viernes, 16 de septiembre de 2011

letras-traducidas.net


A menudo me meto en ese espacio de canciones inglesas traducidas al español que recomiendo encarecidamente. Allí me siento como en mi casa, además de aprender inglés, espero. 

En junio traté de ponerme en contacto con su creador; me hubiera gustado enlazar esa página a mi blog o algo así.
De la lengua de Shakespeare a la de Cervantes. Desde Asturias, España. El archivo de canciones comienza en Julio del 2003. Hay alguien que lleva ocho años traduciendo las canciones que le apetecen o las que su público le solicita. Digo él por la supuesta foto suya de la entrada. No se si sacará algún beneficio económico. Ha tenido hasta la fecha 2.461.173 visitas; en el día de hoy 3.298.
Ahí conocí a Leonard Cohen. Esto basta para estarle por siempre agradecida al asturiano. 
Me sucedió algo similar a cuando me topé en Argentina con un  caudal de agua de magnitud y potencia inexistente rompiendo ante mis ojos en las Cataratas de Iguazú. 
Entre las canciones del canadiense hallé una que me dejó suspensa; ahí supe que mi nombre había sido bien elegido; Susanne.
El asturiano dejó de publicar en junio. Espero que sea por algo bueno.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Estrella en ascenso

La flaque - Miquel Barceló
En este espacio sideral estoy más sola que un naúfrago en mitad del océano.
Ahora mismo acabo de perder el contacto con una estrella en ascenso. Puede que no vuelva a saber más de ella.
Se me apareció en el horizonte y su presencia inesperada me alteró por un rato.

Mensaje recibido de Vka:
-Susanna, deja un enlace de tu blog para ver el código.
Yo lo que pude ver es como de inmediato se me formaron grandes espejismos entorno a ese punto de encuentro en mitad de la nada.
-¿Qué es esto de estrella en ascenso?, le pregunté a Vka, ¿te vas a hacer famoso?. 
- No, no.  Yo gano con eso el solo placer de ayudar.
-El eso era que me estaba guiando en la solución de unos cuantos problemas técnicos que yo tenía con este servicio de la red.
-Pues los de la compañía deberían pagarte y muy bien, ¡que no solo de rótulos bonitos vive el hombre!.
-Él, a lo suyo, me iba dando indicaciones precisas.
-Yo seguía sus pasos y luego le preguntaba, primero de lo práctico y luego de lo que me parecía.
-Ese chico me encantaba, no se largaría por las ramas ni con un petirrojo a su alcance, quizá llegue a ser ingeniero informático.
Es posible que Bka sea uruguayo, Me lo imagino recién salido de la adolescencia atendiendo desde  el escritorio en su habitación  los problemas informáticos de almas juntadas este mundo de dios mientras su madre en la cocina se afana en preparar para la cena unas milanesas con puré de papa.
Digo que de Uruguay porque se me coloreó en el mapa de público un pedacito de América allá por encima de la Argentina, y por algún otro detalle linguístico. 
Ahora que todo me funciona de nuevo echaré de menos ese fugaz contacto con mi desconocido navegante.
Muchas gracias Bka. Espero encontrarte en la próxima.

domingo, 11 de septiembre de 2011

En mi propia casa

Acrílico de Carlos Gorriarena
Yo venía avisando a los que se encontraban allí: ¡Vengo a descansar!, ¡vengo a descansar!. Y lo cierto es que se portaron bien, uno hacía la comida, otro recogía la cocina, cada cual hacía sus coladas. Pero, aún así, mis propósitos naufragaron.
De puertas para adentro los armarios se habían llenado de moho; saqué una chaqueta de cuero que parecía un jamón mal curado. En la nevera otro tanto. Las ramas tiesas del tamarindo podrían haberle arrancado un ojo a cualquier vecino con mala suerte que pasara por la acera. Yo no podía quedarme tumbada a la vista de este tipo de cosas.

Por obra de mi hijo Simón la vivienda se ha convertido en un club de amigos y el jardín en una guardería para perros. Me quedé siguiendo con la mirada a una gata con sus dos gatitos cruzando tan panchos por el salón camino de la terraza; Lucas, mi otro hijo, el que ahora vive en Madrid, se arrugó de hombros diciendo que ya se habría corrido la voz de que ahí se podía estar.
Durante el mes de agosto el club se cerró por vacaciones  para dar paso a un hotelito playero. Menos mal que hice  la reserva con la suficiente antelación porque si no me hubiese tocado dormir colgada del algarrobo en una hamaca.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Reconocibles asiduos

Miquel Barceló
En ese mar se pierde pie a escasos pasos de donde rompen las olas y en sus playas los granos de arena no alcanzan a quedarse adheridos a los cuerpos de los bañistas. Gozar de estas características es como una señal de identidad entre los veraneantes habituales de esa costa, en contraposición a los de otras.
Mientras aguardo mi tanda en la pescadería noto cierto orgullo de pertenencia en esos hombres que tengo delante en la cola, que en atuendo playero y ducha recién tomada disipan la impaciencia removiendo entre las manos sus atados de llaves en tanto que eligen con la mirada alzada sobre el mostrador las piezas recién llegadas que en cuanto les toque la vez se va a llevar a casa para deleitar a los suyos en la cena.
En honor a mi pasado les dedico estas líneas, que espero no sean las de otro:
          Ellos y ellas son los mismos,
          aunque no sean los de antes,
          reconocibles asiduos,
          en esta plaza, en París, o en Cambridge.

domingo, 21 de agosto de 2011

De vírgenes y castas

San Atanasio - Patrón del blog
Ortodoxia Católica 
Andábamos una vez mi madre y yo viajando en autobús, cuando a ella, aprovechando la ocasión, se le ocurrió hablarme de llegar virgen al matrimonio.
- ¿Porqué? le respondió su inocente e inmaculada criatura.
- Porque es bonito.
- ¿Porqué es bonito?.
- Porque un hombre te va a querer más si te sabe virgen.
- Pero mamá, yo nunca querría a un hombre que por no ser virgen me quisiera menos.
Ahí termino la conversación sobre el tema.
Ella dijo, un día que recordábamos la anécdota, que a partir de ese intento nunca más se metió en la vida de sus hijos, aunque yo creo que tampoco lo había hecho antes. Mi madre es una mujer inteligente, ese fue un lapsus autobusero.
Sin embargo, quién sabe, a lo mejor ahora sería monja si me hubiese adoctrinado bien.
Si es que no hay más que aplicar la razón para darse cuenta de lo buena que resulta la castidad.
Yo, para que no se diga y por si mis futuros nietos llegaran a leerme, voy a colocar a continuación un texto  a meditar sacado de Internet.

