que puedo hacer de momento y lo que hace que el trabajo no me resulte un tedio. Si los niños de pecho lo consiguen en dos años, algo lograré yo con ese método por más endurecido que mi cerebro esté.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Correo de mi hermana Clara

De los cinco hermanos que quedamos Clara es de las mujeres la del medio. Esta casada y tiene dos niños muy guapos de cuatro y seis años. Antes de eso, con trabajo, piso, coche, salidas, contactos y un buen  grupo de amigos de siempre estaba instalada en una buena vida, así que no se moría por encontrar a su hombre ideal, hasta que surgió y ahora se la ve derretida de satisfacción con su marido y sus niños. Es buena por naturaleza, una bondad nada bobalicona. Sus amigos deben de quererla mucho porque ella lo hace, con la familia lo mismo. Es eficaz en la gestión de cualquier asunto sin levantar la mínima polvareda y está siempre sonriente.

Correo de Clara:
En catalán
¡Hola Susanna!
¡Cuantos días! ¿Cómo va por ahí? Espero que bien.
Hace días que miro de encontrarte conectada, pero no hay manera, tendríamos que quedar un día y así  poder hablar un ratito.
De momento, te felicito por tu cumpleaños y estoy contenta de que finalmente os podáis llamar con mamá siempre que queráis, ya me ha dicho que me agradecías esta conexión, pero si te tengo que ser sincera aun no me lo creo, fui probando cables y cables y mira, al final lo logré, hoy cuando me ha dicho que habíais podido hablar por Skipe he alucinado, ya ves, siempre valemos más de lo que nos pensamos.
Que penita que no estéis por Navidad y también te hemos echado de menos en días así, como ha sido la muerte del tío Ángel. Menudos tres años que llevamos, aun parece que no pueda ser todo junto, pero no se puede ir hacia atrás y cambiar las cosas, nos tenemos que amoldar a lo que va viniendo. Papá, Gustavo y el tío Ángel es ley de vida, lo de Marisa cuesta más de digerir, pero quiero hacer caso de la última frase que dijo en su carta: "Sed felices".
Nosotros estamos todos bien, ahora disfrutando de nuestra finquita en las afueras, ya hemos hecho allí alguna comida con la familia de Albert, y con los amigos, carne a la brasa, coca de escalibada, sobremesas al lado del fuego que se alargan hasta la noche, esas cosas.
Panellets
Bueno, en todo caso envíame un correo y quedamos y me explicas como va todo.
Un beso y recuerdos a la family,
Clara.

Y mi respuesta:
En catalán
¡Hola Clara!
He abierto el correo para escribirte y me he encontrado con tu mensaje. Ayer, justo cuando empecé a hablar con mamá, vi que estabas intentando comunicarte, pero no contesté porque me ha pasado que por querer estar con todos al final  se bloquea el Skipe y no hablas con nadie.
Me habría gustado estar en los días del tio Ángel, me hubiese gustado estar para Todos los Santos, ir al cementerio con mamá y comer panellets, me gustaría estar en Navidad y también pensé en la posibilidad de viajar para el cinco de enero, pero de momento no es posible.
El que va ha volver a Barcelona la semana que viene es mi marido. Lo que son las cosas, nada lo retenía en Barcelona y ahora llega aquí y a los cuatro días tiene que regresar para atender el asunto de una posible traducción de un libro suyo al ruso. Le acabo de sacar el billete de ida y vuelta, viaja al martes y regresa el sábado, así que de momento nadie tiene que ir a echarle un vistazo a nuestra casa, díselo a mamá, que ayer me preguntaba cuándo tendríais que ir a sacarle el polvo al coche, me hizo gracia  lo del coche porque esto no se me habría ocurrido nunca.
Ayer pasé media hora en el supermercado buscando felicitaciones de Navidad para tus hijos y cuando ya las había elegido las volví a dejar porque no terminaban de gustarme, mañana iré al centro a ver si encuentro algo más chulo.
Bueno Clara, un beso muy fuerte para ti, para Albert, y para los dos guapísimos de la casa.
Susanna.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Mi cumpleaños


