martes, 3 de agosto de 2010

La bici


Esta mañana el viaje en bici de ida al trabajo resultó una pesadilla. Salí a las seis y media de la mañana de casa. Esta máquina no tira y no atino con el cambio de marchas. Me lié y me perdí. Cuando retomé el camino ya era bastante tarde y quise darme prisa. Tropecé con un bordillo y me caí; me hubiera podido hacer bastante daño, por suerte sólo me raspé la pierna. No llegaba. No sabía dónde aparcar el trasto. No podía cerrar el candado.
Ocho horas en la cocina. La chaqueta negra del uniforme resulta muy agobiante. El cocinero no para de llamarme My Darling y de darme abrazos para agradecerme lo relucientes que estoy dejando los platos. Y me muero de sueño porque llevo dos noches durmiendo menos de cinco horas.

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