     TRES MOTIVOS PARA AMAR LA CASTIDAD
  1. Para amar a Dios perfectamente, no hay estado más ventajoso que el de la castidad. Busca tu esposo semejante a Jesucristo; si encuentras uno, ámalo, adhiérete a él, si no, no te alejes de Jesús.
  2. Testimonio de mucho amor por Jesucristo es sufrir mucho por Él y privarse, para agradarle, de los gozos terrenales; pues bien, eso es lo que hace un cristiano mediante la castidad: es preciso que se mortifique, que renuncie a todos los placeres de los sentidos, que se haga continua violencia. Se vio a muchos exponerse a sufrimientos, a la muerte misma, para agradar a una criatura cuya belleza los había seducido; ¡Y para agradar a Dios nada se quiere hacer! Si tanto se estima una perla falsa, ¡cuánto no habrá de estimarse una perla preciosa! (Tertuliano).
  3. El sacrificio es el mayor honor que podemos tributar a Dios. Ahora bien, el hombre casto sacrifica su cuerpo como hostia viva. El amor divino es el fuego que consume esta inocente víctima; el sacrificador y la víctima son el corazón y el cuerpo del cristiano. Este holocausto dura lo que dura la vida; por esto la castidad es un martirio, aparentemente menos cruel que el que los tiranos hicieron sufrir a los primeros cristianos, pero en realidad más penoso a causa de su larga duración. La castidad conservada implica también su martirio. (San Jerónimo).

sábado, 20 de agosto de 2011

¡Pobre martir!

Santa Susana
Lucinda Rubí, de Mataderos, provincia de Buenos Aires, Argentina, a través de una página web de amistad y acercamiento felicita  con amor a todas las Susanas en el día de su santo con un relato recreado por ella de la vida de la mártir que por su salero a continuación reproduzco:
Susana fue una mártir de los primeros siglos del cristianismo. Era tan bella y tan sabia -dice la leyenda- que Diocleciano quiso casarla con su heredero Maximino (+310).
Envió a dos oficiales para que consintiera con los deseos del emperador. Ella, con su gracia y sus bellas palabras les dijo: "Soy cristiana y he hecho a Dios voto de virginidad".
Los tres emisarios, al ver la reacción de la chica, se quedaron alucinados. Le rogaron que los bautizase en nombre del Señor Jesucristo. Y los tres fueron decapitados juntamente con ella.
Susana era sobrina del Papa Cayo e hija de un sacerdote llamado Gabino.
El deseo del emperador de que fuera la esposa de su heredero se quedó en agua de borrajas.
Hubiera consentido -todo lo más- si se hubiera convertido al cristianismo el que le prometían como su marido.          
No la mataron de golpe. Le dieron un tiempo para que reflexionara en su actitud antiimperial.
El emperador envió a muchos halagadores para que la convencieran. Ella, sin embargo, se mantuvo imperturbable.
La misma emperatriz llegó a tomarle mucho cariño. Por eso, cuando se enteró de que su marido la había mandado decapitar, fue a recoger su cuerpo, lo embalsamó y le dio sepultura. En una gruta que llamaban de los mártires.
El mismo Papa convirtió su casa en una bella basílica para recuerdo de la valiente joven y también como lugar para que le diesen culto a su virtud.

lunes, 15 de agosto de 2011

Costa Brava Catalana

Óleo de Antonio López
Tengo apoyado el portátil sobre la gran mesa de la casa en la que llevo veraneando desde el día en que nací. No hay conexión a Internet. Es de noche. Por milagro estoy sola. Dentro de poco escucharé a los demás llegando de tomarse un refresco. 
Cuando era niña esta casa estaba llena de Cristos, Vírgenes y Santos; tenía camas altísimas, cortinas de terciopelo, palanganas, escupideras y una capilla en la segunda planta. Si al anochecer me mandaban arriba a por alguna prenda, pasaba rápido por delante de esa salita oratorio porque a solas no le quería ver mover los ojos a ninguna estatua.
En realidad nunca vi que se moviese nada porque los objetos de esa casa a la altura de mi infancia ya andaban todos con las baterías casi agotadas.
Yo todavía alcancé a cazar escenas para el  recuerdo de esa otra vida en la que esas cosas de verdad que sí habrían gozado de auténtica animación.
Con mi bisabuela a la cabeza vaya si formaban todos. Por nada de este mundo se podía saltar el rezo del rosario. Los recuerdo en la penumbra sentados respaldados contra los azulejos de esta misma sala. Entonces si que la vida iba en serio.
Sin mi bisabuela hasta el fraile capuchino que venía a postular parecía más bien un cómico de opereta. El hombre aparecía cada agosto. Con su panza se instalaba en su habitación, se agenciaba de la mecedora, dictaba para la cocina su especial menú de lujo y por tres noches lo teníamos roncando a cambio de una peladilla para cada crío.
¿Algo sobrevivió de todo aquello? 
Por supuesto que sí, ¡el desayuno del once de agosto para celebrar Santa Susanna!.
Si la pobre mártir se levantara ahora podría sentarse casi en bikini a nuestra mesa festiva y contarnos de su último ligue en tanto que fuera mojando sus bollos en el mismo chocolate de siempre.

domingo, 7 de agosto de 2011

Muñecas japonesas

Óleo de George Grosz
Las novelas del futuro se escribirán para ser leídas, vistas, escuchadas, olidas y sentidas.
Podría existir un banco de sensaciones al que el novelista acudiera en busca de las más precisas para su narración, o crearlas el mismo si se diera maña.
A saber lo que nos aguarda.
Hablando de adelantos tecnológicos tengo que decir que mi marido está prendado de esas muñecas tan reales y tan hermosas que están fabricando los japoneses y que han venido a reemplazar a las antiguas hinchables, tan desgraciaditas las pobres frente a estas actuales competidoras. De tener mucho dinero nosotros nos compraríamos una, o dos, o tres, aunque hay algo que me tiene un poco preocupada.
¿No será que moriremos asfixiados bajo una montaña de entes corpóreos en caso de que se cumplan todos nuestros sueños y predicciones?. No es que esté pensando en todo un stock japonés, pero menuda pila de trastos juntaríamos entre lo nuevo y lo que ya tenemos.
Por eso yo le digo a mi marido. ¿No crees tu, cariño, que el futuro quedaría aligerado si lo nuevo que se generase tendiese a ser todo virtual? Para que íbamos a tener tres muñecas pudiendo contar con unos simples cablecitos bien implantados en nuestros cerebros que nos iban a proporcionar los mismos placeres e incluso más variados sin necesidad de que ningún robot tuviera luego que afanarse en dejarlas a ellas bien limpitas.
Los objetos materiales se estropean, se rompen, se llenan de polvo. Los robots puede que lleguen incluso a pelearse entre ellos, o que la tomen con nosotros, o a saber si a alguno no le da por enamorarse de una muñeca. Me agobio solo de pensarlo. En lo virtual, en cambio, apagas la luz y se acabó. 