Gresham road - S.M.
Ayer fue mi cumpleaños. El día anterior, antes de dormirme, había resuelto no decirlo a nadie y celebrarlo en silencio si no se acordaban; hubiese sido también una grata manera de pasar ese día; sin embargo mi marido a la una de la madrugada ya me había felicitado. Fue mi primer regalo.
James, el chico que trabaja en la cocina y que es practicante de kick boxing  me había contado que se entrena a diario en su habitación y que sólo acude al gimnasio los fines de semana. Él luce unos músculos como los de Bruce Lee (yo no los he visto, son sus palabras, pero seguro que es así porque no es nada fanfarrón). Me contó que improvisa el saco de boxeo con un colchón contra la pared y yo a mi vez le dije que utilizo cuatro botes de champú a modo de pesas para ejercitar los brazos. Entonces prometió regalarme unas mancuernas que tenía en su casa y que no usaba. Me las trajo justo antes de ayer y me reí al recibirlas por lo apropiado del momento. Por eso es que él sabía de mi cumpleaños  y se lo dijo a los demás.
Así que ayer me libré de limpiar baños, que me tocaban, porque Woz, probable próximo encargado del hostel y gran muchacho en todos los sentidos, los limpió por mi. Me dijo que ese era su regalo. Cuando ya estaba por irme Woz, Alex, Wouter, James y Chris me sorprendieron en la recepción con un agasajo, una caja de bombones y un tarjetón de Happy Birthday con sus dedicatorias.
De camino hacia casa hice mi pasada, ahora diaria, por el supermercado y mientras me cargaba de fruta recibí la llamada de mi amiga Alison, que también se había acordado.
Ya vi que la cosa iba de celebración, así que decidí comprar además una botella de vino y una tarta para convidar por la noche a Monika y Seweryn.
Tras mi segundo trabajo me conecté a internet y el Skipe se me bloqueaba por las llamadas desde España.
Mi hermana Clara le ha instalado a mi madre en su casa un teléfono conectado a internet por el que podrá hablarme a partir de ahora cuanto quiera y a ningún coste, y a la inversa.
Después de cenar con mi marido y Simón nos hemos juntado con Seweryn y Monica para brindar. Me han obsequiado con un ramo de flores y otra tarjeta. Son una pareja realmente adorable.
Para redondear el día me encontré en el teléfono varias llamadas perdidas de mi hijo Lucas, que pasó el día en Londres con su primo en misión especial....

martes, 30 de noviembre de 2010

Crash


Newmarket Road - S.M.
 Desde que me operaron de cataratas hace  unos años mi visión nocturna quedó algo distorsionada con respecto a lo que veía antes. Creo que es por eso que en verano le temía tanto al invierno que estaba por llegar y me desvelaba en la cama de mi recién alquilada habitación imaginándo el frío atroz y la total oscuridad que reinarían en las calles cuando tuviera que salir con mi bicicleta a trabajar desde esa, mi nueva casa, tan terriblemente alejada del centro; luego me venía a la cabeza el contrato de tres meses que había firmado y se me pasaban los nervios de golpe; desde luego que no me iba a pillar el invierno en ese lugar.
Ahora pedaleo de noche y como si nada por lugares apenas iluminados, con las calles convertidas en pistas de hielo y cruzando insospechadas zonas del extrarradio sin un alma a la vista. Todavía es noviembre y estamos viviendo un temporal de frío y nieve puramente invernal; a las cuatro y media de la tarde ya está anocheciendo. De cinco a siete tengo un trabajo de limpiadora en unas oficinas situadas en el Cambridge Science Park, un polígono al norte de la ciudad,  próximo a la intersección de Milton Road con la autovía A14.
No fue fácil al principio. Andaba ya bastante segura cuando volví a resbalar en otro bordillo mojado,de milagro caí de pie, pero fue traumático; la bicicleta rodó sola hasta no se cuantos metros más allá.
Al final de Milton Road los vehículos circulaban a mi lado casi rozándome y rogaba al cielo por no morir aplastada como una cucaracha. En la oscuridad del polígono la cosa no mejoraba; si el coche que se estaba acercando no advertía mi presencia, ya me podía despedir, pensaba.
Los ciclistas, para ser vistos, adosamos a nuestras bicicletas unas luces de lets intermitentes de quita y pon que funcionan a pilas.  Sirven para que te vean, pero no te iluminan el camino.
Al mes descubrí un sendero que mejoró mucho las cosas. En apariencia es una ruta más larga y complicada, pero en la práctica me aleja de los riesgos y llego antes.
Excepto ayer.

Crash - Cronenberg
Yo pedaleaba por una acera de King's Hedges Road en dirección al Cambridge Regional College cuando delante mio y a mi derecha, vi que un coche se salía de la calzada principal y se empotraba contra la parte trasera de otro auto aparcado en el lateral. Pensé que habría resbalado con el hielo, me detuve un momento a mirar si el conductor había salido ileso. De repente este hizo rugir el motor de su auto y embistió de nuevo al coche que había chocado arrastrándolo metros y metros hacia adelante. Me puse a pedalear sin mirar hacia el costado tratando de alejarme del desastre que se avecinaba. Escuché un estruendo de chapas retorciéndose, y a continuación otro. Yo seguía pedaleando con fuerza; me gustan las películas de acción, pero en esa no quería participar. Nunca hubiera pensado que un solo coche pudiera arramblar con tanto. Desde luego que ese tío iría muy cargado; de droga, de alcohol, de ira; quién sabe, puede que de todo junto. 
A la vuelta miré de reojo y sin acercarme demasiado los coches dañados, no fuera que el maleante estuviera todavía por ahí; vi que dos de ellos tenían el capó salido de su quicio. Menuda sorpresa les esperaba a sus dueños a la mañana siguiente. Vaya jugarreta del azar.