sábado, 6 de agosto de 2011

Tableta gráfica

Jardín de nuestra casa
Mi marido me ha dicho que a lo mejor es bueno de verdad lo que estoy escribiendo.
Pues claro, como no lo va a ser, he pensado, sin embargo le he contestado que no sé si lo será o no, pero que en todo caso me resulta un bálsamo increíble.
Tanta afición por tan largo período le ha hecho entrar en la duda.
Él cree que lo mio es la pintura; me dice siempre que debería volver a pintar, pero eso ahora mismo me suena igual de exótico que si me estuviese diciendo que debería volver a ser astronauta. Exótico y complicado. Vaya lío el de ir  plegando y desplegando la lanzadera, el cohete o el traje espacial en el jardín cada vez que tuviese un rato. 
Mi marido me dice que algún día me va a regalar una tableta gráfica para que dibuje en el ordenador. Eso sí que me gustaría probarlo cuando termine lo que estoy haciendo.
Yo no pretendo ser escritora, eso no va conmigo. Ni siquiera he pretendido contar lo que estoy contando. Solo que me puse ante el teclado y las cosas  empezaron a  surgir y seguirán haciéndolo hasta que se agoten.

viernes, 5 de agosto de 2011

La piscina

Fire in the Evening - Paul Klee
Voy a la piscina. Esto me sucedió el otro día. Era domingo. Entro. Una recepcionista pasa el código de barras de mi tarjeta por el lector y me provee de la banda de papel que según que días, no siempre, hay que colocarse en la muñeca. ¡Oh! de color azul, no está mal, aunque contra el agua prefiero mi habitual naranja fosforito.
Llevo tres cuartos de hora nadando. Hay poca gente y dispongo como casi nunca de un carril para mi sola. El cuerpo me responde muy bien. Así da gusto. Voy a un crowl muy lanzado. Estoy llegando a un borde cuando escucho una voz que me detiene. Pareciera que me estuvieran llamando a mi y así es. Un socorrista me está conminando a salir del agua.
-¿Porqué? le pregunto.
-Porque lleva usted la banda de color azul y todos los que tienen ese color deben abandonar la piscina.
-Pero si no llevo ni una hora en la instalación.
- Nada, nada, tiene que irse.
  Ni me escucha.  No atiende a razones. 
-Pues yo de aquí no me muevo.
-Pues llamaremos a alguien.
-Pues llamen a quien quieran.
-El vigilante se pone a hablar por el walkie-talkie. Llega el gerente de la piscina.
-Media hora de discusión. En el agua ya estoy empezando a tener frío. 
- Aquí hay unas normas y la gente las obedece, me dice, nunca me había encontrado con una situación así.
-Yo tampoco y trato de seguir explicándome.
-Ni caso, tengo que largarme. Quiero maldecir y no sé cómo. Me siento impotente con el idioma. ¡Rubbish, rubbish, this is rubbish!, no se me ocurre otra cosa peor que decir mientras voy saliendo: ¡Basura, basura, esto es una basura!.

Colgado por todo el recinto hay un cartel con la foto de una  pareja feliz y sus tres hijos en el agua, evocando el maravilloso sábado o domingo del que se puede disfrutar chapoteando todos por el precio reducido que se anuncia.
Echo cuentas. El tiempo máximo de estancia en la instalación en las supuestas horas punta es de hora y cuarto. Casi todas las horas del fin de semana están consideradas como de máxima afluencia. Ahora me imagino a una familia llegando al recinto. Entre cambiarse y todo lo que de normal pueda suceder,  cuando lleguen al agua habrá pasado media hora. No habrán tenido tiempo de aplicarse en la cara las gafitas y las sonrisas que lucen los del anuncio que ya tendrán que marcharse. ¡Que raro!, ¿cómo es que no he visto todavía a una familia cabreada?.
Esta piscina es la mar de sorprendente.
Una semana antes me habían interrumpido a las bravas el ejercicio por no llevar puesto el brazalete que no me habían dado; me daban dos opciones: irme vestida a la recepción a por él o irme a la puta calle.
A continuación actualizo otra más:
Tras nadar recojo de mi taquilla champú y toalla y me voy a duchar, de regreso ya no puedo pasar al vestuario de mujeres, han acordonado la entrada. ¿Se puede saber dónde me cambio ahora?, no veo a nadie a quién preguntar. Por fin una chica de la limpieza que desaparece al instante me señala el vestuario de hombres. ¿Cómo me voy a vestir allí con la ropa que está allá?, le digo a la que ya se ha ido. Salto el cordón y me cambio donde me corresponde pero a la mitad recibo por los bajos de la puerta un potente chorro de agua que empapa la mitad de mis pertenencias.

¿Lo harán adrede? No, seguro que no, eso es lo peor.
A mi me da que aquí no hay nada personal.
Quizá sean los efluvios del cloro. Puede que ellos le hayan visto el negocio a esta hermosa nave de techo en onda y se las hayan ingeniado para atraer a flotar aquí a  sus congéneres los vapores de la desidia y la estupidez. Esto está comprobado, si estos se meten en un ambiente el personal tiene poco que hacer, en cuanto las normas los aspiran se embriagan de mala manera y no hay quién les devuelva la compostura.

jueves, 4 de agosto de 2011

Espíritus marchosos

Óleo de Francis Bacon

EI viernes pasado íbamos  pedaleando en fila  en la oscuridad de la noche un chinito joven y yo por una ancha acera del extrarradio cuando un ciclista que venía en sentido contrario desmontado de su bicicleta nos alertó al pasar junto a nosotros: ¡Policía, policía!. Ni el chino ni yo sabíamos muy bien que pasaba. Los dos llevábamos las luces puestas; eso no debía de ser. Por si acaso nos apeamos también. Gracias que lo hicimos. Me hubiera suicidado si el dinero de las trece horas trabajadas en esa jornada hubiesen tenido que ir a parar al pago de una estúpida multa. Al pasar con sigilo por donde estaba parada la policía vimos que le estaban rellenando un papel  a una chica con menor suerte que nosotros en ese día.
Parece que hay unas normas, pero a tenor de lo que tengo observado estas no deben de regir durante las horas de claridad. ¿A qué peatones estarían ellos  tratando de proteger a la luz de las farolas?.
Ahora caigo en cuenta; entiendo que estarían velando por la integridad física de ciertos espíritus marchosos del cercano cementerio de Chesterton que, según se rumorea, en cuanto huelen el fin de semana abandonan sus lápidas de piedra para irse a dar un garbeo por esa acera tan animada.
Con todo lo que pueda encontrarme ahí, yo en viernes por la noche seguiré pedaleando por donde no se debe; prefiero elegir la manera de morir a que sea un loco desaprensivo en su cacharro el que me aplaste en la calzada como a una cucaracha doméstica.

domingo, 24 de julio de 2011

Dieta para subsistir

¿Cuantos días de vacaciones he tenido en más de un año trabajado? Cinco.
Calculo que es normal que me sienta algo cansada. No imaginé al sacar los pasajes a España lo a punto que me vendría ese viaje. Cuando regrese recuperada tendré que ponerme en campaña para encontrar otro trabajo que me permita abandonar este hostel que ya ha empezado a pertenecer a mi pasado.

En cuanto a lo que me dije acerca de una película futura, ya tengo a la actriz que podría interpretar mi papel en la pantalla. Ella no guarda conmigo la más mínima semejanza física, pero leí que dijo que podría subsistir y contenta a base de un buen pan regado en aceite de oliva. La prensa es engañosa, mas si eso es cierto, me basta como indicador de que la chica pudiera captarme. ¡Justo lo que yo me llevaría a una isla desierta!, si a eso pudiéramos añadirle unos tomates, unas olivas aliñadas, unas finas lonchas de sabroso jamón curado, y puede que algún queso, a ser posible de cabra, pues ya podríamos ir tirando las dos y hasta repasar el guión bajo alguna palmera, a la espera de ser rescatadas, y por supuesto agua, para ir hidratando, aunque por mi parte tampoco es que dejara tan abajo en la lista a una botella de buen tinto que descorchar a la caída de la tarde con todo el equipo de producción.
Siguiendo con el juego de las representaciones podría incluso existir una tercera actriz que interpretase en otro filme a esta segunda, la de la isla en los pasos previos a hacer de mi; de mi que a mi vez estoy prestando cuerpo a esa  niña, a esa joven, o a esa mujer adulta que desde siempre a través del espejo me han ido dictando la actuación.

¡Tómate la sopa y deja de mirarte!, me decía mi padre de pequeña. ¿Estaría él intuyendo algo?. Me parece difícil, pero no le encuentro otra explicación. Sentada a la mesa su enfado me sacaba del embobamiento. ¿Qué quería el hombre, si yo no tenía más que ladear la cabeza?. Él me amenazaba con empapelar el trozo de pared espejada al que mi vista se dirigía de continuo. Es raro que justo eso le molestara tanto, si por lo demás él nunca se enfadaba conmigo, ni se alegraba, ni me reñía, ni me abrazaba, ni nada de nada.

sábado, 23 de julio de 2011

Ami Winehouse

Raquel Meller  por Julio  Romero de  Torres
Acaban de encontrar muerta a la cantante Ami Winehouse en su apartamento del barrio de Camden, en Londres. La vida es así. El pintor Lucian Freud también falleció antes de ayer en la misma ciudad, pero también porque la vida es de esta manera no he podido más que esbozar una sonrisa por él. Una retrospectiva de su obra me dejó bien impactada cuando la vi en directo hace unos años en la Fundación CaixaForum de Barcelona. Le agradezco  lo que me ha dejado, igual que se lo agradezco a ella.


viernes, 22 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer III


Óleo de Edward Hopper
Yo tenía pensado ir a la piscina tras el trabajo y acicalarme allí para la party. Como resultó que la piscina cierra los jueves a las cuatro de la tarde (¡que cosas más raras pasan en este país!), tuve que regresarme al hostel y solicitar por imperativo a la directora que me prestara por un rato el suelo libre de la habitación número once a fin de poder extender mi toalla y realizar sobre ella unos cuantos estiramientos que me libraran del cansancio.
Tuve que hacer malavarismos en esa habitación para poder alargarme sin topar con las paredes. Luego me sumergí en un baño espumoso en la misma bañera que de normal solo veo como un recipiente a abrillantar. A esas horas de la tarde solo estábamos en esa primera planta el agua calentita, la luz natural, el silencio y yo.
Luego regresé al barrullo de mis bolsas, mis cosméticos y mi vestimenta para arreglarme.
Por primera vez en un año salí a la calle con las piernas al aire y encaramada sobre unos altos tacones. Conseguí caminar como si nada los escasos metros que me separaban del lugar.

jueves, 21 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer II


Kitaj
Natacha, Jessy, Wauter, James y Jamie comparten alojamiento en una casa que el hostel tiene habilitada para su personal a escasos minutos caminando de este. En realidad el hostel dispone de dos viviendas, una para los empleados de lujo, directora y subdirectora, y otra para los de semi lujo, cocineros y recepcionistas. A los demás siempre nos cabe la posibilidad de alojarnos bajo el puente de la cercana estación si es que no conseguimos rebuscárnosla por nuestra cuenta.
Bueno, la cuestión es que a Jessy se le ocurrió organizar una barbacoa en el jardín de su casa y juntarnos a todos para que socializásemos alrededor de unas salchichas asadas y unas cuantas bebidas alcohólicas.
Ella usó el verbo socializar cuando copa en mano me decía que esa fiesta ayudaría a relajar el ambiente en el trabajo. Acabo de buscar este término en el diccionario de la Real Academia Española y me he encontrado con la siguiente acepción que hace al caso: Socializar: 2. tr. Promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona.
Lo cierto es que me lo pasé muy bien en esa fiesta. ¡Qué bonito, todos juntitos!. Estuvo Chris, que aunque ya no trabaje en el hostel seguro que tenía ganas de vernos. Él acompañaba a su mujer, Victoria. Se vino la directora, una chica de aspecto y modales agradables con la que Chris socializó sin ningún tipo de resquemor aparente. A Victoria se la veía muy guapa y relajada; su avanzado embarazo le sienta muy bien, al igual que la idea de enlazar sus vacaciones con la baja maternal y con su más que probable abandono definitivo del hostel.
Jessy se movía por el centro animando el asunto. Jamie deambulaba por los bordes y se ocupaba de la música. Wauter hizo de parrillero y se encargó más que ninguno de los preparativos porque de cierta manera esa fiesta  era un preludio de su despedida; él es otro que abandona el barco. Natacha, Katty, James y la simpática Jay, que dejó la recepción por un momento para venir a saludar, cosa que no se permitió Dalila. Nada quedó aguado; el estado atmosférico reinante se contuvo por unas horas para permitirnos disfrutar de una encantadora velada de verano inglés.
Viva la civilización. 

miércoles, 20 de julio de 2011

Barbacoa al atardecer I

Acrílico de Carlos Gorriarena
Espejito, espejito ¿crees que estaré guapa así, como para acudir a una party? Tenía que saberlo a fin de meter lo decidido en un bolso y no demorarme a la mañana siguiente. Entre las cosas para la fiesta, las del trabajo, las de la piscina, los bocadillos para el día  y las botellas de vino para la noche salí de casa que parecía una vendedora ambulante.
Con tanto trajín se me olvidó la radio. Me quería tirar de los pelos por eso frente a la ingente cantidad de camas deshechas que me estaban esperando. En el lugar de su silencio me aparecían a cada rato los sones  de Wonderful tonight: "We go to a party.... we go to a party", este simple bloque, que no es ni siquiera el estribillo, lo debe de haber colocado Eric Clapton en especial para mi en letra negrita y subrayada. Con todo, ayer se justificaba su presencia, no como en esos otros días en que cualquiera podría tomarme por idiota si me escuchara canturrear sobre el asfalto "vamos a una fiesta.... vamos a una fiesta" en tanto que las ruedas me llevan camino del matadero. 
Hoy me he levantado con un dolor de cabeza fenomenal, pero por lo menos a mi me ha dado al día siguiente y no en la misma noche del guateque, como sucede en la canción, porque es una lástima irse a una party bien acompañado para terminar luego con él o con ella en la cama, con la luz apagada y sin más por culpa de un malestar espiritoso.
Eric Clapton le da la vuelta a ese suceso hiperrealista y consigue sacar una preciosa canción romántica.
Yo por si acaso me fui sola al guateque.

viernes, 15 de julio de 2011

Puto Hostel

Oleo de Joaquín Sorolla
¿Se le ocurriría a alguien cuerdo, que a la vista no es nadie especial y al que no le ha sucedido nada fuera de lo común, pasarse desde la niñez hasta su bien avanzada edad adulta sosteniendo la oculta impresión de que su vida está destinada a ser carne de película?
Pues esto es lo que me pasa a mí.
Nunca antes se lo había dicho a nadie, ni se me hubiese ocurrido ponerlo por escrito si no fuese porque hoy llego azuzada a este lugar.
Tengo en mi móvil español un destinatario de número anotado por mis propios hijos cuando eran menores que no he borrado porque me resulta enternecedor. Dice así: Puto Cole. 
En su honor digo que este hostel en el que estoy trabajando es un Puto Hostel en el que me estoy dejando la piel sin recibir nada, nada, nada a cambio; a parte de una miseria de salario. 
Hoy Jessy, la chica nueva de recepción, ha venido a mi encuentro. En este Puto Hostel los recepcionistas tienen que hacer de todo cuando conviene, y para desespero de ella ha convenido a diario desde que empezó. La directora la había mandado hacia las habitaciones sin más y ella se quejaba de que nadie  le daba instrucciones precisas.
Vaya ¿cómo que vienes a preguntarme a mi lo que tienes que hacer, si mi rango en este hostel no supera al de las cucarachas?, esto es lo que por supuesto no le he dicho. En su reemplazo me he largado a soltar la lagrimita y ella ha tenido que acudir amorosa con sus brazos a consolarme. Debe de estar alucinando la muchacha en este hostel de los horrores en el que ha venido a meterse ella solita.
Jessy es española de padres ingleses. Intento hablar con ella en inglés, pero cuando la cosa se nos lía ella cambia rápido al español porque, como dice con salero "así terminamos antes". Al final esta mañana se ha quedado conmigo haciendo camas. El problema es que a la tercera ya estaba agotadísima. Su madre desde Cuenca le dijo ayer que se lo tome como si de una puesta a punto corporal se tratara, pero a ella no le van  los gimnasios. ¿Quién le mandaría cambiarse con lo bien que estaba en el hostel de Oxford? Allí ningún recepcionista hacía camas, ni  baños, que ni soñando haría aquí tampoco ¡faltaría más!, y te daban de desayunar, y tiempos de descanso, etc, etc. 
En el fondo estaba buscando que le dijera lo que le dije.
¿No querías un cambio?, ¿no querías una aventura?, pues ahí la tienes. ¿Tu has visto alguna vez una película de ese género dónde todo transcurra sin dificultades de principio a fin?. Eres una gran chica. No todo el mundo se atreve a soltar una plaza cómoda en pos de lo nuevo por descubrir.
Se ha puesto contenta al escuchar lo que quería oír.
Mis hijos de pequeños se quedaban también muy a gusto tras escuchar de mi boca el nombre de los terribles animales que ellos me iban pidiendo que salieran para sorprenderse de seguido con su aparición en esa selva nuestra de cada noche llena de ruidos y amenazas que ellos mismos me ayudaban a fabricar y de la que siempre salíamos indemnes.

domingo, 10 de julio de 2011

Buena chica


Ilustración de una pin-up

Mi marido está en la habitación de al lado. Una pared de por medio impide que los ruidos de nuestros ordenadores se fundan en una misma musiquilla, o bien que los cables se nos cruzen y muramos electrocutados. Él anda enfrascado en una novela que va a ser la que nos va a sacar de apuros económicos. Llevará como siempre la impronta de su genio, aunque en esta nueva vuelta temo que esté virando hacia el disparate total y nos deje a todos pasmados con una novedad absoluta. No he leído una línea, pero puedo palparlo en el ambiente.
Digo esto aquí con antelación para que quede constancia.
¿Para qué se iba a enrollar él ahora en dar clases de español si tenía todo el impulso  adentro?, que se las monté al terminar si todavía sigue empeñado. Le dije esto porque sabía que  solo lo tomaría en consideración en el caso de que coincidiera como un calco con lo que ya tenía pensado hacer. Por suerte o por desgracia, en nuestra familia somos todos alérgicos a los consejos maestriles.
                                                
                                                         
Volviendo a lo de la buena mujer de ayer, a mi marido ni siquiera se le ocurriría pensar que soy una buena chica. Señal de que algo de mi debe de captar. Ni en broma se me ocurriría pensar que me conoce, o que yo a él. Conocerse es un supuesto inalcanzable para la especie humana en su fase actual.
Ahora bien, si a una mujer le sale un marido capaz de imaginársela a la noche como a una pin-up y despertarla a la mañana siguiente llamándola princesa proletaria, yo creo que ese hombre bien se merece de tanto en tanto una buena chica a su lado, una buena chica complaciente.

viernes, 8 de julio de 2011

Hotel Gran Plaza

Por St. Andrews St. - S.M.
Menos mal que en este chiringuito no se vende nada que pretenda parecerse a algo que sucedió, de lo contrario ya podría ir cerrando la paradita.
A cerca de la noticia no lejana en el tiempo de que el gobierno británico anunció un gran cambio en su sistema de emisión de visas estudiantiles, me dejaría cortar la mano, la menos atacada, si un rastreador no la hallara en la hemeroteca de algún diario; a propósito de si ella está directamente relacionada con el súbito despido de Daniel, me remito al primer párrafo.
Ahora que han pasado los días se me ocurre una versión de la historia que me encaja más.
Es esta:
El hostel se equivoca. Un mes le ingresa a Daniel dos veces la paga. Daniel no dice ni mu. El hostel tampoco respira. Daniel se gasta el dinero. El hostel descubre el fallo; y de paso que Daniel no es un chico cándido. La directora lo manda llamar. No lo despide. A partir de ahora trabajará solo las horas estipuladas en su contrato a tiempo parcial y por supuesto que tiene que devolver lo que se quedó. En la práctica eso supone dos meses sin cobrar. Si no le entra dinero no puede cubrir los gastos imprescindibles. El resultado es que tiene que irse por su propio pie.
¿Eso es lo que no me podía decir Jamie? ¿Eso es lo que no podía decirme Daniel? 
Vaya tontería. Tantos días trabajando juntos y no me conocen nada de nada. Un poco me duele, la verdad. No imaginaba que me vieran cara de idiota, o peor aún, cara de buena mujer.
Daniel ha conseguido rápido un nuevo trabajo. No me extraña. Espero que nos sigamos encontrando; en un pub, en Facebook o en el Hotel Gran Plaza del centro.

martes, 5 de julio de 2011

Diamantes para la eternidad

Una noche de pleno verano, estando mi hijo Lucas de doce años solo en casa, entraron por la puerta abierta de la terraza unos ladrones y le dijeron "¡tu tranquilo muchacho! si te quedas sentadito en el sofá, no te vamos a hacer nada" y se pusieron a revolver toda la casa. Justo nos cruzamos con ellos en la calle cuando se largaban en una moto. Entre otros objetos se llevaron el contenido de mi joyero.
¿Quién dijo que los diamantes eran para siempre? Menos mal que no tenía ninguno.

Que Monika y Seweryn lleven tres años viviendo como un matrimonio no les ha impedido llegar entusiasmados de España contándonos lo de su compromiso. Ellos celebran todo, la Pascua, la Navidad, el santo, el cumpleaños, el día que se conocieron, ¿el día que se acostaron?, con espléndidos regalos y máxima ilusión.
-Son bonitas estas ceremonias que hace la gente, me dice mi marido, fíjate en Seweryn y Monika, da gusto verlos.
-Sí, ......nosotros no nos sabemos ni la fecha de nuestro casamiento.
-Las mujeres en tu familia ¿todas han tenido su brillante?.
-Sí, creo que sí.
-Son bonitas esas ceremonias...... ¿a ti no te hubiese gustado tener un anillito?.
- Mmmmmm.
- Tú no eres una mujer muy de símbolos ¿verdad?.

Vaya de lo que me vengo a enterar, que si no me llevé un disgusto de muerte el día que entraron los ladrones fue por no haber sido una mujer lo suficientemente amante de lo simbólico.

lunes, 4 de julio de 2011

De compromisos


Seweryn compró un anillo en Polonia, lo guardó en  Inglaterra y lo puso en manos de Monika en España (estuvieron de vacaciones en nuestra casa).
Se lo conté a mi madre porque sabía que le iba a gustar.
-¿Sabes dónde se comprometieron?
-¿Dónde?
- En la escalinata de la iglesia.
-¡Oh! que bonito, que lugar más romántico.
-Si, él llevaba el brillante en el bolsillo a la espera de encontrar el momento y el lugar adecuados y mira, se lo fue a dar en el lugar más típico. Parece que estaba anocheciendo, que soplaba una brisa cálida, que el mar estaba calmo, con la luna imagino, todo ideal.

Mi madre me contó de niña que el tío Fernando, a la sazón un reputado cardiólogo de  Barcelona, en la época de querer comprometerse con la que iba a ser su esposa, se encontró con el problema de no poder comprarle a ella el brillante que merecía, pero eso no fue obstáculo y llegaron a la boda , con la promesa de que algún día lo tendría. 
Voy a detallar a continuación los ingredientes que a mi entender llenaban la historia de romanticismo a los ojos de mi madre de entonces:
  • Que el  hombre no era un desharrapado, sino un estudiante de medicina en su largo período de especialización.
  • Que en su carrera como doctor llegó a la cúspide. 
  • Que su novia no tuvo duda acerca de las obvias posibilidades de él.
  • Que no se conformaban con un pedrusco cualquiera.
  • Que ella, al poco, lucía una pieza tan fulgurante como su amor había demostrado serlo.
A continuación reescribiré la historia del tío Fernando sin los ingredientes arriba indicados:
"Mira hija, el tío Fernando era un muerto de hambre que se dedicaba a tocar la trompeta cuando conoció a la que iba a ser su esposa. Por caprichos del amor ella se prendó de él y le soltó eso de "yo contigo, pan y cebolla" adaptado a su manera como "yo contigo, pan con aceite", porque la chica era fina y por una diferencia de calderilla no iba a permitir que un aliento apestoso imperase sobre su relación. Él le prometió el oro, el brillante y todo lo que quisiera, pero como tenía la cabeza más llena de pájaros que de otra cosa, no pudo cumplir con sus objetivos y se vieron abocados a la miseria. Ahora están viviendo su amor bajo el puente, bajo el puente de piedra, allí estarán bebiéndose sus cervecitas y asándose palomas a la vera de otros mendigos. Tampoco es tan mala vida ¿no te parece hija?.

viernes, 24 de junio de 2011

Tres cosas de loca

Kitaj - Oak Tree
Llevo días mirándome las manos como si no fuesen las mías. Mi marido me dice que estoy loca, que me las ve igual que siempre, pero yo se bien que no estoy alucinando. Menudo susto se va a pegar el día que el alienígena ese que anda por ahí adentro descuajeringándomelas decida salir a la superficie. Espero que no suceda estando sentados a la mesa, porque nos puede dar un corte de digestión, y tampoco en la noche, porque entonces sería a mi que me agarraría algo si me levanto por la mañana y me lo encuentro rondando por el cuarto.

-¿Recuerdas cuando te caíste en el local de la calle Ecuador?, me dice mi marido.
Echada en el suelo empezaste a decir que te habías roto la pierna, que te habías roto la pierna. Eso también era de loca.
-No cariño, no. Tenía toda la razón. Escuché un crujido exactamente igual a cuando me partí la tibia esquiando. Lo raro hubiese sido que me hubiese levantado tan tranquila.
De lo que no me acuerdo es de si llegué a salvar las copas de cristal que llevaba en la mano con el maldito  postre que se me había ocurrido hacer.
-Sí, lo salvaste, pero no era el postre ese de tu madre, era un paté de champiñones.
-¡Champiñones!.
-¿Te acuerdas que me gustaba mucho?
-Si, pero no llevaba champiñones, ¿cómo iba a llevar champiñones si siempre me he visto aterrizando delante de todos con las copas de los tres colores en la mano?
-Nunca más lo has vuelto a hacer.
-¿El postre?.
-No, el paté de champiñones.
-No, no eran champiñones, ahora lo veo. Era una bandeja de nata montada y unas guindas que acababa de ir a comprar a  la granja de la esquina para culminar las copas que tenía a medio hacer. El paté vino después, lo servimos en la misma fiesta, pero ese ya estaba listo desde temprano.

-¡Y lo del blog!. No me digas que eso no es una locura. ¡Un blog para hacerse millonaria!, me dice.
-De acuerdo. En eso te doy toda la razón.

miércoles, 22 de junio de 2011

Break III

S.M.
Por fin se ha hecho el silencio. Acaba de irse el señor filipino que estaba hablando por teléfono. Por el tono y el volumen que usaba diría que su interlocutor era un pariente cercano que lo atendía desde mucho más allá.
Estoy sola y bien arrellanada en un sofá del salón social del hostel. Me conforta el calorcito del sol que pega en el ventanal. Hoy no he ido hasta la biblioteca para ahorrar energía.
El hombre de ojos rasgados ha hecho que acudiera a mi cabeza las siguientes anécdotas:
  1. Alison me contó que su madre al ver la reproducción no del todo nítida del mapa de su pueblo que salió de la impresora recién conectada al ordenador de su casa, le dijo a mi amiga que en ese caso no era problema, pero que si teniendo el pueblo ahí mismo sacaba ese plano medio borroso, qué iba a pasar cuando quisiese imprimir el mapa de algún lugar lejano.
  2. Mi abuela, al poco de instalar el primer televisor en casa, se quedó desilusionada cuando fue de visita a la de una amiga y se encontró con que la misma mujer que se le presentaba a ella cada día para darle las noticias se aparecía también en el salón de la otra. Su cabeza bullía tratando de analizar los trajes de la presentadora para dilucidar en cual de los dos aparatos lucía más elegante.

martes, 21 de junio de 2011

Break II


Imagen del compuesto contra el Alzheimer
Me encuentro de nuevo en la Central Library de Cambridge. Anteayer al salir de aquí me compré un bañador de natación. Para llegar hasta la bicicleta tengo que cruzar por entre un mar de tiendas. La lycra de mi anterior bañador ha empezado a sucumbir a los efectos del cloro.
A este cubo acristalado de tres pisos que es la biblioteca se accede por la segunda planta del centro comercial en el que está englobada. Un despistado podría cruzar sus puertas creyendo que se está metiendo en un John Lewis o en un El Corte Inglés, pero pronto saldría de su confusión; el ambiente se nota muy diferente a un lado u otro de esas correderas de vidrio.

Esas puertas de la biblioteca, cuya transparencia las hace pasar por inocentes, deben de estar dotadas de un poder muy especial. No creo que por ser inanimada no puedan influir. Como diosas se deben de sentir jugando a su antojo con el personal; casi puedo escuchar su cancioncilla: "Este sí, este no, a este lo modifico yo".

domingo, 19 de junio de 2011

Break I

En Lions Yard - S.M.
Estoy en la Central Library de Cambridge. Vine por una hora y llevo media bregando con claves y contraseñas. Por fin he dado con la manera de conectar mi portátil  a internet a través del Wifi de esta biblioteca.
Me vendrá bien encerrarme en este lugar si no voy a nadar, de otro modo trabajar por las tardes no iba a salirme rentable. Hoy he vuelto a entrar en HyM y me he comprado un vestido de florcitas con la espalda al aire. Por siete libras no lo he podido evitar. Han comenzado las rebajas y tengo casi toda la ropa de verano en Barcelona.
Están anunciando por los altavoces que van a cerrar en diez minutos.
Estoy sentada en una mesa grande con otras cinco personas sumergidas en sus otros tantos ordenadores portátiles. Tengo a la derecha un paisaje de tejados que me entra por la ventana, muy bonito. Me sentiría más a mis anchas estando sola. Los otros parecen estar por completo en lo suyo,  ¿porque entonces a mi me pasa que tengo la cabeza bailado de ellos hacia mi o de mi hacia ellos sin lograr concentrarme demasiado en lo que estoy haciendo?.
Hoy es domingo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Una cocina sin salero


En Park Terrace - S.M.
En marzo el gobierno británico anunció una reducción del veinticinco por ciento en el número de visas que serían concedidas a estudiantes "de ultramar". Algo escuché por la radio en su momento. Ahora Daniel, mi compañero de trabajo búlgaro, se  ha visto afectado por la nueva normativa. Lo llamó la directora a su despacho tras la jornada y al día siguiente ya no pudo volver. Solo podrá reincorporarse si en el plazo de una semana presenta el papel de un color que le ha solicitado.
La sorpresiva noticia nos dejó mustios en la cocina.
Chris, el chef, también nos acaba de dejar.
No veo que solución pueda tener lo de Daniel.
Ayer Jamie no levantaba la vista de sus sartenes. Estábamos los dos solos y ni me hablaba. Andaría por dentro comiéndose viva a la directora. Ella antes era su amiga. En otras épocas se la hubiese comido muy a gusto. Él se alegró mucho cuando la nombraron para dirigir esto. Pero las cosas cambian.
Algo estaba pasando ultimamente entre la cocina y la dirección. Por eso Chris se ha ido.
Jamie piensa que, de haberse esforzado algo, ella hubiese podido arreglar las cosas para Daniel.
La cuestión es que sin Chris, sin Daniel  y con Jamie cabreado el ambiente en la cocina va virando hacia lo soso.

martes, 14 de junio de 2011

Evocación

Marcel Proust por J. Émile
Algo tiene el jardín trasero de nuestra casa en Ramsden Square que me transporta hasta el terrado de piedra en el campo donde nos sentaban a los niños a comer en una mesa redonda instalada junto al  pozo en que si tirabas una piedra no llegaba el sonido de su impacto contra el agua hasta pasado mucho tiempo. 
Lo mismo me sucede cuando atravieso los parques en bicicleta. No puedo despegarme de la sensación de estar avanzando por los campos de la masía en la que pasábamos temporadas de pequeños.
Ni mi madre ni mis hermanas corroboraron estas impresiones cuando estuvieron aquí.
-¿Esto con aquello? Nada que ver.
A lo mejor es porque no llegué con ellas hasta las extensiones de hierba del parque de Midsummer Common. O puede que todo se reduzca a una cuestión de bicicleta.
Lo que a mi me parecía extraño es que mis hermanas tuvieran casi borrada a esta ciudad de sus cabezas siendo que en sus adolescencias habían pasado en ella un mes cada una. Ambas conservaban sin embargo la imagen lejana de cruzar por un cementerio para ir a clase. Menos mal. Así pudimos reconstruir que habían estado alojadas en el barrio de Chesterton.

Daba cosa asomarse al pozo.  Pobre del cubo que partía por nosotros hacia esas profundidades.

viernes, 10 de junio de 2011

Esta jungla mia

Frida Kahlo
Algo había escuchado acerca del monstruo que anda suelto por este mundo mío atacando a la gente. Sabía de su existencia pero nunca lo había sentido demasiado cerca. Ahora sus zarpas ya me alcanzan y como en una pesadilla temo acabar devorada.
Con todo, agradezco mucho haber nacido y vivir en esta jungla que me ha tocado en suerte, donde si salgo cansada del trabajo, siempre me puedo ir a deslumbrar comprándome un bikini rosa y un sombrero panameño a una tienda de la multinacional sueca HyM por el  precio de lo ganado en dos horas y media de trabajo descontando los impuestos.
En la puerta de HyM me encontré a Ruth, la chica de Palencia que trabajaba en invierno limpiando en otra ala de las oficinas de la farmacéutica. Me dijo que ella abandonó el trabajo tres semanas después de que yo lo hiciera. El jefecillo que nos contrató llegó a sus propias conclusiones: “Sois unas informales”. Ruth supuso que en ese plural estábamos incluídas ella, yo y por extensión todas las españolas habidas y por haber.
Ruth iba acompañaba de un amigo andalúz. Hacía calor. Se acababa de comprar una camiseta rallada de tirantes. Se la veía más relajada que en invierno, quizá esa tienda la sacaba del estrés. Ha conseguido trabajo parcial en un College y está estudiando inglés.
En el College gana más y  no la exprimen hasta la última gota; ventajas de haber entrado en una institución universitaria y no en una máquina capitalista de picar carne humana.

jueves, 9 de junio de 2011

Danzando en la oscuridad

Lucien Freud - Double portrait
Tuvimos una cachorra de pastor alemán que vivió tres meses. Llegó a casa con uno y medio. La llamamos espurna, chispa en catalán. Enseguida empezó a dar muestras de que algo no andaba bien en ella. Tenía los ojos tristones y legañosos que te miraban muy dulce y que parecían implorarte que hicieses algo por ella. Casi no podía tenerse en pie y no lográbamos controlarle una continua diarrea maloliente que inundaba nuestro salón, vacío de todo en ese momento.
Me di cuenta de lo mucho que había brillado para mi cuando el veterinario dijo que habría que sacrificarla.  
Me acordé de ella esta mañana cuando sonaba por la radio la canción  Dancing in the dark de Bruce Springsteen. "No puedes encender el fuego, no puedes encender el fuego sin una chispa...", dice en inglés el estribillo.

martes, 7 de junio de 2011

The Eagle

Rosalind Franklin
John, mi amigo y peluquero en España quería hacerse una prueba de ADN para averiguar de dónde provenían sus antepasados más lejanos. Por sus generaciones próximas no sentía la misma curiosidad. Soy tan inglés, decía, que seguro desciendo de una tarta de frutas y un bate de cricket. 
También mi amiga Alison debería remontarse mucho en el tiempo para encontrar ascendientes suyos fuera de las islas británicas; es por eso que me resultaba raro hacerle de cicerone en una ciudad que puede que ella lleve engarzada en la estructura helicoidal de sus moléculas.
No por nada la conduje a tomar unas cervezas al pub The Eagle, el mismo al que el veintiocho de febrero de mil novecientos cincuenta y tres entraron dos de sus parroquianos, el biólogo estadounidense James Watson y el biofísico británico Francis Crick, anunciando que habían descubierto el secreto de la vida, y alterando menos con la buena nueva el ambiente que si hubiese asomado por la puerta una mujer atractiva, como es natural.
Esos dos jóvenes investigadores teóricos del Laboratorio Cavendish, apoyados en los cruciales resultados experimentales logrados por la biofísica y cristalógrafa Rosalind Franklin y el biofísico Maurice Wilkins, descifraron la estructura molecular del ácido desoxiribonucleico (ADN), la sustancia química que lleva codificada la información genética según la cual cada organismo vivo se desarrolla, funciona y se perpetúa en su especie. 
Rosalind Franklin, nacida y enterrada en Londres a sus treinta y ocho años, se graduó y obtuvo el doctorado en física química en la Universidad de Cambridge. Maurice Wilkins, británico de origen neozelandés, cursó sus estudios de física en dicha universidad también.
Así que esta ciudad tiene que ver y mucho con toda la movida que hubo hasta llegar al mayor descubrimiento biológico del Siglo XX, base del desarrollo de la biología molecular y del mapa del genoma humano. El "clic" que dio encaje a  todas las piezas del puzzle aconteció a pocos minutos caminando de la mesa del pub en la que nos sentamos Alison y yo, a cuya pared está adherida la placa dorada que reza: "En este lugar se hizo público por primera vez el anunciamiento.....".
Con nuestras pintas de cerveza en la mano y en ese ambiente evocador de tantos hechos de real importancia Alison me contaba de su ex suegra  la historia que yo quería volver a escucharle.
Ojalá Rosalind hubiese podido tomarse unas cervezas con una amiga en este pub tan relajadamente como nosotras lo hicimos ese día.

jueves, 2 de junio de 2011

Un sueño

 Balthus - La Chambre
Hoy he soñado que subía a un autobús que tenía que llevarme a algún lado pero que terminaba dejándome a las puertas de la casa que había fotografiado por fuera unos días atrás, llena de flores blancas  en su frente. Ya en el interior, su moradora, sin habérselo pedido, me iba dando acceso a sus diferentes estancias con indolencia. Nos movíamos por una planta baja de altos techos y amplias habitaciones oscurecidas por postigos cerrados, semejantes a algunas de mi infancia estival o a las imaginadas  a través de alguna de las novelas del escritor colombiano Gabriel García-Marquez. Ella iba arreglada como sin quererlo con un vestido de gasa estampada en pequeños motivos y suave color, y un anillo en su mano derecha que llevaba aplicada una gran flor a base de puntillas. La sortija era parecida a la que en vigilia le había visto lucir a Lily Allen en la portada de una revista. La mujer del sueño sujetaba  en los brazos a un bebé con un adorno en flor exacto al de su madre prendido de la cinta que rodeaba su pelona cabeza. Una colchoneta tapizada en azul pálido abarcaba todo el suelo de la estancia en la que dormitaban en semi penumbra sus otros dos vástagos.
Por la escalera que daba al salón vimos descender a un hombre. Sus pasos decididos contrastaban con la quietud de la casa.  Era alto, delgado, de pelo castaño y bigote poblado. La tinta escrita de su apellido español destacaba mucho en el sueño sobre la carta más visible de la bandeja con el correo recibido. Se acercó a su mujer, le dio un beso en la mejilla y salió de la casa dejándola en mi compañía.
Me gusta la música de Lily Allen, si bien puede que ella se colara en el sueño a través del anillo únicamente para desvelarme que me encontraba en presencia de una mujer inglesa de la sofisticada sociedad. Lo seguro es que me había quedado bastante rato observando las fotos de la  cantante y compositora en el suplemento dominical de un diario. Me fascina esa mezcla de tradición, modernidad y extravagancia que se da en este país, y quería dilucidar en que proporción en ella se combinaban. 

miércoles, 1 de junio de 2011

Trabajo doméstico

Tejados ajenos -  S.M.
Si hay algo que de veras anhelo en la vida es no tener que limpiar nunca más; no me refiero a la casa del vecino, me refiero a no tener que limpiar nunca más el lugar en el que habite. Hay un abismo de diferencia entre las personas que tienen que hacerlo y las que no. Si algún día lo consigo me sentiré una mujer realizada.
Tendré que esperar un poco todavía.
Please darling, le dirá en el futuro Terry, mi robot capataz a Max, y sin más se pondrá este a trepar por la casa limpiando toda superficie humedecible. Entretanto Holly se afanará en las áreas secas del salón y las habitaciones. En el exterior Terry tendrá que supervisar también a  mi robot jardinero y a mi otro de mantenimiento, haciendo que de tanto en tanto se suba por el tejado a revisar las tejas.
Si me sacan de todo eso los voy a querer cantidad. De hecho le tengo bastante afecto a nuestros electrodomésticos en España y ni tan siquiera me  hablaban.